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Opinión

  • | 2011/10/01 00:00

    ¿A qué vino Murdoch a Colombia?

    Sea la razón que sea, lo que salta a la vista es que Murdoch vino a hacer un negocio grande. Solo falta saber cuál.

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Me van a decir que soy mal pensada y que eso de andar buscando respuestas donde no hay ninguna pregunta que hacer es de mala educación. Sin embargo, me resisto a creer que Rupert Murdoch, conocido como el poderoso zar de las comunicaciones en el mundo entero, vino a Colombia a pasar tres días con sus noches solamente porque tenía curiosidad de conocer este hermoso país.

Esa, que es la versión oficial que se ha dado de su viaje en los medios, resulta tan poco creíble que parece hasta sospechosa: ¿quién puede creer que un magnate de los medios como Murdoch, que ha venido muy poco a Latinoamérica –tengo entendido que solo ha ido unas cuantas veces al Brasil, país donde tiene negocios importantes–, va a desperdiciar tres días de su vida porque quiere conocer Bogotá, una ciudad que ni siquiera tiene metro, ni aeropuerto, ni vías que nos permitan transitar?

Descartada la tesis del turismo, pasemos a otra igual de absurda: a la de que Murdoch vino a mirar unos estudios de Fox –él es dueño de ese canal cerrado–, en los que se producen buena parte de las series de ficción que se transmiten en Latinomérica. Para corroborar esta versión, se trae a colación la reunión de una hora y media que tuvo Murdoch el sábado por la mañana con Samuel Duque, su socio en esta empresa.

La posibilidad de que el señor Rupert Murdoch hubiera venido a Colombia a conocer solo unos estudios que, por importantes que sean para nosotros, resultan insignificantes dentro de la inmensa telaraña del poder mediático que ha amasado en el mundo el señor Murdoch, resulta tan poco convincente que no resiste el mínimo examen: el magnate australiano tiene la costumbre de comprar estudios sin siquiera ir a conocerlos nunca. Sé de buena fuente que acaba de cerrar el trato para la compra de la Televisión Nacional de Chile, uno de los canales privados más importantes, sin siquiera haber ido a Santiago.

Entonces: si no vino de turismo y tampoco a conocer sus estudios de Fox, ¿a qué diablos vino Rupert Murdoch a Colombia? ¿Será que vino a comparar datos de cómo evadir la responsabilidad en el tema de las ‘chuzadas’ a políticos y a personajes de la farándula hechos desde uno de sus periódicos en Reino Unido con el expresidente Álvaro Uribe, quien algo sabe de esos temas? Tampoco lo creo, aunque no dudo que hayan tocado tangencialmente el tema. Si Murdoch tuvo un desayuno privado con el expresidente Uribe el sábado por la mañana, no fue para hablar de las ‘chuzadas’ que los unen, sino para hablar de negocios. ¿Para qué más sirven los expresidentes, sino para abrirles a los grandes magnates las puertas de sus negocios? ¿Acaso el expresidente Aznar no forma parte de la corte de asesores del magnate australiano, de la misma forma que el expresidente Felipe González lo es de Carlos Slim?

Y si Murdoch y Uribe no hablaron de las ‘chuzadas’ sino de negocios, ¿de qué negocios hablarían? La primera posibilidad, que no se descarta, es que hubiesen hablado del tema del tercer canal, el mismo que Uribe le prometió entregar al Grupo Planeta, promesa que no pudo cumplir cuando no logró conseguir su re-reelección. Esta tesis, bastante más creíble que las demás, la descartan de un tajo en el gobierno de Santos. “Nunca se tocó el tema del tercer canal”, me han dicho varios de los que estuvieron cenando o almorzando con Murdoch en su corta visita por Bogotá.

Probablemente lo que dicen en el gobierno Santos sea cierto, aunque son comprensibles las razones por las cuales podrían estar negando esta posibilidad en Palacio: hacer negocios con Murdoch en estos momentos en que sus métodos como empresario de medios están siendo cuestionados en el mundo entero es algo que hay que mantener en secreto hasta donde se pueda.

Pero digamos que para no aparecer como incrédula, aceptemos que eso es cierto y que el interés de Murdoch no es precisamente el tercer canal. Lo cual nos lleva a pensar que el negocio que tiene entre ojos debe ser aún mucho más grande: ¿Y qué puede ser algo más grande que un canal de televisión para un magnate como Murdoch? ¿Acaso la compra de un grupo como Planeta de la que tanto se está comenzando a hablar? Si esta tesis resulta cierta, la presencia de Murdoch en Bogotá ese fin de semana sería más explicable: habría venido a ver parte importante de los activos de ese grupo en Latinomérica.
Sea la razón que sea, lo que ya salta a la vista es que Murdoch vino aquí a hacer un negocio grande. Solo falta saber cuál es.

 
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