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Opinión

  • | 2015/11/30 10:29

    Abelardo, el despotricador

    Mientras despotrica de Gustavo Petro, llamándolo “Gustavito, el incomprendido”, con la misma pasión tramoyera defienda a Jorge Pretelt, el magistrado de las coimas.

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Tengo que recodarle al abogado que la ética y la moral como elementos axiológicos no se compran en la esquina. No vienen como ‘ñapa’ en el cartón universitario ni se adquieren por osmosis. Recordarle a Gustavo Petro, en su columna de El Heraldo [29/11/2015], que fue un guerrillero, no es un argumento, ni siguiera una ofensa. Es patético escucharle a alguien con sus pergaminos afirmar babosadas tan grandes como aquella de que la ética nada tiene que ver con el derecho, pero mucho más patético es seguir escuchándole defender semejante disparate sin arrugarse.

Es entendible que el abogado Abelardo de la Espriella, defensor del “eminente” magistrado Jorge Pretelt y de otros miembros de la fauna política colombiana, acusados de delitos mayores, no guste de Petro. Es entendible, pues como buen uribista sería un contrasentido que acepte las políticas de un alcalde de izquierda. Tengo que recordarle también al abogado que el actual burgomaestre de la capital colombiana sí gobernó contra los fuertes vientos y las altas mareas que se alzaron contra su administración. Asegurar que la debacle de las basuras no fue una estrategia bien fundamentada de un grupo de empresarios poderosos que vieron sus intereses afectados por las decisiones de Petro, es como creer que algunos medios de comunicación, que tenían contratos publicitarios con el expresidente Uribe, fueran a defender las decisiones del entonces nuevo alcalde.

Decir que Petro se pasó por la faja a la Procuraduría y la Fiscalía es volver a las estupideces, pues si hubo alguien decidido en tumbar al alcalde y defender los intereses de sus amigos contratistas fue el procurador Alejandro Ordóñez. Tanto así que una decisión suya lo mantuvo durante varias semanas por fuera del Palacio de Liévano, contradiciendo una resolución de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos que le otorgó las medidas cautelares que no fueron acogidas por el presidente Santos ni mucho menos por el procurador de marras, mandando a la porra unos convenios internacionales que Colombia tiene suscritos en materia de Derechos Humanos. Decir entonces que Petro se pasó por la faja la Constitución Política no tiene ni pies ni cabeza. Olvida este señor que nadie en el país está por encima de ese libro. Olvida también que si hubo alguien que hizo reformar con una buena dosis de ‘mermelada’ el “articulito” que iba a mantenerlo en el poder durante cuatro años más, fue el tramoyero más grande que ha dado el país, acusado por los propios jefes paramilitares de ser la mente maestra detrás de los grandes crímenes de lesa humanidad que han sacudido el territorio nacional en las últimas dos décadas.

Asegura Abelardo de la Espriella en la columna en mención que Petro no pasó ni el recreo. Lo único que queda claro de esta afirmación es que el abogado no leyó los últimos informes de “Bogotá Como Vamos”. No leyó la parte donde dice que la pobreza en la capital se contrajo casi tres punto porcentuales desde el 2013, ya que esta pasó de 11.1% a 8.7% y la mortalidad infantil se redujo en un 1%.

Abelardo, como todo buen uribista, solo alcanza a ver la paja en el ojo del vecino pero ignora la tremenda viga que atraviesa el suyo. Según el abogado, Petro se rajó en todo, incluyendo la movilidad, pero no menciona para nada cómo las mafias que manejan el transporte en la capital le cayeron a palo cuando este reglamentó el día sin carro, que según los señores les dejaba pérdidas millonarias a sus bolsillos. No menciona para nada que después de este experimento la ciudad se hacía respirables y la nube de dióxido de carbono desaparecía del cielo capitalino, y ese cielo, que no es el cielo, parecía el de otra ciudad, una cuyos habitantes se mostraban un poco más conscientes de un problema de contaminación que tarde o temprano se las cobrará a nuestros hijos y nietos y va convertir el aire en una enorme capa de veneno, moviéndose sobre nuestras cabezas como enormes aves de mal agüero.

Tampoco menciona el abogado el mínimo vital de agua que decretó el alcalde para los estratos 1 y 2, como una política de reducir la pobreza entre los bogotanos. Pero para Abelardo, repito, esto es solo populismo, un populismo que según su bolita de cristal, puede convertir a Colombia en una Venezuela, o, en el peor de los casos, en una Cuba, gobernada por un par de “sápatras” como son los Castro.

Tampoco menciona el defensor del magistrado “chanchullero” Jorge Pretelt, que Petro fue nominado en 2013 por el Instituto Mexicano de Evaluación, IMDE, como uno de los mejores alcaldes de Iberoamérica y hoy su nombre figura entre los seis mejores alcaldes del mundo, según el portal internacional The Huffington Post, al lado de los burgomaestres Mauricio Macri, de Buenos Aires (hoy presidente electo de Argentina); Anne Hidalgo, alcaldesa de París; Klaus Wowereit, de Berlín; Yiannis Boutaris, de Salónica, Grecia; Tri Rismaharini, de Surabaya, Indonesia; Naheed Nenshi, de Calgary, Canadá; y Annise Parker, de Houston, Texas, EE.UU.

Para Abelardo, seguramente el concepto de progreso es proporcional al número placas de cemento que cubren las calles. Es decir, entre más avenidas pavimentadas y más edificios construidos, el progreso está garantizado. Desde esta premisa, resulta complejo explicarle que la modernidad no tiene nada que ver con placas de cemento, pero sí mucho con las estructuras mentales de los grupos sociales. Y Petro, aunque a él le resulte sumamente difícil entenderlo, es un hombre moderno que quiso llevar a Bogotá a la adultez kantiana. Pero las mafias medievales que ostentan el poder en la capital de la República se lo impidieron, e hicieron hasta lo imposible por tumbarlo. Estas mismas son las que califican hoy a Petro de mal alcalde y alaban la llegada de Peñalosa porque en los cuatro años venideros tendrán los contratos distritales garantizados con sus respectivos intereses. Y eso les da un fresquito en el alma.

En Twitter: @joarza
E-mail: robleszabala@gmail.com
*Docente universitario.

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