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Opinión

  • | 2004/04/25 00:00

    ¿Acaso nos creen bobos?

    Senadores fifí y el gobierno nacional insultan la inteligencia con aquello de que el proyecto de reelección ha sido presentado "sin consideración a personas o a coyunturas"

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No reelección, reelección alterna, reelección inmediata, reelección con nombre propio: no son dos -sino cuatro- los tipos de experiencia que uno debe analizar para que no le metan gato por liebre.

Hay países que prohíben la reelección, otros que la permiten después de un tiempo, otros que admiten dos períodos consecutivos y otros que cambian la Constitución para reelegir al gobernante de turno. Los argumentos a favor o en contra de estas cuatro figuras son totalmente distintos, y por eso hay que cuidarse de las comparaciones que andan por ahí.

Comencemos por el hecho más obvio: en los países serios no se da la reelección con nombre propio. Hubo en Europa el caso de los totalitarismos (Hitler, Stalin y sus satélites), el de las dictaduras mediterráneas (Franco, Salazar y Karamanlis en España, Portugal y Grecia) y quizás el de De Gaulle. Y hay por supuesto los regímenes parlamentarios, donde el jefe de gobierno puede ser reconfirmado indefinidamente. Pero si a un presidente le diera por jugar al autogolpe -o sea por promover el cambio de la Constitución para quedarse en el cargo- la protesta se oiría de aquí a Marte.

Otro tanto pasaría en Estados Unidos, aunque allá funciona la reelección sin nombre propio -desde hace dos siglos- porque se trata de un sistema federal y vacunado contra abusos de poder, de suerte que el presidente en ejercicio no lleva ventajas sobre su contendor. Pero esto exactamente es lo contrario de los estados-botín del mundo árabe, africano y latinoamericano.

Lo cual nos trae a los países comparables con Colombia. De los 19 Estados de Iberoamérica, hay cinco sin reelección, ocho con reelección alterna y seis con reelección inmediata:

- En Colombia existió la releección alterna hasta 1991, cuando la Constituyente la prohibió para espantar el fantasma de los ex presidentes. En Guatemala, Honduras y Paraguay, el fantasma a espantar eran los ex dictadores populistas tipo Ríos Mont o Raúl Cubas. La Revolución Mexicana estalló al grito de "sufragio efectivo, no reelección" , y el sistema se mantiene por miedo a que al presidente-emperador le dé por perpetuarse.

- En Chile y Salvador ningún ex presidente ha intentado repetir, aunque podrían hacerlo después de cierto tiempo (reelección alterna). En Ecuador y Nicaragua, Borja y Ortega lo intentaron sin éxito. En Panamá lo está intentando Endara. En Uruguay lo logró Sanguineti, gracias al susto que allá produce la izquierda. En Bolivia lo hizo Sánchez de Losada, para acabar, como sabemos, caído. Y la Corte Suprema de Costa Rica, mediante leguleyada, hace poco le abrió el camino a Arias.

- Quedan los seis casos de reelección con nombre propio, como sería la de Álvaro Uribe: Argentina, Brasil, Cuba, Dominicana, Perú y Venezuela. Menem, superpopular porque acabó la inflación, "permitió" que cambiaran la Constitución para reelegirlo y acabó en el crack monumental de hace dos años. Cardoso, que se dejó reelegir porque a "la gente" le daba miedo Lula, acabó con Brasil al borde de la quiebra y con Lula elegido por la gente. Fidel Castro inventó la fórmula perfecta: no elecciones. Dominicana, tras el fracaso de Balaguer, prohibió la reelección en el 94, pero el actual Presidente la hizo revivir en 2002 y eso tiene la isla en una crisis de padre y señor mío. Por cuenta de su mano dura y de su austeridad, Fujimori se hizo reelegir en el 95 e hizo fraude otra vez en el 2000, para acabar en Montesinos y demás. En Venezuela repitió primero Pérez y terminó en la cárcel, repitió luego Caldera y terminó en Chávez, ahora Chávez repite y ni hablar.

Del recuento anterior, una persona seria y objetiva tendría que sacar tres conclusiones. Una viene del refranero castellano: "nunca segundas partes fueron buenas", el segundo período siempre ha sido menos bueno o aun peor que el primero. Otra es que si el nuestro fuera un país serio, la rechifla al proyecto que cursa en el Congreso se oiría de aquí a Marte. Y otra es la grima que se siente al ver cómo el grupo de senadores fifí y el gobierno nacional insultan la inteligencia con aquello de que el proyecto de reelección ha sido presentado "sin consideración a personas o a coyunturas", "en interés atemporal" de Colombia.
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