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Opinión

  • | 1999/02/08 00:00

    AL ELN

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La inauguración oficial del proceso de apertura política del ELN, que tendrá lugar en alguna
fecha entre los meses de febrero y marzo de este año, nos permite reflexionar sobre los hechos ocurridos en
San Vicente del Caguán, donde las Farc y el gobierno declararon oficialmente abiertas sendas mesas de
negociación.Y esa constituye una afortunada ventaja. Porque de los errores cometidos en el Caguán podemos
aprender para no repetirlos y, por el contrario, para presentarle al país un modelo de apertura política más
eficaz que el desconcertante espectáculo que brindaron las Farc, por desgracia en la que de pronto la
historia demuestre que fue una de las fechas más importantes de su vida como grupo guerrillero.
Qué oportunidad tan desperdiciada. Una vida de lucha, que por ahora lleva la bicoca de 34 años... para lograr
por fin un día de atención mundial y no dejar sino un mensaje en claro: el de que en Colombia hay un
grupo ancestralmente alzado en armas que, si bien ha logrado poner en jaque a las autoridades por cuenta
de su creciente actitud belicosa financiada a costa de los secuestros y de los narcocultivos, no ha podido
actualizar sus metas políticas. Un grupo guerrillero intelectualmente empolvado, enmohecido, enterrado en
las memorias de Marquetalia, que ha vivido consumido en la selva colombiana mientras Colombia, incrustada
en las costillas del mundo, evoluciona velozmente hacia unos angustiosos interrogantes de la política
mundial que siembran profundas inquietudes hacia el futuro inmediato: todavía nadie puede predecir hacia
dónde conducirán en el siglo XXI.
Si por lo menos 'Tirofijo' no hubiera acudido a esta cita histórica para demostrar, como creemos que así
fue, que es un hombre serio, pero se hubiera cuidado de suplir su notable ausencia con un discurso de
fondo, coherente, futurista, generoso, con metas históricas y compatible con el ritmo del tiempo que vivimos
el resto de los colombianos en nuestros cotidianos avatares, otro gallo cantaría.
Pero a cambio de la ausencia de 'Tirofijo' que le quitó al show espectacularidad _lo que es bueno_ pero
también grandeza histórica _lo que es malo_, ¿qué fue lo que obtuvimos? Un mensaje del legendario líder
guerrillero que demuestra que en sus latitudes el tiempo sigue detenido en Marquetalia. Un recuento histórico
que comienza 34 años atrás, cuando 48 hombres intentaban cuidar 60 mulas, 40 cerdos, y 250 aves de
corral, y que solo pretendían obras de infraestructura que no llegaban a los cinco millones de pesos de un
gobierno que a cambio los bombardeó con un ejército de 16.000 hombres, dotados de 'bombas
bacteriológicas', que fueron el origen de las Farc.
Y luego 'Tirofijo' mencionó en su discurso todo lo que pensábamos que había sido derrotado por el ímpetu de
los acontecimientos de fin de siglo: el cliché del FMI como el villano de la historia. El viejo cuento de que lo
que impide la inversión social es crear batallones contraguerrilla, y que mientras es legítimo que las Farc
continúen su guerra contra el Estado, es ilegítimo que el Estado se fortalezca para repelerla. La farsa
de que los únicos cansados con el bipartidismo en Colombia son los guerrilleros. Lo de que decir que las
Farc son una narcoguerrilla se borra opinando que eso es una sandez. Que los crímenes contra la
población civil solo incluyen los lamentables atentados contra sus simpatizantes, pero que entre ellos no
figura ni uno solo de los secuestros contra civiles que practican las Farc. Que todo se reduce al lugar
común de un "cambio en las estructuras del Estado". Que la única razón de la mala fama de Colombia en el
exterior es la deplorable violación de los derechos humanos, pero no la violencia indiscriminada que ellos
mismos practican y los cultivos de droga de los que obtienen jugosas ganancias.
Mi plegaria es para que ahora, que le corresponde el turno histórico al ELN, sus líderes no desperdicien su
oportunidad pasando cuentas de cobro hacia el pasado que carecen de la más mínima vocación de futuro.
Para que sus posibilidades de lograr realmente influir en los rumbos políticos de este país, y en los rumbos
políticos de este país ante el planeta, no se queden enredados en bagatelas.
En fin. Para que ante el mundo no quede la sensación de que en Colombia se detuvo el tiempo, y de que
el tiempo no va para ninguna parte.
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