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Opinión

  • | 1998/05/25 00:00

    AL OIDO DE ANDRES

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Doctor Andrés Pastrana: Está usted actualmente encabezando las encuestas de unas elecciones que no serán comunes y corrientes, porque lo que se está debatiendo es la continuidad moral del régimen de Ernesto Samper, una urgencia poco común. Aquí supimos hacer la paz entre liberales y conservadores, y ahora nos corresponde hacer una transición pacífica del régimen moralmente cuestionado de Samper a un gobierno legítimamente elegido por el voto de los colombianos, sin la interferencia de los dineros del narcotráfico que tuvieron al actual Presidente defendiéndose durante sus cuatro años de gobierno. Pero eso es precisamente lo que determina que su mandato como presidente no será tampoco común y corriente. Quienes hemos decidido apoyarlo en las elecciones esperamos muchas cosas de usted, que no se limitan solamente a resolver las urgencias domésticas: el déficit fiscal, los monumentales índices de desempleo, la trepada de las alzas de interés, el oscuro panorama de la inversión extranjera, el deterioro en la calificación del riesgo de la deuda colombiana...Su responsabilidad, doctor Pastrana, va mucho más allá, y el tono conciliador que ha empleado en su campaña me hace pensar que muy probablemente ha empezado a recorrer el camino que pueda llevarnos a la reconciliación nacional. Porque esa será una de sus grandes responsabilidades: reconciliar a los colombianos, unos con otros. Las profundas heridas que nos ha dejado el régimen de Samper exigen del próximo presidente el propósito de cerrar este nefasto capítulo para abrir uno totalmente nuevo, en el cual todos los colombianos tengan las mismas garantías políticas y ciudadanas.El actual gobierno suma, a sus muchos descalabros, el de la persecución de sus opositores. Samper seguramente lo llamará legítima defensa, pero en realidad es algo que no sabriamos de ese Ernesto Samper que conocimos: una disposición hacia la venganza, que es la que más ha contribuido a que los colombianos nos estemos odiando unos a otros. Eso no puede continuar en el próximo gobierno, y usted, doctor Pastrana, tiene que garantizarnos que no será así, a pesar de los múltiples motivos de queja que usted pueda tener con respecto a su anterior derrota electoral (que jamás podremos saber qué tanto fue determinada por la intromisión de los dineros del narcotráfico), y del posterior tratamiento que recibió de la opinión pública cuando usted entregó los famosos narcocasetes al gobierno de Gaviria. Cabeza fría, doctor Pastrana. Cabeza fría es lo que necesita el próximo presidente de Colombia para reconciliar al país, dejando atrás el pasado. Pero hay más. Usted tendrá que demostrarle a los colombianos cómo se gobierna sin estar secuestrado por las maquinarias. Sus opositores le están acusando de ser usted, doctor Pastrana, entre las maquinarias conservadoras, lo mismo que Serpa entre las liberales. La defensa política de Ernesto Samper dejó sentado un gravísimo precedente para el próximo gobierno: se le entregó todo lo que se pudo a la clase política, y ésta muy seguramente querrá conservar sus dividendos en el futuro. Cambiar estas maquinarias liberales tan consentidas del actual gobierno por Las conservadoras sería prolongar cuatro años más la crisis nacional. Su problema será un Congreso minoritario que muy seguramente tendrá que manejar a través de un ministro del Interior liberal, pero jamás deberá ceder a la tentación de entregarse a las minorías conservadoras para garantizarse un salvavidas. Necesitamos un presidente que sepa decir no. De lo contrario jamás renovaremos la política en Colombia, y su gobierno pasará lánguidamente a la historia como la alternativa desesperada que escogimos quienes no queríamos ver prolongado el régimen de Samper en cabeza del candidato del continuismo. Quizás la última petición que quienes hemos decidido apoyarlo tenemos para hacerle, sea la que usted más claramente está comprometido en lograr: rodearse bien. La calidad de la gente que está trabajando actualmente en su campaña indica la voluntad que usted le ha puesto a cumplir con este requisito de los buenos gobernantes. Si logra llegar a la meta de ganar las elecciones sin la nefasta influencia de Guerras Tulena y Names Teranes, de Lucios y Martas Catalinas, de monitas retrecheras y demás joyitas que pasarán a la historia por haber formado parte integral del círculo político de Samper, tendrá el camino abierto para conformar un excelente equipo de gobierno, sin la posibilidad de que lo chantajeen las maquinarias políticas o los caprichos de la delincuencia. Esa es la grandeza que esperamos de nuestro próximo presidente. Y ojalá sea a usted, doctor Pastrana, a quien tengamos que exigírsela.
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