Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2016/07/08 14:50

Los gringos y las FARC

Estados Unidos es la única garantía para que los guerrilleros cumplan con lo pactado. Menos zanahoria, más firmeza.

Alfonso Cuéllar Foto: Juan Carlos Sierra / Revista Semana

En la entrevista a Sergio Gómez en El Tiempo, el enviado especial del presidente Barack Obama para el proceso de paz, Bernie Aronson, se mostró muy optimista sobre el acuerdo con las FARC, tanto que lo llamó “irreversible”. Y no se quedó allí: le aseguró a la guerrilla "que si se desarman del todo y suspenden todas sus actividades ilegales –tráfico, extorsión, secuestro y se convierten en un partido político legal–, Estados Unidos los tratará como tales”. No es una promesa cualquiera: desde 1997 las FARC integran la lista de organizaciones terroristas extranjeras del departamento de Estado. Formaron parte de los primeros 19 grupos señalados por sus actividades criminales (el ELN también fue pionero). Hoy las FARC se codean allí con Al Qaeda, Hezbolá y el llamado Estado Islámico (ISIS), entre otros.

Parecería de Perogrullo que firmada la paz, el gobierno estadounidense removiera a las FARC de ese elenco de la infamia. Esa es la expectativa, no sólo de la guerrilla sino de muchos funcionarios de la administración del presidente Juan Manuel Santos y de defensores del proceso. Lo ven como un gesto de reconciliación, una ratificación del respaldo de Estados Unidos al posconflicto. Una señal de que pasamos del Plan Colombia a Paz Colombia.

Se equivocan. Es prematuro. Falta mucho para que las FARC merezcan que se les quite el rótulo de terroristas. No sólo es diciendo - como el anuncio de Timochenko de ponerle fin a las extorsiones- sino haciendo. Y un incentivo para que cumplan es demorar su exclusión de la lista negra. Más aún cuando se da por descontado que la Unión Europea - que había señalado a las FARC en 2001- se les adelante a los gringos y los declare reformados.

Es preferible mantenerlos en libertad condicional, especialmente porque siguen en deuda en dos temas neurálgicos: su verdadero compromiso de abandonar el narcotráfico y otras actividades como la minería ilegal y, la divulgación de sus finanzas. El incremento del 39 por ciento en 2015 en cultivos de coca - la mayoría en zonas de presencia de las FARC- genera serias dudas sobre la implementación del capítulo de drogas. Coincide, además, con la amenaza del frente primero en Guaviare de no desmovilizarse.

Tampoco hay mucha confianza sobre sus finanzas. Esta semana el gobierno de Costa Rica anunció que entregará a Colombia $480.000 dólares que le confiscaron a las FARC, luego de una investigación basada en los correos electrónicos hallados en el computador de Raúl Reyes en 2008. ¿Cuánta más habrá en Centroamérica, donde la guerrilla lleva varios años invirtiendo y operando? ¿Y en caletas por el territorio colombiano? ¿O es que la única fue la que encontraron los soldados en 2003, que sumaba más de 17 millones dólares?

Hasta ahora, las FARC insisten en su pobreza. Alias Marcos Calarcá (quien, curiosamente, ha residido varios años en México y América Central) ofreció como acto de reparación, el sudor y el trabajo de los hombres y mujeres de su organización. Un chiste. En 2003, las FARC quedaron incluidas en la llamada lista Clinton, que emite la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC), y cuyo fin es perseguir los dineros provenientes del narcotráfico y lavado de activos. Es diciente que ingresaron como organización y no individualmente, aunque ya varios del Secretariado y el Estado Mayor están referenciados.

Es fundamental que alias Timochenko y compañía comprendan que un paso clave para su tránsito a la legalidad es sincerarse con sus cuentas. Su continua permanencia en la Lista Clinton podría servir de aliciente.

Es evidente que las FARC sólo le temen al gobierno y a la justicia de Estados Unidos. Y cuando los gringos aprietan las tuercas, mal que bien, la guerrilla se mueve. Aronson lo sabe. Su advertencia de que el 20 de enero de 2017 habrá un  nuevo gobierno en Washington y que no habrá garantía alguna de que el sucesor de Barack Obama apoye las negociaciones con el mismo interés, caló en el Secretariado. Fue fundamental para darle un ímpetu a la mesa.

Estados Unidos es la única garantía para que las FARC cumplan con lo pactado. Menos zanahoria, más firmeza.

Twitter  Fonzi65

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