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Opinión

  • | 2011/09/03 00:00

    Alma bendita

    Fueron muchos los caldenses que se enfurecieron cuando Transparencia por Colombia ubicó el año pasado a Aristizábal como el segundo gobernador más transparente.

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Mario Aristizábal es el actual gobernador de Caldas. Fue electo por el Partido Liberal en los pasados comicios y hoy cuenta con el palmarés de ser uno de los funcionarios que más tienen denuncias ante los organismos de control. Aunque varias de esas denuncias se han convertido en investigaciones, milagrosamente ha conseguido que ninguna prospere y ni siquiera un procurador como Alejandro Ordóñez, reconocido por destituir cada semana a uno o dos funcionarios, lo tiene en su lista.

Son varios los escándalos de corrupción que tienen a los caldenses hasta la coronilla. El primero de ellos está íntimamente relacionado con la corrupción política más velada: la manera como los gobernadores y/o alcaldes electos suelen agradecer a los empresarios que financian sus campañas. Una vez ganó las elecciones, el gobernador Aristizábal aceptó rebajarles a los chanceros el monto de los dineros que ellos debían transferir a la salud. La rebaja en ese impuesto habría pasado sin mayor interés por la opinión pública caldense, de no haber sido porque el diario La Patria denunció a los pocos meses que entre los chanceros estaban sus antiguos socios en Máximo Exportador, la comercializadora de café propiedad del gobernador.

Por cuenta de ese escándalo, la Contraloría General le abrió al gobernador Aristizábal un proceso de responsabilidad fiscal y ordenó traslado del caso a la Procuraduría. No se sabe en qué etapa va la investigación en el Ministerio Público, pero lo que sí se sabe es que la coordinadora del Grupo Anticorrupción de la Procuraduría, María Consuelo Cruz Mesa, le dijo a la Corporación Cívica de Caldas -la ONG que ha hecho esta y otras denuncias- que hasta el momento no tenían pruebas contundentes y que por eso el caso estaba en etapa de indagación.

El segundo escándalo pasó cuando Luis Hernando Ocampo, el gerente de Inficaldas, renunció porque no quiso aceptar presiones del gobernador Aristizábal para adjudicar a dedo contratos de vivienda. A pesar de que la Fiscalía Seccional abrió una investigación, todo indica que esta va a paso de camello. El único control de que ha sido objeto el gobernador vino por el lado menos esperado: su secretario de Vivienda fue objeto de una moción de censura en la Asamblea Departamental. El funcionario se vio obligado a renunciar, pero la Procuraduría brilló de nuevo por su inactividad.

El tercer escándalo grande ha sido el de la utilización que se le ha dado al Fondo Mixto de Caldas. Este fondo, en el que confluyen dineros del sector público y privado, habría sido usado para contratar proyectos de la Gobernación, evitando la Ley 80. El escándalo surgió cuando se descubrió que el Fondo Mixto no les pagó a las personas que contrató, además de que no aparecieron los dineros.

El cuarto escándalo que tiene indignados a los caldenses tiene que ver con el Aeropuerto del Café, una obra que comenzó sin estudios previos y que hoy está parada en espera de nuevos estudios, que requerirán una inversión adicional de 268.000 millones de pesos que se le agregan al costo inicial, estimado en 257.000 millones.

En este caso, la Corporación Cívica de Caldas denunció la relación entre constructores e interventores, y aunque la Fiscalía inició una investigación, desde entonces nada se ha vuelto a saber. Tampoco se sabe cuál es la posición que tiene la Procuraduría en este caso, a pesar de las varias cartas que le han enviado al procurador Ordóñez y de las visitas presenciales que le han gastado hasta Bogotá.

La corrupción es fácil esconderla detrás de las buenas maneras, y el gobernador Aristizábal las tiene. Cumple a cabalidad con los parámetros de transparencia exigidos por ONG como Transparencia por Colombia. Publica en la web todas las licitaciones, los contratos, y visibiliza muy bien todos sus procesos, así en el fondo todo no sea más que apariencias. Por eso fueron muchos los caldenses que se enfurecieron cuando Transparencia por Colombia lo ubicó el año pasado en el segundo lugar como el gobernador más transparente de Colombia. Para ser justos, semejante reconocimiento se lo deberían hacer a su asesor de imagen y no al gobernador de Caldas.

Por lo menos la Procuraduría destituyó al alcalde de Bucaramanga, a la alcaldesa de Armenia y a la exgobernadora del Quindío. ¿Cuál será el embrujo que tiene el gobernador de Caldas para que ningún organismo de control lo toque? ¿Será que se trata de un alma bendita?
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