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Opinión

  • | 2016/08/29 10:40

    Acuerdo

    "El plebiscito lo ganará el 'Sí' a pesar de Santos". Este es uno de los argumentos que escucho en boca de quienes votarán por el 'No': "él no merece este triunfo".

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Como dijo el escritor Miguel Manrique, "Esta semana pareció desatarse en las redes la Tercera Guerra Mundial". De un bando a otro las balas iban y venían. Yo también me dejé llevar por el fanatismo y caí en la trampa de quienes exigen que se detenga el odio llamando al odio y limitando el tema a un asunto de votos, desconociendo que este proceso significa para muchos "perdonar lo imperdonable". Es un debate, no una guerra. Con ‘Sí‘ o con ‘No‘, Colombia pierde si el debate no ayuda en la construcción de Nación.

"El plebiscito lo ganará el ‘Sí‘ a pesar de Santos". Este es uno de los argumentos que escucho en boca de quienes votarán por el ‘No‘: "él no merece este triunfo". Lo cierto es que ninguno de los presidentes que antes intentó un proceso de paz tuvo su paciencia, ni logró generar en el adversario la confianza necesaria para haber llegado al acuerdo de esta semana. Un acuerdo, como dijo de la Calle, que es imperfecto, pero que es el mejor posible.

La pedagogía debió haber iniciado conjuntamente con el proceso de paz. No era cuestión de contar acá exactamente lo que sucedía allá, sino de ir explicando lo que vendría. Santos también se equivocó al permitir la politización del plebiscito. ¿Cómo hablar de perdón y reconciliación mientras se enciende una mecha? ¿Cómo aclarar que lo que está en juego no es la competencia por el poder ni tampoco "la paz" que tanto se repite, sino la terminación de un conflicto que durante 52 años ha costado la sangre de miles de colombianos, dolor, miedo y millones de billones de dólares que bien pudieron haberse destinado a la salud, a la educación, a la infraestructura?

Santos y Uribe están incendiando al país, ambos por igual. De seguir así, pronto el plebiscito dejará un peor reguero de muertos que el conflicto.

La terminación del conflicto es una urgencia luego de 52 años de desangre. Cualquier argumento en contra, por poderoso que sea, no tiene más fuerza que la necesidad de dejar atrás, de una vez y para siempre, un guerra que nos ha anclado en el subdesarrollo dejando a su paso, como un tsunami, un reguero de víctimas; víctimas, bien sean civiles, de la guerrilla o de nuestras FFAA que, en últimas no son más que colombianos, como usted y como yo; víctimas que tienen padres, hermanos, hijos que todavía no soportan el dolor de su partida. Víctimas de lado a lado. Y hay que recordar que algunos ingresaron a las FARC por convicción, pero la mayoría lo hizo por pura y física hambre; porque para ellos fue la única opción de sobrevivir en una país que desde siempre ha negado oportunidades. Lo peor de nuestra guerra es esto: saber que no estamos luchando contra otro país; que nos estamos matando entre nosotros.

Otros tendrán sus razones, respetables, para votar por el ‘No‘. Yo lo haré por el ‘Sí‘ porque creo que esta no es la "paz" de Santos; es la paz de Colombia. Creo también que votar por el no, no es votar contra Santos: es votar en contra de la terminación del conflicto. No, no es un ‘No‘ a medias. Es volver a cero.

P.D. : La noticia de que los fusiles callarán a partir de hoy produce una sensación rara. Como si el conflicto con las FARC y yo fuéramos gemelos, los fusiles comenzaron a tronar justo cuando nací y ahora resulta que, al menos los de las FARC, ya no van a estar.

* @sanchezbaute

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