Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2016/10/18 12:19

Iglesias

El martes siguiente al plebiscito un reconocido pastor dijo en La W que la principal petición para una nueva firma es la exclusión de la tal identidad de género. Poco después Ordoñez exigió “purgarla” del Acuerdo. Uribe, en tanto, no ha vuelto a mencionar el tema desde su triunfo.

Alonso Sánchez Baute. Foto: Semana.com

Antes que la distribución de la tierra, la justicia transicional, el modelo económico o la participación de las FARC en política, la tal ideología ha sido la más mencionada estas semanas. De nada sirve demostrar que el Acuerdo no habla de ella; que no existe: el odio que genera la palabra género hizo metástasis. ¿En qué momento una minoría sexual se convirtió en la mayor preocupación nacional y en eje de los acuerdos de paz? ¿Es el enfoque de género la causa de la violencia política y el poso –no el pozo- del conflicto colombiano? Si no es así, ¿por qué entonces, para Ordoñez y los pastores, el acuerdo depende de que la palabra género quede o no incluida? ¿Sólo por sabotear? Lo del miedo a abolir la familia tradicional es excusa. Ordoñez y los pastores no se hubieran hecho a ese hueco si Colombia no temiera tanto de feminizarse (de ‘mariquearse’); si no fuera tan misógino.

Y hay más: ¿por qué las iglesias, y no la Iglesia Católica, hacen parte de las mesas de diálogo? ¿Por qué les preocupa más la política que la espiritualidad de sus fieles? De hecho, ¿por qué un país constitucionalmente laico debe negociar con las iglesias? ¿Son Ordoñez y los pastores voceros de parte de la sociedad o simplemente enseñan a odiar buscando algo más? ¿Adulan al pueblo o lo envenenan?.

Los principales problemas del país nacen en la inequitativa distribución de la tierra pero, perdido entre las exigencias de los pastores, sólo el punto seis medio toca el tema.

Le interesa saber: Las ocho peticiones de los pastores del No

Estas exigencias no solucionan, ¡ni de lejos!, los 52 años de conflicto. ¿Por qué banalizan la problemática nacional (banalizan porque, siendo importante la discusión, la desgastan de tanto machacarla, desviando el verdadero debate de las causas y soluciones del problema) y la reducen a un tema de moralidad religiosa? ¿Por oportunismo político? ¿Acaso, mientras el país está abocado a solucionar los problemas de raíz, los pastores enturbian las aguas para sacar luego su propio provecho? ¿Lo hacen para ganar espacio político y/o para ejercer contrapeso y negociar luego los impuestos anunciados en la reforma tributaria? ¿Les preocupa tan solo lo suyo, no las víctimas, ni la paz, ni la apertura democrática, ni siquiera la “moral”? ¿Todo se reduce a votos y dinero? De ser así, estos pastores merecerían todo el repudio nacional.

Si el enfoque de género sale del Acuerdo, ¿quiénes siguen? ¿Serán los católicos la próxima merienda de los pastores? Sospecho que los obispos y arzobispos católicos nacionales saben que así es. Tras del “conclave” de la semana pasada, finalmente comienzan a despertar de su letargo luego de lavarse las manos ante el plebiscito. Ya aceptan que “hay confusión” en la tal ideología de género y hasta exigen que el acuerdo con las FARC llegue pronto: saben lo que les corre pierna arriba y por eso cambiaron de opinión (de estrategia) tan de repente. ¿Se avecina una confrontación entre iglesias?

* @sanchezbaute

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