Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2015/09/25 11:00

¡Cataplum!

El acuerdo sobre justicia y la fecha para firma del acuerdo final al que llegaron en La Habana harán estallar los pronósticos electorales que hasta hoy se tenían.

Álvaro Jiménez. Foto: Semana.com

El acuerdo sobre justicia y la fecha para firma del acuerdo final al que llegaron en La Habana, con el Presidente Santos y Timoleón Jiménez jefe de las FARC a bordo, harán estallar los pronósticos electorales que hasta hoy se tenían.

Con un trago del elíxir de la paz procedente de Cuba las feas se vuelven bonitas y los hermosos asustan por la entretela de sus mundos. Los colombianos no somos tontos y sabemos que los tiempos son de paz y no de guerra.

En Bogotá, por ejemplo Clara se reanimará y así lo dirán las encuestas. Nadie viendo la paz en camino va a elegir a Marta Lucía Ramírez, enemiga del proceso y a Vargas Lleras quien nunca le ha apostado a la paz en el largo y ajeno cuerpo de Peñalosa. Quien lo haga ha de ser inconsciente o, como bien dijo el Ministro del Interior, quiere seguir treinta años más en guerra a esta paz tangible e imperfecta.

Duele imaginar a Rafael Pardo pegado en medio del sándwich polarizado entre amigos y enemigos de la guerra en que se convertirá el debate electoral capitalino. Hace una semana esto no se veía venir y llegó. ¿Exagero? No creo. Ahora muchos de quienes votaron por Santos apoyando la paz en segunda vuelta dudarán si por odio a Petro le entregarán la ciudad a los enemigos de la negociación.

En Medellín crecerá quien pueda demostrar de manera autentica su apego con el proceso, su distancia efectiva de la guerra y sus aliados. Por ello creo que Alonso Salazar subirá y su decisión de no ir a la alianza con Federico que era para atajar a Juan Carlos Vélez la puede transformar en apoyo a su liderazgo que ha sido amigo de la paz, no de ahora sino de vida. ¿Antioquia, elegirá a Luis Pérez para administrar el proceso de paz cuando asumió públicamente el “honor” y la responsabilidad de la Operación Orión, que continuó en las fosas de la escombrera? Lo dudo.

A Angelino Garzón, perro viejo que late echao, ¿le servirán sus coqueteos y brincos multipartidistas para recibir la responsabilidad de administrar el posconflicto en Cali? Esta es una ciudad en que la histórica incidencia de la izquierda y la cercanía al desarrollo militar y político de las FARC en el occidente del país la convierte en joya de la corona posacuerdo. Ha de haber más de uno alarmado porque entre tantos cambios que ha dado en la política nada extraño que en el posacuerdo regrese al partido comunista. Parece un chiste pero es serio, Angelino ha migrado con mucha facilidad de un rincón a otro.

Y así pueden pensarse los casos de Pasto, Neiva, Ibagué, y Villavicencio y también de departamentos como Guaviare, Vichada, Arauca. El proceso llegó a las elecciones y se instalará hasta el cierre del debate.

Se ha repetido que la opinión sólo existe en ciertos lugares. No señor. Lo que no hemos tenido es la capacidad de construir esperanza para que la opinión se exprese.

Parece que estas elecciones mostrarán que a pesar de que los partidos y candidatos han hecho todo para esconder la paz del debate electoral, es claro que hay hambre de paz en los hijos más humildes de Colombia, y la fuerza de esa hambre puede encender la llama que ilumine un escenario de reconciliación, complemento que reclama el acuerdo de fin de la guerra entre el Gobierno del presidente Santos y las FARC. El 25 de octubre sabremos.

ajimillan@gmail.com
@alvarojimenezmi

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