Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2015/10/06 15:00

Armitage: a responder por el abrazo del oso

El aterrizaje de Álvaro Uribe y sus aliados en el Valle del Cauca en la campaña de Armitage no representan una mirada progresista y para la reconciliación en Cali.

Armitage: a responder por el abrazo del oso Foto: Semana.com

Caleño con nombre y apellidos gringos o ingleses, lo que para las mayorías en el Valle del Cauca es igual y de quien alguien comentó: “Es un rico de Cali pero dicen que es buena persona”.

Su candidatura creció ante la sorpresa de muchos. Su repunte mostró que se puede ir de menos a más en un escenario en el que todo parecía despejado para la candidatura de Angelino Garzón. Norman Maurice Armitage ha demostrado que quien se atreve puede reescribir lo que aparentemente está decidido. Su historia personal y la relación con las familias adineradas de Cali lo han hecho ver en estos sectores como el conductor idóneo para recuperar un pasado y un modelo de poder elitista que muchos se resisten a aceptar que definitivamente pasó.

Cali debe reconocer su nueva estructura. Es cada vez más diversa, incluye sectores emergentes y consolidados de economías legales e ilegales, agrupa desplazados por la miseria y por la violencia desde todos los rincones del Pacífico. Cali es hoy todo eso, sumado a una clase media y comunidades barriales históricas que han tenido militancias políticas rebeldes en la izquierda social y armada desde los 70s. Probablemente esta historia de rebeldía y su vitalidad en la historia de la confrontación social la convertirá en la joya urbana de la corona del posacuerdo, cuando se cristalice el fin a la guerra entre el Estado y las FARC, como ambicionamos muchos.

Gobernar a Cali hoy implica transformar la aspiración de quienes sólo propenden modernizar la administración, la infraestructura y algunos de los negocios de la ciudad. Se trata de articular y convertir a Cali en el corazón de la región y del puerto de Buenaventura. Articular y convertir a Cali en el corazón del suroccidente del país. Es la ciudad-región por excelencia y no alcanzará los niveles de liderazgo, competitividad y desarrollo socioeconómico que requiere si continúa como hasta hoy al margen de las carencias de Estado, educación, desarrollo que explican las corrupciones y violencias en que navega la población del Pacífico colombiano y que la impactan a diario de manera directa.

Pues bien. Planteados estos retos, se busca el conductor para los mismos y la verdad no aparece. Para el período 2016-2019 no tendremos el liderazgo de región que se requiere: ni Angelino Garzón, ni Maurice Armitage, ni Roberto Ortiz ven a Cali como articulador desarrollador del Pacifico y del suroccidente.

La ilusión se reduce entonces a tener un buen administrador para Cali y dicha ilusión parece expresarse en las calidades personales de Maurice Armitage. Pero ojo, a esta ilusión le llegó el abrazo del oso. Y no de cualquier oso. El aterrizaje de Álvaro Uribe y sus aliados en el Valle del Cauca en la campaña de Armitage no representan una mirada progresista y para la reconciliación en Cali, en el Valle y menos en el Pacífico. No señor, representan la mirada más atrasada, excluyente y odiosa de la historia vallecaucana. Es difícil creer que los promotores de la guerra y del desprecio histórico por los excluidos en el Valle del Cauca y en el Pacifico sean quienes hagan de Cali una sociedad más moderna, incluyente e integradora de la diversidad que hoy nutren la ciudad chévere de Colombia.

Armitage debe explicar cómo conciliara la visión clasista y de élite caduca que encarnan sus aliados uribistas en el Valle con el discurso de reconciliación con las guerrillas de las FARC que el viene planteando en distintos escenarios.

Decidido y feliz de aceptar el envenenado apoyo de la elite uribista de Cali y el Valle del Cauca, Armitage tiene la palabra: Remember Peñalosa.

@alvarojimenezmi
ajimillan@gmail.com

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