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Opinión

  • | 2016/06/20 11:26

    No nos hagamos los de la oreja mocha

    El plebiscito será la prueba de madurez que expresará la decisión y voluntad nacional de construir paz. Que el debate discurra sin sangre y violencia es responsabilidad estrictamente de los liderazgos de Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos.

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Salió de una reunión política en la que claramente expresó su punto de vista contrario al de muchos. Caminaba satisfecha con la tensión propia de quién sabe que la decisión: SI o NO, tiene implicaciones aún desconocidas para el futuro, para su familia, sus vecinos, su país, la región y seguro también para el planeta.

El agresor se acercó, no dudó y le disparó dos veces. Cuando un valiente se interpuso, apretó por tercera vez el gatillo, luego con un cuchillo y la fuerza de su mano terminó la agresión.

Horas después Jo Cox, madre y parlamentaria que promovía la permanencia en la Unión Europea estaba muerta.

Desde entonces se escuchan afirmaciones en los medios definiendo al atacante como irracional, un enfermo con años de tratamiento por sicótico, etc.  Pero no, evidentemente, se había creado un clima. El dolor de sus seguidores se manifestó, con la certeza que el miedo pesa desde ahora en su diario vivir.

Hace pocos días y con ocasión de alguna referencia sobre Uribe y su discurso frente al proceso de paz recibí la siguiente nota: Álvaro, Ud fue mi compañero en la gob. de Ant no deje q su rencor x Uribe lo ciegue.

El odio no es mi herramienta, por ello respondí que mi certeza es que Uribe promueve mentiras sobre el proceso de paz con frases como “le están entregando el país a las FARC”.  

Despues de esto vino el exabrupto del Presidente Santos sobre la supuesta “guerra urbana” que nos espera si el NO gana el plebiscito. Esta afirmación facilita la polarización de un país en el que las amenazas provocan y esconden odios con consecuencias inmanejables.

Para el Reino Unido, que este jueves  decidirá si permanece o se va de la Unión Europea, la muerte violenta de la parlamentaria Cox ha hecho que muchos indecisos voten a favor de la permanencia en la Unión Europea, lo que equivale al SI.

En Colombia, los partidarios de que el plebiscito sea derrotado votarán NO, o se abstendrán, si las mediciones sobre número de votantes son altas aduciendo falta de garantías.

La visceralidad del debate puede enrarecerlo con hechos de sangre y violencia. Los que no comparten el proceso de paz hacen ver a sus contradictores como un grupo de apátridas que sólo repiten lo que la FARC les dicen; y muchos de los que apoyamos el SI somos vistos como irracionales que tenemos rencor con quienes no apoyan el actual proceso de paz.

Cada uno es responsable por no dejarse llevar de la emocionalidad desatada. Debemos llamar al pan pan o, al vino vino. Pero también decirle tanto al ex presidente y senador Uribe como el Presidente Santos que desaten un liderazgo respetuoso, veraz, formador en política y positivo para la democracia. 

El plebiscito será la prueba de madurez que expresará la decisión y voluntad nacional de construir paz. Que el debate pueda discurrir sin sangre y violencia es responsabilidad estrictamente de los liderazgos de Álvaro Uribe y de Juan Manuel Santos. A la fecha van empatados azuzando miedos y odio: son cortados con la misma tijera.

Es hora de que superen sus fijaciones porque si en el Reino Unido con una larga tradición en el debate pacífico, la extrema derecha impulsa la muerte de una parlamentaria; en Colombia con la tradición de violencia y odios políticos hay gente de gatillo fácil dispuesta a todo.

Uribe y Santos lo saben y no pueden hacerse los de la oreja mocha.

@alvarojimenezmi

ajimillan@gmail.com

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