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Opinión

  • | 2017/06/26 15:23

    Políticos de prostíbulo

    Prometer hasta meter y luego de metido nada de lo prometido es la impronta de nuestra clase política.

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¿Me da su palabra? ¡Palabra que sí! Así, tomando de nuestra cultura rural, su sombrero y la expresión Palabra que Sí, Carlos Pizarro sintetizó en los 90 la decisión del M19 de dejar las armas para buscar en paz y en el marco institucional transformaciones y reformas negadas por quinquenios.

Palabra que sí, fue también la manera de reafirmar una ambición histórica: que se cumplan los compromisos, que se cumpla lo prometido, la palabra empeñada.

Poco han entendido nuestros dirigentes.

Hacen lo de siempre, prometer y luego incumplir con la disculpa de que no hay dinero.

Incumplen promesas mientras son flexibles frente a quienes han sacado sus capitales para burlar impuestos millonarios en paraísos fiscales.

Como se dice popularmente: prometer hasta meter y luego de metido, nada de lo prometido, se convirtió en la impronta de nuestra clase política parapetada en discursos de utilería sobre democracia, paz y patria.

No hay vergüenza.

Hoy, se niegan proyectos aprobados en el Congreso que desarrollan aspectos sociales y promesas de campaña con la disculpa que no hay recursos. Es una disculpa repetida que falsea nuestra realidad.

Colombia tiene una política de exenciones tributarias convenidas en clubes sociales por fuera del congreso. Esas exenciones son una barrera antidemocrática que evitó recaudar de empresarios y personas de altos ingresos 72,3 billones de pesos en 2016. (Ver)

Nos dicen que las exenciones estimulan la inversión. Carreta, años y estudios han mostrado que no es cierto.

Lo que hacen las exenciones de impuestos es estimular las ganancias de las empresas y la salida de capitales.

Por este tipo de hechos es que la opinión generalizada considera que la política es un nido de corrupción gritos y mentiras.

Debemos convertir la política en herramienta que sirva al país y no a los asociados en un pequeño o gran club.

Los colombianos debemos unirnos a partir de comportamientos y caras nuevas en la política y en la conducción del Estado. Hemos probado que la rabia y el odio no superan ni la politiquería ni la corrupción.  Necesitamos responsabilidad.

La urgencia que se nos impone a los ciudadanos hacia el 2018, es relevar buena parte de esta dirigencia con una que  entregue estabilidad política y cumpla  su palabra de sacar las armas del juego de la política

Posdata: Cerrado el capítulo de la guerra con el desarme final de las FARC en Mesetas, Meta, el gobierno podría definir que cada 27 de junio se siembren siete millones de arboles  en homenaje al vergonzoso número de víctimas reconocidas en este largo conflicto.

Felicitaciones y agradecimientos a quienes concretaron este proceso.

@alvarojimenezmi
ajimillan@gmail.com

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