Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2016/02/22 08:54

Vendiendo el sofá

Siendo rigurosos, el abuso de poder mezclado con tráfico sexual es uno de los retos menores en la Policía Nacional.

Vendiendo el sofá Foto: Semana.com

La salida del general Palomino, del viceministro y de la periodista Dávila confirman la lógica en que se ha movido la sociedad colombiana para enfrentar los grandes retos.

Los hechos nos recuerdan que a cada problema estructural siempre buscamos la salida fácil: Vender el sofá.

¿Qué cambio representa para la Policía la salida de Palomino? Creo que servirá de poco porque el tema de fondo es si la Policía Nacional va a permanecer atrapada en medio de la falta de transparencia, planeación estratégica, penetrada por delincuentes de todos los pelambres y con casos de corrupción administrativa.  Debe reconocerse, que a pesar de los desarrollos en algunas áreas y las diferencias entre la Policía del presente y la goda y matona de mediados del siglo pasado, la doctrina y estructura de este cuerpo de seguridad debe ser cambiada no sólo en su logística, sino sobre todo en su concepción. La solución no viene por tanto con más pie de fuerza, más cámaras, más motos, más carros modernos. La solución pasa por redefinir concepto y funcionalidad.

Lo primero es que la Policía Nacional debe respetar su sometimiento a la autoridad civil.  Hay muchos municipios grandes y pequeños donde  la Policía se distancia de los alcaldes porque no le dan apoyo en dinero,  gasolina o medios de transporte a pesar de que tienen su propio presupuesto. En otros casos, si el alcalde elegido es contrario al gusto del poder local o de los mandos superiores, disminuyen la calidad de su trabajo y terminan haciendo política con la seguridad. Estas actitudes de corrupción e independencia de la autoridad civil facilitan el apoyo de muchas de sus unidades a redes delincuenciales, a la politiquería y crea un precedente terrible frente a un escenario pos-acuerdo. ¿Imaginan a un jefe de policía con la mentalidad actual acompañando en Mitú a un alcalde que haya pertenecido a las FARC, o en Granada, Antioquia o en ...?

Siendo rigurosos, el abuso de poder mezclado con tráfico sexual es uno de los retos menores en la Policía Nacional.

He leído y escuchado pronunciamientos de generales en retiro llamando a que la Policía se conserve como parte integral del Ministerio de la Defensa. Dicha afirmación no se compadece ni con los avances ni con los retos de la sociedad actual. No va en dirección de fortalecer la democracia ni está a tono con la implementación de los desarrollos pos-acuerdo. El reto de la Policía hoy es estar en función de esos intereses y ser ejemplar en ello.

Por esa razón las renuncias todas, incluidas la del viceministro y de la señora Dávila, no resuelven nada. Ni el Ministerio del Interior va a mejorar, ni la prensa o los medios colombianos elevarán su calidad investigativa, su objetividad, responsabilidad etc, porque la señora Dávila salió de su cargo. No va a pasar. El país será igual por más que vendamos el sofá. Ya lo hemos vivido.

A inicios de los 90 vimos al general Gómez Padilla y luego al general Serrano celebrar la muerte de Pablo Escobar en Medellín,  la captura del cartel de Cali, entre otras acciones llevadas a cabo por sus “mejores hombres” como bien dijo el “mejor policía del mundo” por aquellas épocas. Pues bien, muchos de esos “mejores hombres” los vimos luego asociados o bajo las órdenes de paramilitares y pillos de todos los colores. Y hemos visto purgas en todos los tonos.

Superar la debilidad institucional exige mucho más que unas renuncias. Lo mejor es prepararse para luego del fin de la guerra con FARC y en el marco del posacuerdo aplicarnos a fondo todos y todas para desarrollar las definiciones constituyentes del 91 que nos han impedido la violencia y la politiquería.

Píldora: La presencia de Iván Márquez, Joaquín Gómez y su combo en el corregimiento de Conejo, en Fonseca, Guajira hizo más ruido que el paro armado del ELN. Parece que como auguró Pizarro en los 90 se conmociona más sin los tiros. Las armas hoy nos estorban para transformar, señores.

ajimillan@gmail.com

@alvarojimenezmi

 

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