Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2016/07/05 10:50

Pandemónium

Esa oposición en el 91, sumada a la de las FARC y el ELN de entonces ayudaron a que tengamos este presente con 25 años más de muertos, 25 años más de dolor impuestos con las armas y lógicas tanto de gobiernos, poderes económicos como guerrillas.

Álvaro Jiménez.

Las opiniones sobre que pasará con el plebiscito varían de acuerdo con la rabia, la desinformación recibida o la cercanía con que se haya vivido la violencia, así lo indican mis encuestas espontáneas de los últimos días.

En Lorica, Córdoba le creen a Santos pero no a las FARC, en Cesar creen que gana el Sí porque … quien va a pendejear con más guerras. En la vereda Peñas Bajas de Boyacá desde una tarima en medio de las fiestas y muchas cervezas, un locutor dice que hay que apoyar la paz, seguido por otro, que advierte al público ya un poco ebrio, que no deben permitir que en dos años vengan los exguerrilleros de las FARC a mandar en la vida de uno, cuando ellos no han hecho sino daño.

Se perdona más no se olvida, dice Martica, una nariñense,  y continúa: personas que no han sufrido la guerra dicen que esa paz resuelve, pero para el dolor no hay solución. E Inicia de nuevo: lo que todo el mundo esta esperando es que el día de mañana aparezca otra guerrilla más fuerte, hay una señora  de aquí abajo que dice que mientras la gente no tenga toda condiciones para vivir, no va a haber paz porque, si alguien no tiene un techo y comida ese va a hacer guerra a los demás.

Mientras esto pasa en distintas regiones, el enemigo más definido de este proceso, trabaja a diario con sus seguidores impulsando el fracaso electoral. 

Los defensores de la negociación hacen muchos foros y poca mecánica electoral que es como se mueven los votos.

Algunos acompañan al gobierno de manera vergonzante, lo cual no ayuda a  conseguir el propósito.  Es vano pretender que el plebiscito se separe de Santos.  Es como querer separar las negociaciones con las FARC de la Mesa de La Habana.

Así que a los amigos en el movimiento social, en los amontonamientos, que no partidos de izquierda, les digo: sin asco a  defender el plebiscito planteado por Santos y aceptado por las FARC.

Con la Constitución de 1991 ambicionábamos otro país. En aquel tiempo no  se decía ni Antioquia, ni Colombia la más educada. No. Decíamos que educación, salud y derechos eran prioridad para todos, que modernizar la política pasaba por la derrota de los caciques electorales de las regiones, que un nuevo país se abría paso y con entusiasmo auguramos el fin de la doctrina de seguridad nacional, el arribo de los movimientos cívicos y de nuevos líderes incluidos ex guerrilleros a la política.

A esa paz y a ese proceso constituyente se opuso Misael Pastrana, ex presidente y papá de Andrés, por aquella época joven líder y hoy ex presidente envejecido y amargado.

Misael Pastrana fue menos beligerante, menos popular que  el Uribe de hoy, también ex presidente. Misael fue tan insignificante en su oposición de aquellos tiempos como hoy lo es su hijo. Pero esa oposición en el 91, sumada a la de las FARC y el ELN de entonces  ayudaron a que tengamos este presente con 25 años más de muertos, 25 años más de dolor impuestos con las armas y lógicas tanto de gobiernos, poderes económicos, como guerrillas.

¿Muy tonto imaginar que los 25 años anteriores pudieron ser diferentes?

Y a pesar de que llorar sobre la leche derramada no tiene sentido, al promover el SI estamos pagando una deuda de 25 años con la Constitución del 91. 

Una constitución que pudo significar el fin de la guerra pero que no lo fue y que sin embargo hoy nos abre una segunda oportunidad.

¡A conseguir votos que los contrarios al proceso no descansan!

@alvarojimenezmi

ajimillan@gmail.com

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