Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2015/09/22 10:00

Un municipio con apellido

Los liberales de Santacruz Guachaves, como si fueran contratistas de la Fiscalía, se han cambiado de apellido y la disputa electoral es entonces entre AICO y Cambio Radical.

Un municipio con apellido Foto: Semana.com

Guachaves, como se conoce al casco urbano de Santa Cruz en el departamento de Nariño, es también el nombre del cabildo indígena del pueblo de los Pastos ubicado en dicho municipio. Como dicen algunos, este es un pueblo con apellido: Santacruz Guachaves.

Está ubicado a 2.700 metros sobre el nivel del mar, tiene el 70 % de necesidades básicas insatisfechas, según el DANE, y el 70 % de su población es indígena. Sus habitantes viven del rebusque minero en pequeñísima escala, de unos pocos ganados y en algunos lugares de cultivos ilícitos en pequeña proporción. Es una economía empobrecida por el olvido, el atraso y el aislamiento al que ha estado sometido por décadas. Lo separan de Pasto 108 kilómetros, pero el viaje tarda tres horas por una carretera que está en reparación hace años y un ramal despavimentado que lleva al casco urbano desde Balalaika, donde la vía a Tumaco se abandona para ir hacía Guachaves.

En este municipio deberían estar los ojos de las instituciones electorales hasta el próximo 25 de octubre, pues allí se pondrá a prueba el sistema electoral y nuestro modelo de democracia.

Los antecedentes obligan. Un día antes de su posesión, el 31 de diciembre del 2011, fue asesinado el alcalde electo y líder del pueblo pasto, Jaime Alberto Chazatar Bastidas. Había inscrito su candidatura en nombre del Movimiento de Autoridades Indígenas de Colombia (AICO). Luego de la victoria electoral hubo rumores de que los perdedores no iban a dejar posesionar a un alcalde indígena. La elección de Chazatar como alcalde era el momento cumbre de la ruptura de los indígenas con la política tradicional en el municipio, donde desde la elección popular de alcaldes en 1988, se eligieron seis candidatos del Partido Liberal y dos del Partido Conservador. Chazatar actuó como líder conservador, hasta cuando con otros se lanzó a la aventura de construir autonomía política indígena. En el momento de su asesinato era más que un alcalde electo, era el líder de un proceso que se había iniciado una década atrás.

En el 2001 se habían organizado como AICO y consiguieron un escaño en el Concejo, en las siguientes elecciones dos, luego cuatro y diez años después cuando Jaime Alberto fue candidato tenían seis escaños de un total de 13 concejales en el municipio. En las elecciones que desataron su asesinato habían logrado obtener además del triunfo en la Alcaldía, siete escaños en el Concejo con lo que lograban la mayoría para tomar las decisiones.

Luego de su asesinato y tres días antes de la elección atípica para elegir el alcalde en marzo del 2012, fue secuestrada y un día después liberada por la guardia indígena y el ejército la hermana del asesinado y tía del candidato Cristian David Chazatar Cuastumal. Buscaban obligarlo a renunciar por miedo de Cuastumal, otro de los líderes del proceso de construcción de autonomía política quien resultó elegido como alcalde a sus 24 años de edad, ingeniero, inteligente y orgulloso de su condición indígena.

Hoy en Santacruz Guachaves ocurren dos cosas curiosas: el Partido Conservador ya no existe, pues buena parte de sus activistas y líderes eran indígenas como Jaime Alberto que abandonaron, el conservatismo para integrar AICO y de otro lado al ver que eran una opción real, muchos indígenas que estaban con los liberales también se cambiaron y fueron a apoyar su movimiento.

El Partido Liberal hoy tampoco tiene candidato. A raíz del asesinato de Chazatar en el 2011, ser liberal perdió legitimidad y algunos piensan que no se pueden presentar como liberales porque perderían. Por eso los liberales de Santacruz Guachaves como si fueran contratistas de la Fiscalía, se han cambiado de apellido y la disputa electoral es entonces entre AICO y Cambio Radical. Allí debemos poner todos los ojos porque Cambio Radical es un partido que tiene acostumbrado al país a la formula del todo vale para ganar elecciones y su jefe natural, el vicepresidente Vargas Lleras tiene aliados y prácticas electorales que distan mucho de ser una referencia positiva para la democracia. Lo que ocurrió en las anteriores elecciones no puede repetirse.

Extraña que la Misión de Observación Electoral (MOE), no incluya a Santacruz Guachaves entre los 59 municipios de alto riesgo electoral en estas elecciones. El alto riesgo no es sólo por trashumancia electoral. Subsiste también por violencia e irrespeto a la decisión de las mayorías en muchas regiones del país donde los ‘partidos tradicionales’ pierden poder con organizaciones sociales que como en este caso, han decidido construir autonomía política. Cuidar el proceso electoral en Santacruz Guachaves es proteger la democracia.

@alvarojimenezmi
ajimillan@gmail.com

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.