Jueves, 19 de enero de 2017

| 2005/09/04 00:00

¿Amnesia intencional?

Jorge Giraldo cree que el informe de Amnistía Internacional que señala "el engaño de las desmovilizaciones paramilitares" no le ayuda para nada al proceso que vive el país.

¿Amnesia intencional?

Amnistía Internacional acaba de entregar su evaluación sobre la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara en Medellín, entiéndase la que se produjo hace casi dos años. Por supuesto, las afirmaciones de Amnistía han ocupado las primeras páginas de la prensa nacional como corresponde al prestigio de la entidad y a las circunstancias del humanitarismo cosmopolita.

¿Qué se espera de una evaluación? Si hay algo que tiene reglas entre académicos, ONG, empresas, Estado o cualquier organización ordenada a fines son las evaluaciones. Una evaluación debe cumplir varias reglas de oro: debe hacerse respecto a los objetivos, debe referirse a casos similares ocurridos en el pasado o en otros países, debe hacerse teniendo en cuenta las características del objeto analizado y, finalmente, observando el contexto.

El objetivo de la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara (Bcn) era desarticular un grupo armado que había alterado gravemente la seguridad de Medellín, mejorar los indicadores de seguridad en la ciudad y reintegrar a la vida civil a casi un millar de personas que tras una vida completa de delincuencia querían retornar al seno de la sociedad. En noviembre del 2003 se entregó en Medellín un número de personas armadas similar al total de las fuerzas del otrora M-19; de ese fue el tamaño del hecho. Desde entonces hasta hoy Medellín ha disminuido vertiginosamente los daños contra la vida y la integridad de las personas, superando en cifras y tiempo el famoso milagro de Giuliani en Nueva York, y llevando a la ciudad a tasas de homicidio inferiores a la nacional por primera vez en 20 años. En el 2005 no ha habido un solo secuestro. Del total de miembros del Bcn, casi el 10% han sido investigados, 20 miembros condenados por diversos delitos y otro tanto continúa investigado. El resto se han sostenido exitosamente en un esfuerzo costoso e integral de reincorporación a la civilidad.

Si lo comparamos con casos anteriores sucedidos en el país o en Medellín, la desmovilización del Bcn ha resultado hasta ahora muy exitosa dado el bajo número de reincidentes y los niveles de seguridad alcanzados en las comunas que aportaron el mayor número de desmovilizados. Probablemente dos años sean prematuros para hablar firmemente sobre la sostenibilidad del proceso, pues tras ese periodo todavía teníamos en Colombia pequeños grupos armados disidentes del M-19 y el Epl después de haber pactado la paz y disfrutar los beneficios de la paz. La experiencia del Bcn y, en general, la desmovilización de las Auc no tiene muchos parangones mundiales sea por el número de personas involucradas, por tratarse de un fenómeno urbano o contrainsurgente. Nos encontramos ante un caso muy sui generis que exige mucha prudencia en el análisis.

Debe haber alguna referencia a las características del fenómeno paramilitar en Colombia y en Medellín. El Bcn es una parte, y la desmovilización del Bloque Héroes de Granada demostró que no era la más importante, de las fuerzas contrainsurgentes que operaban en Medellín. Representaba en su momento apenas una séptima parte, aproximadamente, del total de personas organizadas en grupos armados ilegales en Medellín que, además, incluye bandas, combos, milicias y reductos guerrilleros. Tomar un parte por el todo demuestra una ignorancia descalificatoria.

Quizás lo más grave es que Amnistía Internacional ha ignorado a los habitantes de Medellín, a su sociedad civil y a las autoridades democráticas de la ciudad. Un estudio realizado en los barrios pertinentes demostró que el 76% de los habitantes ve positiva la presencia de los reinsertados y el 71% cree no tener problemas con ellos en el futuro; el 84% cree en el Programa de Reincorporación que adelanta el Municipio. La Federación de ONG, que agrupa más de un centenar de entidades, ha declarado esta semana que la propuesta de Amnistía y otras ONG europeas de retirar el apoyo al proceso de paz "es insensible a las realidades municipales y regionales". Ese pronunciamiento fue apoyado por Proantioquia el principal tanque de pensamiento de los industriales antioqueños. La Alcaldía de Medellín, regida por Sergio Fajardo quien fue electo por un espectro pluralista de fuerzas políticas que incluye al Polo Democrático, acaba de producir un fuerte pronunciamiento (Boletín 882, del 2 de septiembre) que desmiente categóricamente, en extenso y documentadamente las afirmaciones de Amnistía.

Para quien haya vivido en Medellín en los últimos 20 años lo que tenemos hoy es lo más cercano a la paz y a la tranquilidad. Si alguien desde Londres nos quiere desmentir, problema suyo. Como dijo alguna vez García Márquez, los europeos hoy viven más tranquilamente que nosotros (no sé si vivan más bueno, como se dice aquí) pero para ello se tomaron 300 años de guerras. En un momento de descuido un señor cubano decía de una mujer que no es perfecta "mas se acerca a lo que yo simplemente soñé". Algo así sentimos hoy en Medellín un porcentaje cercano al 80% de la población, es decir, lo que algunos llaman el pueblo y otros la sociedad civil. La cautela me obliga a decir que falta mucho para la paz, pero se trata de un camino largo, de un esfuerzo duro. Acciones como las de Amnistía Internacional no nos sirven a nosotros, ¿a quién le sirven?

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