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Opinión

  • | 2012/06/09 00:00

    Angelino Airlines

    Es más barato que Angelino viaje en primera clase y no en aerolíneas de bajo costo, que cobran la comida por aparte.

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Mi gran angustia era encontrarle algo que hacer a Angelino, una persona por la que -lo confieso solo ante ustedes- de un tiempo para acá siento mucho cariño. Mucho. No es atracción física, que quede claro. Valoro a las personas por lo que tienen por dentro: bondad, en el caso de la exsuegra de Valerie; dulzura, en el del general Rito Alejo del Río. Arroz y arvejas, en el del vicepresidente. Y si me he burlado de su físico ha sido por la vanidad de todo humorista, que sueña con hacer reír a mandíbula batiente. Es decir, a Angelino.

Por profesarle ese cariño, justamente, me dolió que no resultara elegido para la OIT ni ningún otro festival de la canción: ¿qué vamos a hacer ahora, me desvelaba pensando por las noches: ¿lo dejarán aspirar a la FAO, que, al igual que él, es un ente que se ocupa de todos los alimentos? Que no le frustren su carrera internacional, me mordía las uñas: permítanle siquiera ser canciller, organizar una cumbre, que al menos sea el encargado de probar la comida de Obama cuando vuelva.

Me gustaba imaginar a Angelino a salvo en el exterior porque estoy harto de que el pueblo colombiano, ingrato y miserable, se mofe de él. Sí, puede ser que en Colombia su presencia sea incómoda y que cuando el ministro Echeverry termine de untar la mermelada, Angelino se la coma toda. Y es cierto que a veces lanza frases que son un poquito populistas, no lo niego; pero, seamos francos, ¿quién no es populista a estas alturas de la vida? ¡Si hasta Santos se convirtió en uno! Mírenlo: ante los caddies del Country, que son los pobres que tiene más a mano, se comprometió a expropiarle el carrito a Elsa Noguera para rifarlo entre ellos. Ojalá se lo gane Lucho Garzón.

Me preocupaba ver a Angelino desgastado por los vaivenes de la política criolla y tentado a conspirar con Suso el Paspi, a quien vive lanzándole coqueteos: hace poco ordenó el bistec a caballo de su desayuno con tres huevos, por ejemplo.

A esa angustia se sumó que durante un debate algunos congresistas criticaron la figura vicepresidencial. Y sí, yo sé que la figura del vicepresidente es terrible, pero para eso hay gimnasios y productos como Herbalife que pueden mejorarla. Démosle un tiempo.

¿A qué se dedicará mi tierno Angelino cuando regrese al país?, me revolvía en la cama sin poder pegar el ojo: ¿se lanzará con Uribe? ¿Jugará en el fútbol profesional? ¿Sacará adelante la agencia espacial que nos prometió para lanzar cohetes como chorizos que surquen el cielo tricolor hasta descubrir un planeta en que los habitantes se coman el gordo del churrasco y dejen lo demás, como él?

Me torturaba la incertidumbre hasta que el Milagroso Señor de Buga me iluminó: apenas pisó suelo patrio, Angelino justificó haber hecho su campaña a la OIT viajando en primera clase porque, cito textualmente, "las dignidades del Estado, incluido el vicepresidente, no pueden andar como zarrapastrosos". Acto seguido, se sonó la nariz con la mano, escupió en el piso, dio media vuelta y se marchó con la camisa salida por detrás.

Es más barato que Angelino viaje en primera clase y no en aerolíneas de bajo costo, donde cobran la comida por aparte. Pero, como sea, apenas leí esas declaraciones lo supe: supe a qué se debe dedicar Angelino. Y es que llegó el momento de que monte su propia aerolínea. No en vano muchos dicen que él mismo es un avión. Lo cual explicaría, además, el tamaño de sus llantas.

Angelino Airlines solo tendrá clase ejecutiva para que viajen a su gusto las altas dignidades del Estado: el senador Merlano, el senador Corzo, todos: toda la clase dirigente. Los pilotos podrán tomar whisky mientras comandan la nave. Servirán caviar con rellena. Lucerito Cortés manejará el tráfico, esta vez aéreo. Gina Parody será la azafata y le servirá todo en bandeja de plata a Petro, que tratará de tomar el mando, pese a que, como ya lo demostró en la Alcaldía, no tiene ni idea de planear. La mascota Josefo Libertad podrá ir en la cabina. Juan Carlos Martínez y el exgobernador Useche viajarán gratis. Cada 1.000 millas el viajero frecuente obtendrá el 10 por ciento de un contrato. El destino de cada vuelo será Belfast en honor al dueño de la aerolínea. Y no dejarán subir a ningún zarrapastro: máximo, a Iván Cepeda.

Quiten, pues, las niñas y los niños zarrapastrosas y zaparrapastrosos del país. Es el momento de establecer dignidades. Someterse a controles de alcoholemia, por ejemplo, es para zarrapastrosos; no para dignatarios. Pagar la gasolina también es para zarrapastrosos. Obtener la casa por cárcel y pensionarse con sueldos millonarios, en cambio, son asuntos reservados para altos dignatarios. Los zarrapastrosos, por mucho, montan sindicatos. Y viajan en Turista: ¿quién los manda a no tener 50.000 votos para ascender a clase ejecutiva, como Angelino, cuya candidatura a la OIT costó casi 400 millones, pagados con los impuestos de los zarrapastrosos?

Le tengo mucho cariño a Angelino. Mucho. Me emociona verlo convertido en todo un señorito que hace buches con buen vino. Y sé que si la Agencia Espacial le queda grande, la aerolínea le quedará chiquita. Quiera dios que la monte y que ahora sí despegue su candidatura presidencial. Y que lo haga en primera clase.
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