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Opinión

  • | 2012/08/11 00:00

    Angelino en la casa estudio

    Angelino comerá a escondidas y se someterá a una regresión para descubrir, sin rubor, que ha sido santista, uribista, pastranista y sindicalista.

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La misma semana en que Petro lanzó la idea de que existan centros de consumo controlado para adictos a las drogas, reconocí ante el espejo que me había enviciado a la 'pornomiseria' y que no podía dejar de ver Protagonistas de Nuestra Tele: aquel 'reality' burdo que, a la vez que me enferma, no me puedo perder.

Al fin lanza una buena idea Petro, pensé. No importa que el Procurador diga que "se la fumó verde"; en realidad, Petro se la fumó verde cuando votó por Ordóñez para Procurador. No veo el momento de llegar a un Centro de Consumo, acostarme en una camilla, poner RCN y ver Protagonistas de Nuestra Tele con la asistencia de un profesional que me ayude a manejar el control remoto. Necesito ayuda. Cada vez que veo el programa se me sale el diablo, como le sucede a Uribe con el trago: ojalá lo deje. Uribe sobrio debe ser otra persona: respetuoso de las instituciones, decente. Y sin ese brillo diabólico que tiene en la mirada.

Sobrellevaba mi adicción pero sentí que tocaba fondo la vez que aparecieron Tomillo y Jorge Enrique Abello sometiendo a los concursantes a una regresión, mientras yo, en lugar de cambiar de canal, le subía al volumen. ¿Qué hago viendo esto, me preguntaba: ¿por qué no apago? Había perdido el autodominio. Sabía que ver semejante espectáculo me causaba daños neuronales, pero no podía parar: ¿es viable un país en que Tomillo hace regresiones? ¿No es suficiente regresión verlo nuevamente a él?

Decidido a salir adelante, puse a prueba mi fuerza de voluntad: dejé de ver el programa, y me asomé al televisor únicamente para seguir las noticias nacionales. Pero parecían ellas mismas un reality, en especial cuando informaban sobre la salud de Angelino Garzón.

Yo sé que, en lugar de negociar huelgas u opinar de política, la única misión constitucional de Angelino era estar sano por si tenía que reemplazar a su jefe. Era lo único. Tenía que bajarle a la lechona; cambiar el masato por el batido de Herbalife y hacer ejercicio. Pero el vicepresidente, como todos los colombianos, sólo se pone la sudadera para ir a misa, y así es muy difícil. Sin embargo, me pareció un exceso que una comisión de senadores lo haya examinado: ¿cómo será dejarse auscultar por un congresista colombiano? ¿Revisaron si, después de la visita, aún tiene el bazo, por ejemplo? ¿Roy Barreras le chequeó la próstata o por amables consideraciones con el 'vice' esa tarea se la dejarán a Vargas Lleras?

Muy pronto me di cuenta de que era menos dañino ver Protagonistas que el noticiero, y recaí. Digo la verdad: lo celebré como nunca. El síndrome de abstinencia me estaba matando. Suéltenme ya mismo a Alberony y a Tomillo, le pedí a mi mujer, dueña del control: muero por ver a Elianis mechoneando a Óscar.

Pero, para mi sorpresa, durante mi tratamiento de desintoxicación eliminaron a Óscar del programa. Y ver Protagonistas de Nuestra Tele sin Óscar es como fumarse un cigarrillo sin nicotina.

Temeroso de que baje el nivel de 'pornomiseria' del programa, y a la vez de que siga subiendo el de los noticieros, se me ocurrió la siguiente idea: y es que fusionen los dos realities en uno solo y permitan el ingreso de Angelino a la Casa Estudio. Pueden meterlo en el sauna para que no recupere el peso que perdió; y podrá examinarlo una comisión encabezada por Alejandra Borrero, Isabela Santo Domingo y el señor que se parece a Leonor Espinosa.

Sé que sería más divertido encerrar en la Casa Estudio al ministro Renjifo, a quien muchos quieren ver en las clases de Jorge Enrique Abello, cuya técnica pedagógica, como ya sabemos, consiste en que sus alumnos se confronten en calzoncillos frente al espejo: en ese momento, más que en cualquier otro, Renjifo sería ministro del Interior, y su imagen recordaría a la de la pobre viceministra de Costa Rica, cuya expulsión del cargo es tan inadmisible como el grosor de los calzones con que apareció en el video: si Elianis, la nueva ministra del TIC, quiere saber lo que es banda ancha, que mire esos calzones.

Pero démosle la oportunidad a Angelino. Angelino le hablará al Milagroso de Buga mirando fijamente a la cámara del baño; comerá a escondidas con Manuela; se someterá a una regresión con Tomillo para descubrir que, sin rubor alguno, ha sido santista, uribista, pastranista y sindicalista; dormirá en el cuarto amarillo para hacerle un guiño al Polo; tendrá punto negativo en las clases de dicción; comprará con tamales los votos de Edwin, Jhoan y compañía en el cara a cara; y será el protegido, si no de la semana, al menos de algunos políticos vallunos de dudosos pergaminos.

Estoy seguro de que puede ganar el concurso. Gilma Jiménez reconoció que Angelino es un actor, un actor político, y como tal le espera una brillante carrera actoral que podría llevarlo a reemplazar a Mandíbula en Sábados Felices, como todos soñamos: así evitamos la tristeza de verlo ingresar al Puro Centro Democrático, lo cual demostraría que efectivamente perdió sensibilidad por el lado izquierdo.

Queridos amigos: marquen ya 3535 para que Angelino ingrese a la Casa Estudio. Gástense la plata en eso. Condenemos a los protagonistas a soportar al vicepresidente. Y condenemos a Angelino a convivir entre zarrapastrosos.
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