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Opinión

  • | 1994/05/02 00:00

    APRECIADOS "MUGRE" Y "ARETE"

    Dos delincuentes confesos se sienten ofendidos y piden rectificación.

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EN DIAS PASADOS ME LLEGO UNA CARta, escrita al alimón por dos célebres colombianos, cuyo contenido transcribo a continuación:

Señor
Roberto Pombo
Ciudad

"El que mucho habla, mucho yerra"
(adagio popular)

Facultados por la ley rectora del ejercicio periodístico, nos permitimos solicitarle se sirva rectificar, en la misma columna y con igual despliegue, afirmaciones suyas, carentes de veracidad, emitidas en el libelo 'Mugre en el ojo', revista SEMANA, edición #619.
Como sometidos a la justicia colombiana, tenemos un compromiso con la misma en el sentido de enmarcar nuestras conductas dentro de la ley y hasta hoy hemos cumplido.
Por lo expuesto, al carecer de fundamento sus falsas acusaciones sobre actividades ilícitas en Itaguí y sobre nuestras intenciones de delinquir en el futuro y su consecuente incapacidad de concretarlas y probarlas, debe usted rectificar sus ofensivas afirmaciones pues en Colombia, afortunadamente, se demuestra la culpabilidad y no la inocencia.
Para concluir, la providencia judicial que ordena nuestro traslado a Itaguí es fruto de la majestad soberana de una rama autónoma del poder público, sólo sometida a la Constitución y a la ley, que no admite razones de "conveniencia" para suspender su aplicación o ejecución, pues con ese mismo argumento mañana podría ponérsele una mordaza a la "libertad de prensa" y sus acólitos de hoy serían los primeros en rasgarse las vestiduras.

Atentamente,

Carlos Mario Alzate Urquijo Luis Carlos Aguilar Gallego.


Para los que llegan tarde a la sintonía -como dicen los locutores de radio- se trata del 'Mugre' y el 'Arete', quienes están detenidos en La Picota, acusados de hacer parte de la estructura terrorista de Pablo Escobar. Ambos están muy sentidos conmigo porque en una columna pasada me mostré en desacuerdo con la Fiscalía, pues esa entidad consideraba conveniente el traslado a la cárcel de Itaguí, de donde fueron llevados a Bogotá tras ser declarada una emergencia carcelaria. Según la Fiscalía, el traslado no tendría problemas porque los detenidos ya no tenían intenciones de delinquir, y, según mi escrito, tras una década de sangre gracias a Escobar y su cartel, esa era una afirmación que no se les podía hacer a los colombianos sin una explicación muy seria. Piden ellos, entonces, muy indignados, que rectifique mis consideraciones. Me veo en la obligación de hacerlo, pero no para retractarme sino para afirmar que me quedé corto.
La carta desfachatada del 'Mugre' y el 'Arete' me revolvió el estómago. Tiene ese tono descarado del doble juego de hampón y estadista que instauró en Colombia Pablo Escobar. Me recuerda sus cartas de luchador por la paz, escritas sobre los cuerpos despedazados de los pasajeros del avión de Avianca; sus críticas a la violación de los derechos humanos salpicadas de la sangre de los muertos por las descargas de dinamita de Bogotá y Medellín; recuerda esa frialdad terrorífica de quien dio la orden de matar a Low Murtra mientras negociaba los términos de su entrega a la justicia. Me hace evocar las conversaciones telefónicas que me tocó sostener con los que decían ser los secuestradores de periodistas hace un par de años, quienes amenazaban con hacerles las cosas más atroces mientras con la otra mano negaban su autoría a nombre de 'Los Extraditables'. El interlocutor de entonces decía que se llamaba 'Caliche' pero el Das sostenía que era uno a quien llamaban el 'Mugre'. ¿Sería este 'Mugre' o era otro 'Mugre' más mugre que éste?
Ahora que releo la columna en mención para ubicar las "ofensivas" afirmaciones que molestaron al 'Mugre' y al 'Arete', tengo la desagradable sensación de que me quedé demasiado corto. De los pocos detenidos sobre quienes se puede decir que son culpables sin que los hayan condenado en un juicio son los que se entregan y confiesan un delito, como es el caso de estos dos. Y está muy bien que lo hagan. Eso demuestra una contrición de corazón conmovedora. Pero de ahí a que los de la foto de SE BUSCA de hace unos meses vengan a hacer el papel de ofendidos ahora, es una inversión demasiado burda de los papeles.
"El que mucho habla, mucho yerra", escriben estos dos delincuentes confesos como epígrafe de su memorial de agravios. Y se estremece uno al imaginar que cuando transcriben semejante frase lo que pueden estár pensando es que hablar mucho impide apuntar bien. -
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