25 abril 2013

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Argentina: default por segunda vez

Por Fanny Kertzman

OPINIÓNLa crisis económica que atraviesa Argentina está llevando al país a no pagar su deuda externa, por segunda vez.

Argentina: default por segunda vez. .

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En 2001 el gobierno argentino se negó a pagar 81.000 millones de dólares que tenía en deuda externa. Es lo que se llama un default. Esto aisló a la Argentina de los mercados internacionales de deuda, aún hasta el día de hoy. Ha habido dos reestructuraciones de la deuda, una en 2005 y otra en 2010, en las cuales el 93 por ciento de los acreedores acordaron intercambiar sus bonos por nuevos papeles con un descuento de 65 por ciento de su valor nominal. Los otros acreedores, tercos, no negociaron y prefirieron irse a los tribunales.

El principal promotor de los "hold out" -aquellos que no aceptaron el arreglo- es una firma llamada Elliott Management, un fondo que ha encontrado un nicho de negocios en el demandar gobiernos que no pagan su deuda externa. Elliot Management y otros dos fondos, Aurelius y NML Creditors han llevado a Argentina a los tribunales en Nueva York. Cristina Kirchner ha manifestado repetidamente que ella no pagará el servicio de la deuda a los que ella califica como "fondos buitre", aquellos que no se acogieron a la restructuración de la deuda.

La disputa legal lleva mas de 10 años. En el último round Argentina ofreció pagar una sexta parte de los 1.300 millones de dólares que le debe a Elliot Management y a Aurelius. Los acreedores no aceptaron la oferta. Quieren el 100 por ciento o nada.

Es difícil obligar a un país a que pague sus obligaciones por aquello de la soberanía, pero NML Creditors fue tan agresivo a finales del año pasado, que llegó hasta inmovilizar el buque insignia de la Armada argentina, el Ara Libertad, en Ghana, por diez semanas. El reclamo de NML es de 370 millones de dólares. Hoy en día Cristina tiene que desplazarse en sus visitas internacionales en vuelos charter, ante el temor de que los acreedores inmovilicen sus aeronaves.

Argentina ha estado difícilmente pagando a los acreedores externos que reestructuraron la deuda hace unos años, pero había ignorado los fondos buitre o hold out. Pero una teoría introducida y aceptada en los tribunales durante el proceso, la teoría del pari passu, dice que cuando hay capacidad de pago, esta debe aplicarse por igual a todos los acreedores, independientemente de su calidad. De esta manera, en la medida que se pague a los acreedores regulares, también hay que pagarle a los fondos buitre, cosa que Cristina no hará, y al no hacerlo llevará a Argentina a un default técnico, por lo que el país austral seguirá vedado a los capitales internacionales.

Mientras tanto, Cristina está ejerciendo fuertes controles sobre la salida de divisas, con éxito. El dólar se acaba de devaluar en un 42 por ciento por encima de la tasa oficial. Hoy se cotiza a 8.75 pesos por dólar. La súbita devaluación se dio después de un anuncio de que los impuestos que existen sobre compras hechas con tarjetas débito o crédito en el exterior subían de 15 por ciento a 20 por ciento. Este impuesto aplica también a los paquetes turísticos comprados en el exterior. Este es solo uno de los controles que Fernández ha impuesto a la salida de capitales desde octubre de 2011, cuando fue reelegida. El gobierno ha restringido las importaciones, forzado a la industria a reintegrar el 100 por ciento de las divisas originadas en exportaciones, y prácticamente no hay venta de dólares a la tasa oficial.
El objetivo es evitar que los argentinos mantengan sus ahorros en dólares. En ese sentido, los controles han tenido éxito: la fuga de capitales cayó de 21.500 millones de dólares en 2011 a 3.400 millones en 2012. Pero es una victoria pírrica: la confianza de consumidores e inversionistas está vuelta flecos y la economía está en recesión. La tasa de cambio del dólar "azul" como lo llaman, está fuera de control.
Los agricultores de soya, que son la mayor fuente de dólares de exportación, están furiosos: tienen que importar insumos a la tasa azul porque no se les venden dólares oficiales, mientras que por sus ventas reciben la tasa oficial, 3.20 pesos por dólar después de impuestos. Cabe anotar que los exportadores tienen que pagar impuestos específicos a su actividad.
En estos momentos el gobierno no sabe qué hacer. Imponer mas límites a la compra de divisas es casi imposible porque no hay margen; entrar en un sistema de tasas de cambio múltiple lo único que trae es corrupción; o usar las reservas del Banco Central para aliviar la presión sobre el dólar. En este momento las reservas son de 4.000 millones de dólares, la cifra más baja en cuatro años.
Cristina tiene las manos amarradas. Si honra los hold out a su valor nominal necesitaría 4.300 millones de dólares, más de las reservas internacionales del país. Y la decisión del Tribunal de Nueva York es que Argentina debe pagar su deuda externa tanto a los fondos "buitre" como a los acreedores que aceptaron reestructurar sus obligaciones.

Argentina está apelando hasta la máxima instancia, la Corte Suprema de Justicia, pero no es seguro que esta acepte el caso para revisión. Normalmente esta Corte no revisa interpretación de contratos, pero puede hacerlo si cree que la decisión puede tener un impacto sistémico en el sistema de pagos y el mercado internacional de bonos. Mientras siga la negativa de Cristina de pagarle a los fondos "buitre", el país entrará inevitablemente en un default, que lo alejará aún más de la posibilidad de refinanciar nuevamente su deuda externa.

El caso argentino va a tener repercusiones en el mercado de capitales inevitablemente. Aquel país que a principios del siglo XX era el noveno país del mundo medido por su PIB, hoy está quebrado y ahogado por innumerables medidas heterodoxas que han llevado a que el crecimiento económico se sitúe en apenas 2 por ciento, mientras el gobierno miente descaradamente sobre la cifra de inflación: la real es de 25 por ciento, aunque según el gobierno la cifra es de 10.8 por ciento. No se ve definitivamente una luz al final del túnel.
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