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Opinión

  • | 2015/10/21 17:00

    Los tierreros del Cesar

    El Cesar es uno de los ejemplos relevantes de esta corrupción electoral, este es un departamento que los Gnecco administran a su antojo.

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Tal vez las elecciones del próximo 25 de octubre sean las más pacificas de los últimos 20 años, a pesar de los 162 casos de violencia política, en general, en la gran mayoría del país los candidatos están logrando hacer proselitismo en zonas rurales y urbanas sin mayores problemas. Pero también pasaran a la historia como una de las elecciones más corruptas en las últimas décadas. Financiación ilegal de campañas, utilización de recursos públicos para favorecer candidatos y gastos excesivos de campañas son el pan de cada día. Existen Gobernaciones como las de Cesar y Sucre que cuentan con más de cinco millones de dólares.

El Cesar es uno de los ejemplos relevantes de esta corrupción electoral, este es un departamento que los Gnecco administran a su antojo. El presente texto no hará hincapié en como la familia creó su riqueza a partir de hurto de vehículos, el contrabando y el narcotráfico. Fue en la época de la Marimba donde los Gnecco nacieron como emporio económico. La familia de los hermanos Lucas, Nelson y Jorge Gnecco Cerchar abandonaron el negocio del hurto de vehículo en Venezuela, los cuales además ingresaban cargados de cigarrillos y whisky a su casa paterna del barrio Gaitán de Valledupar, y se dedicaron al gran contrabando y la marimba. De hecho fueron socios del paramilitarismo en el departamento por varios años, hasta que los negocios separaron a Jorge 40, jefe del Bloque Norte de las AUC, del clan Gnecco. En medio de esta disputa el jefe paramilitar asesinó a Jorge Gnecco y la familia Araujo tomó el poder por una década.

En 2011 el clan renació, las gobernaciones de La Guajira y el Cesar quedaron en manos del Clan de los Gnecco, en la Guajira el hoy capturado Kiko Gómez, quien es primo de Cielo Gnecco, conocida como la primera dama del Cesar y madre de Luis Alberto Monsalvo, gobernador de este departamento. Por su parte, en las elecciones del Senado de 2014, el clan logró que José Alfredo Gnecco, diera el salto de la cámara de representantes al Senado. La apuesta de Cielo Gnecco fue la de ganar una silla en el Senado, por medio de José Alfredo y asegurar las cuatro cámaras a las que tiene derecho el departamento de César. De esta manera apoyó las candidaturas de los siguientes candidatos; Cristian José Moreno por el Partido de la U, Fernando de la Peña por el Partido Opción Ciudadana, Alfredo Ape Cuello por el Partido Conservador y Andrés Arturo Fernández por el Partido Liberal, este último fue el único que no logró un lugar en el Congreso de la República.

La presencia de un senador y tres representantes a la cámara se hizo utilizando los recursos de la gobernación y aplicando todo tipo de actuaciones ilegales. Uno de los ejemplos es el despojo de los predios que corresponden a la finca Sabana I. Valledupar tiene dos grandes bloques de invasiones:

1. Noroccidente de la ciudad. Allí se encuentran las invasiones Guasimales, Bello horizonte dos, Altos de Pimienta, Brisas de la popa. Que hacen parte de Sabana 1, de propiedad de Alberto Pimienta. Una finca de 157 hectáreas y las cuales 82 están invadidas.

2. Sur de la ciudad. Las otras invasiones se llaman Emmanuel y Tierra prometida. Estos eran lotes urbanos cerca al aeropuerto. Este predio es de Óscar Guerra Bonilla.

Para las elecciones de 2011 cuando Monsalvo Gnecco resultó electo gobernador su fórmula era Augusto Ramírez Uhía candidato a la ciudad capital. En 2011 Ramírez Uhía siendo candidato a la Alcaldía de Valledupar firmó un documento ante la notaría pública dónde se comprometía a invertir recursos públicos en la finca Sabana 1 para favorecer a invasores con el compromiso de que le dieran votos. El congresista Alfredo Ape Cuello del Partido Conservador es su principal apoyo, desde hace más de tres años lo viene apoyando para que logre la Alcaldía de Valledupar. Su interés en él es que éste una vez se haga alcalde lo ayude en su candidatura al Senado de la República, curul que perdió hace cuatro años al no obtener el número de votos y afectarle el escándalo de su hermano Manuel Guillermo Cuello por las notarías.

Esos documentos notariados también involucran al actual gobernador Monsolva Gnecco quien a cambio de votos se comprometió a legalizar el despojo. Hoy Ramírez Uhía aspira de nuevo a la Alcaldía de Valledupar. Además, Ramírez Uhía tiene cuestionamientos por malos manejos y favorecimiento de terceros en el despojo de la propiedad de Sabana 1 cuando fue secretario de gobierno de Luis Alberto Monsalvo.

El candidato de los Gnecco a la gobernación es Francisco Ovalle, seguro ganador, quien ha recibido descaradamente el apoyo de la Gobernación. Tres son los ejemplos de esta situación. El primero fue lo sucedido el sábado 3 de octubre, para esa fecha Franco Ovalle convocó una marcha para el respaldo a su campaña. Varias fuentes aseguraron que la administración departamental invirtió recursos y obligó a contratistas a participar y llevar familiares a la manifestación. Varios funcionarios de la Gobernación, que pidieron reserva de sus nombres, sostienen que la casa Gnecco les exigió a los contratistas y los empleados que están por una bolsa de empleo asistir acompañados de no menos de cinco personas. Para garantizar su asistencia les entregaron planillas que debían llenar para que después la campaña de Ovalle verifique que fueran a votar, es decir, un proceso de empadronamiento, de allí, como lo muestran las fotos, que las columnas de dicha planilla pidan información tanto la dirección del asistente como el puesto de votación.




En varias dependencias además les exigieron 5.000 pesos a cada uno de los contratistas para mandar a hacer camisetas con el logo de la campaña del candidato de la U. La presión ha sido tal que empleados como nutricionistas que hacen visitas de campo a zonas rurales les ordenaron suspender cualquier actividad y devolverse a Valledupar. Los funcionarios que hablaron en reserva también denunciaron que les están dando carnet a los que asistan a los mítines, con lo que supuestamente les garantizará la continuidad en la próxima administración, es decir, nuevos contratos. Las siguientes fotos muestran el carné que les están entregando a los contratistas.



Este constreñimiento lo están haciendo directamente los secretarios de despacho y la misma Cielo Gnecco, madre del actual gobernador Luis Alberto Monsalve y conocida como la primera dama del Cesar, quien presuntamente ha manejado el presupuesto de la administración del departamento, y ha exigido asistir a los empleados temporales y contratistas de la Gobernación a todos los eventos en favor a Franco Ovalle.

El segundo ejemplo es la contratación de la Gobernación y la financiación de Ovale y Uhía. Se han adjudicado contratos, durante el período de Monsalvo Gnecco el actual gobernador, a varias firmas de construcción que al parecer provienen de Bolívar y Córdoba. La mayoría de estos contratos fueron asignados en licitaciones poco transparentes y en los que participan no más de dos firmas, han tenido –paradójicamente– millonarias adiciones en el último año, previo a la iniciación de la campaña electoral regional, con lo que ha aumentado la especulación en círculos políticos de Cesar que por esta vía se estaría financiando las campañas que apoya la casa Gnecco.

En este sentido, fuentes políticas aseguran que previo al inicio de la campaña política, la Casa Gnecco citó a una reunión con el candidato Ovalle en la que se tasó el costo de la campaña en 20 mil millones de pesos, en la que se planteó la financiación de la misma y en la que se acordó que los Gnecco pondrían unos recursos, Ovalle y otros y al parecer le habrían pedido a Alfonso Hilsaca otros recursos. Llama la atención que en los primeros registros de gastos de campaña de Ovalle reportó como financiadores de su campaña al padre del gobernador Monsalvo, Luis Alberto Monsalvo Ramírez (lo que valida la tesis que la Casa Gnecco está financiando su campaña), Oswaldo Angulo Arévalo e Ingrid del Socorro Vidal Bojan.
El mejor ejemplo es el contrato para la construcción de la Universidad Nacional sede Valledupar, que fue adjudicado a la Unión Temporal Uninal Cesar (Integrado por Jv Ingenieria Ltda; Vera Construcciones Sucursal Colombia y Benjamin Tomas Herrera Amaya), que debería haber estado listo en junio de 2014. En esta obra el interventor, Universidad Nacional sede Manizales, renunció al parecer por la deficiencia en los materiales usados, eso no imposibilitó que la Gobernación le hiciera una ampliación del contrato el 1 de abril de 2015 por seis meses más, aunque una fuente política asegura que no estará lista en ese tiempo porque ni siquiera lleva el 45 % de la obra.

En el Cesar se especula que en las pasadas elecciones la Casa Gnecco financió la campaña del actual gobernador a través de un préstamo que habría hecho el contratista Alfonso Hilsaca Eljude y como contraprestación le dieron varios contratos a su empresa AGM Desarrollos SAS, cuyo representante legal es el hijo de Hilsaca, Gabriel Elías Hilsaca Acosta, y quien ha firmado contratos como la construcción del acueducto Los Venados, Caracolí, El Perro y Guaymaral por 8.871 millones de pesos, la concesión a 20 años del alumbrado público de Aguachica por 4.807 millones de pesos, la construcción del parque ambiental y sanitario de Becerril por 2.500 millones de pesos y que fue adjudicada por esa alcaldía el 10 de agosto de 2015, entre otras obras listadas en el portal único de contratación (contratos.gov.co).

Pero lo más notorio ha sido que muchas de las obras que hoy están en ejecución en Cesar han sido adjudicadas en licitaciones en las que participan no más de dos empresas, consorcios o uniones temporales, algo que ha sido cuestionado por entidades como la Contraloría y la Procuraduría. En el índice de transparencia elaborado por la ONG Transparencia por Colombia, Cesar está en el puesto 18 de 32, con una calificación de riesgo alto. Otro indicador, el de Gobierno Abierto que realiza la Procuraduría, Cesar ocupa el puesto 26, solo por encima de Chocó, Vichada, Amazonas, Guaviare y Vaupés.

Pero lo que más preocupa son las millonarios adiciones que se han hecho a contratos como el del hospital de Aguachica por 18.535 millones de pesos y el cual fue prorrogado para ser entregado en diciembre de 2015 porque no alcanzó a entregarse en el plazo establecido que era el 31 de diciembre de 2014.
Un último ejemplo es la participación de funcionarios de la gobernación en la campaña de Ovalle. Por ejemplo en la siguiente foto se ve a Claudia Cotes y Erika Mendoza funcionarias de la Gobernación haciendo campaña por Ovalle. Prácticamente la gobernación está volcada en apoyo a las campañas de Ovalle y Uhía y no hay quien controle. Son los comportamientos mafiosos de la familia Gnecco.



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