Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2016/06/22 14:31

Desbaratando mitos

Se anunciará en las próximas horas los municipios que tendrán las zonas de ubicación que servirán para la dejación de armas de las FARC.

Ariel Ávila

Se anunciarán en las próximas horas los municipios que tendrán las zonas de ubicación que servirán para la dejación de armas de las FARC. Sobre este asunto se ha especulado mucho y en general se dicen tres cosas que muchos sectores políticos repiten como loritos. Por un lado, que serán zonas de distención como las del Caguán y Ralito, en donde las FARC serán amos y señores, es decir, repúblicas independientes. Lo segundo que se dice es que en estas zonas no habrá institucionalidad, es decir, las FARC administrarán Estado. Por último, se dice que estas zonas será como caldo de cultivo para que la guerrilla se fortalezca y que se podrían convertir en zonas de larga duración sin ningún control. Aquellas personas que manifiestan esta situación, o bien no saben lo que es una zona de ubicación o quieren causar pánico con una figura que es de corto alcance, es decir, están manipulando.

Para hablar de las zonas de ubicación que se establecerán a partir de la firma de los acuerdos de paz, se deben tener en cuanta al menos cinco cosas:

1. Estas zonas de ubicación, o zonas campamentarias o zonas de concentración constituyen un mecanismo normal en los procesos de paz. Se ha utilizado en todo el mundo, es decir, no es una invención del presidente Santos o de las FARC. Estas zonas son utilizadas para garantizar el control y la supervisión en una etapa de tiempo compleja que se denomina transición de las armas a la vida civil. Nada nuevo.

2. Además, las zonas de ubicación son para terminar la negociación y no para empezarla. Por ejemplo, la zona del Caguán fue diseñada para comenzar los diálogos y era indefinida, no había tiempo de culminación. En la actualidad, en cambio, son zonas para terminar o finalizar el proceso de paz. Van a tener una temporalidad concreta.

3. Lo tercero, conectado con lo anterior, es que las zonas de ubicación serán transitorias, durarán alrededor de seis meses, incluso habrá algunas que duren bastante menos tiempo. El mecanismo es que la dejación de armas será progresiva; primero comienza una zona, dos o tres semanas después va la siguiente y así sucesivamente hasta que se termine con todas. Muy seguramente las FARC comenzarán por las zonas donde operan solos, como Caquetá o Guaviare y luego por las zonas donde operan con el ELN y al final por las zonas donde además de ELN hay presencia de bandas criminales o ahora denominados Grupos Armados Organizados. Todo ello con el fin de que la seguridad vaya mejorando progresivamente en estos territorios.

4. Además serán sitios pequeños. En la zona del Caguán eran municipios completos, aquí hablamos de un grupo de veredas o máximo un corregimiento. Nada que ver con zonas de despejes o amplias zonas sin control. Serán zonas pequeñas, cuidadosamente demarcadas, y la institucionalidad seguirá funcionando; alcaldes, concejales, policías seguirán en los municipios sin ningún problema. Habrá institucionalidad.

5. Además de todo lo anterior, las zonas de ubicación tendrán un mecanismo de verificación de Naciones Unidas, liderado por el Consejo de Seguridad, lo cual da garantía de independencia en la verificación y además garantiza la verificación de la no reincidencia de las FARC y de las actuaciones de la fuerza pública.

Todo lo anterior significa que las zonas de ubicación son de un alcance bastante menor a todas aquellas que se desarrollaron en procesos de paz anteriores; son limitadas, transitorias y además son necesarias para terminar con el conflicto. Sin embargo, el Centro Democrático y el procurador se han encargado difundir mentiras sobre esta figura, al decir que son zonas de despeje o caguancitos, pero la realidad es bien distinta. Es necesario que la ciudadanía tenga en cuenta las especificidades de estas zonas y dimensione su alcance real.

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