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Opinión

  • | 2015/04/20 17:00

    Las FARC no oyen

    ¿Qué buscan las FARC al desconocer su responsabilidad en la matanza de los militares?

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¿Qué buscan las FARC? ¿Cuál es su fin? ¿Por qué actuán así? Son varias las preguntas que los colombianos se hacen sobre esta guerrilla en el inicio de esta semana. Los pocos vínculos de confianza que habían construido con los demás colombianos fueron quebrados con la matanza de los soldados en Cauca y despreciados con su declaración de este lunes en La Habana.

Muchos defensores del proceso les habían pedido un acto de contrición, un reconocimiento del error. Pero no. No se movieron ni un centímetro: sindicaron a lo que llaman ‘el establecimiento’ de lo ocurrido, eludieron su crimen y, como si no hubiera pasado nada, insistieron en el cese al fuego bilateral. “No puede seguir cayendo el pueblo por la irresponsabilidad de un Estado todos los días más responsable”, insistieron en Cuba.

La ausencia de explicaciones por parte del jefe de la delegación de la guerrilla, Iván Márquez, ante la prensa en el cierre del ciclo 35 de los diálogos de paz con el gobierno colombiano provoca una tremenda desazón en el país y abre, de paso, un inquietante escenario de la debilidad política de esa organización. Una de las grandes virtudes de los líderes que han cambiado sus sociedades es sintonizarse con sus pueblos, con sus sentimientos, sus sueños y expectativas.

Con la emboscada a los militares y las palabras de hoy las FARC muestran lo contrario. Para ponerlo en palabras, exclamaron: “Nos tiene sin cuidado lo que ustedes piensen”. No de otra forma se explica el ataque rompiendo su propia palabra sino, ahora, el empecinamiento en buscar el ahogado río arriba.

Este proceso se sostiene por la tozudez del presidente Santos. Y ahí están los frutos que hasta ahora ha ido recogiendo: caída en su popularidad; lluvia de insultos en Cali, y lo que faltaba, silbado como comandante en jefe por sus propios hombres, en Bogotá; y ahora por los paisas en Medellín. ¿Por qué las FARC quieren apretarlo más? Este proceso se sostiene por la paciencia del equipo negociador del Gobierno.

Y ahí están: soportando una paliza de influyentes sectores que les exigen mandar a las FARC al carajo y abandonar la isla para siempre. Este proceso se sostiene por la coherencia de muchos dirigentes políticos, analistas progresistas y líderes sociales que creen que después de tantos muertos el único camino que nos queda es la salida negociada. Desde sus partidos políticos, desde sus columnas de opinión, desde sus espacios de análisis reclamaron tras el golpe de mano una respuesta sensata para seguir aferrados a la causa. Pero no. La guerrilla desoyó a todo el que no forme parte de sus filas y siguió caminando hacia atrás.

“Este es un momento donde se requiere un gesto grande de buena voluntad de la guerrilla, para recuperar el terreno perdido. Un buen principio sería que las FARC en lugar de seguir justificándolo reconocieran su error y pidieran perdón al país”, había pedido SEMANA este domingo. El análisis de la edición impresa no era gratuito.

“La lección que deja este conato de crisis es que hay un desgaste fuerte en la opinión y que, si el tiempo de los diálogos no se acelera y se concretan hechos significativos de paz, la retórica y el misterio que rodean las conversaciones no aguantan más”. Así están las cosas. Las FARC están tensando la cuerda al extremo de reventarla. ¿Lo harán a propósito? ¿Para qué? ¿Qué buscan las FARC al desconocer su responsabilidad en la matanza de los militares? ¿Por qué causaron ese baño de sangre?

Las FARC tienen hoy una dificultad enorme para comunicarse con el resto del país y, como dice Humberto de la Calle, jefe del equipo negociador, el problema no está en sus enemigos a los que ha combatido durante medio siglo de existencia, sino con el pueblo por el que dicen luchar: “La indignación actual no es un fenómeno mediático. No es una estrategia ideada por alguien para atacar el proceso, o por la oposición política. No hay que equivocarse en eso. Es una reacción limpia, auténtica, espontánea. Miles de colombianos llevando flores a los cantones militares. Reuniones callejeras para expresar el dolor de los colombianos, que no obedecen a concierto o preparación alguna. Es un acontecimiento inédito que las FARC deben comprender en su verdadera dimensión. El problema de las FARC hoy es con la gente. No con los militares. No con la llamada oligarquía. No con los políticos. Es con la gente”. Pero, las FARC no oyen.

* Nota del Director. Presento mis más sinceras excusas a los lectores por el errado primer titular de esta columna. Lamento mucho haber herido a las personas con autismo. Nunca fue mi intención ni de Semana.com usar un término para lastimar o descalificar a esta población.

Director de Semana.com
Twitter: @armandoneira

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