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Opinión

  • | 2015/05/11 16:30

    ¿Qué pretende el fiscal?

    Eduardo Montealegre no deja títere con cabeza. ¿Para dónde va?

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Nada presagiaba un día azaroso. Al contrario, era domingo y se celebraba el Día de la Madre, una de las jornadas que más llevan a los colombianos a reunirse en familia. Sin embargo, cuando por debajo de las puertas empezaron a aparecer las ediciones de El Tiempo se sintieron los primeros movimientos de un terremoto de consecuencias imprevisibles en la vida política del país. “Fiscal demandará la reforma de equilibrio de poderes”, se titulaba una entrevista de Yamid Amat en la que Eduardo Montealegre desenvainó su sable y no dejó títere con cabeza.

Empezó con la reforma de equilibrio de poderes, uno de los proyectos vitales de esa legislatura. Si se llegara a aprobar la reforma, ¿usted entonces la demandará?, se le preguntó: “Indiscutiblemente, si el proyecto de equilibrio de poderes es aprobado, presentaré demanda ante la Corte Constitucional porque hay normas que sustituyen la Constitución y violan el trámite que impone esta”. ¿En realidad es así de terrible? Para él sí: “El proyecto está minado de temas inconstitucionales y de vicios de procedimiento”.

Saltó al proceso de paz con la excusa de su propuesta de una constituyente, la que definió como “audaz”, tanto que “incluye la sugerencia de que entren a formar parte de esta asamblea nacional constituyente los insurgentes, si hay un acuerdo de paz”. Es decir, se tomó atribuciones que por ahora deberían pasar sólo por la cabeza de Humberto de la Calle y Sergio Jaramillo, los negociadores del Gobierno en La Habana.

Montealegre también golpeó con dureza al expresidente Álvaro Uribe Vélez: “Por culpa del presidente de la época y del Congreso, en el Consejo Superior de la Judicatura les entregaron la justicia a los políticos de profesión. Fue una alianza indebida de politiquería entre el presidente de la época y el Congreso, una alianza para politizar la justicia con una repartija de cargos milimétrica para los partidos. O sea, los mismos que están desestabilizando el país y la justicia con sus acciones son ahora los que pretenden dar clases de ética a la Fiscalía y a las altas cortes”.

Y contra todo el Congreso, del que dijo que lo reciben con “agresiones verbales”, “descalificaciones permanentes” y “violencia”. Según él, “algunos parlamentarios utilizan un lenguaje incendiario, que crea violencia con las palabras. Hay un ambiente de gran intolerancia. En algunos sectores del Congreso lo que predomina es el insulto y no la argumentación. Lo que veo es una campaña de desprestigio abierto contra la Fiscalía y las altas cortes por parte de ciertos sectores del Congreso”. Pero, ¿quién?, le preguntaron. “La senadora Claudia López nos dice que nosotros actuamos como una ‘bacrim’ (banda criminal)”, señaló.

De allí pasó al gabinete ministerial. En este caso, el vocero de la política. Dijo que el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo “so pretexto de querer sacar adelante la reforma del equilibrio de poderes, se montó en el barco de que había que deslegitimar a la justicia para sacar adelante las reformas”.

Así las cosas, el fiscal sacudió la agenda informativa del país con una argumentación que en realidad no es nueva. Varios meses atrás ya había advertido que la reforma de equilibrio de poderes tenía varios puntos que no le gustaban ni cinco. En esa ocasión citó “al tribunal de aforados”, del que explicó “es una reforma revanchista contra la Corte Suprema por las decisiones que ha tomado por la parapolítica”. En esa oportunidad acudió a una comparación sorprendente: “Si hace 30 años se produjo en forma violenta la toma del Palacio de Justicia en medio de un conflicto armado, al acercarnos a esos 30 años podemos decir que estamos a una segunda toma de la justicia en Colombia; ya no por la guerrilla y la fuerza pública, estamos frente a un verdadero asalto que pretende dar la clase política colombiana contra la autonomía de la justicia en el país”. Y no vaciló al invitar a todos los jueces y miembros del aparato judicial a estar listos, en pie de lucha, para salir a la calle.

Es decir, si en ese momento convocaba a una sublevación, ahora él dirige el pelotón de fusilamiento. Nadie se salvó. El presidente Juan Manuel Santos está entre los que más acusaron el golpe. Se trata de un hecho inédito. ¿Por qué? Muchos sectores de la oposición aseguraban hasta este domingo que Montealegre era un fiscal 'del bolsillo' de Santos. Con sus nuevas declaraciones ahora hay que hacer otra lectura. El fiscal camina hoy en día por otra vía e insiste en que ya prepara la demanda. “El proyecto no se va a echar para atrás. El proyecto continúa”, le respondió tajante en la mañana de este lunes el presidente. En conclusión, de la apacible mañana del domingo quedó poco. La semana arrancó con una discusión enorme que tiene a todos los sectores políticos preguntado: ¿Qué pretende el fiscal? ¿Para dónde va?

* Director de Semana.com.
Twitter: @armandoneira

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