Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2017/03/02 12:33

    ¿Cambiar todo para que el clientelismo siga igual?

    El clientelismo es un intercambio de favores entre el Gobierno y los congresistas afines a él, que conspira contra el derecho a la oposición, el presupuesto nacional y el voto libre.

COMPARTIR

El intento de pasar por fast track reformas que no fueron acordadas explícitamente con las FARC me llevan a pedir a la opinión pública que esté atenta al ejercicio que haga el Gobierno de las facultades extraordinarias que el A.L.No.1 de 2.016 le dio en los siguientes términos:
“Facúltase al presidente de la República para expedir los decretos con fuerza de ley cuyo contenido tendrá por objeto facilitar y asegurar la implementación y desarrollo normativo del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera”.

A la Corte le pareció exequible que estas facultades no fueran precisas, a pesar de que ella misma había dicho lo contrario en sentencia C-170/12:

“La jurisprudencia ha explicado cómo no configuran vicio de sustitución aquellas reformas que, aun siendo profundas y trascendentales, mantienen los ejes definitorios de la Carta Política de 1991, por ejemplo… (ii) las modificaciones a principios fundamentales que no alteran su identidad, como la delegación legislativa pro témpore, siempre y cuando sea específica”... (Negrillas y subrayado, míos).

Es por esta, entre otras razones, por la que la sentencia sobre el “fast track” ha sido objeto de tantos reproches de parte de unos y de tantas sonrisas de parte de otros. Recuérdese que mientras más trataba la Magistrada Ponente de explicarla, menos se le entendía.

La preocupación al respecto se justifica por lo siguiente: ¿Qué tiene que ver con los Acuerdos de La Habana bajar a 16 años la edad para votar, o el voto obligatorio, que contraría el compromiso del Gobierno de garantizar los derechos políticos de la ciudadanía (punto 2.2), o la eliminación de la figura de la Vicepresidencia, o la extensión de los términos presidencial y de otros altos servidores del Estado con periodo fijo a cinco años, o la unificación de los períodos de alcaldes y gobernadores con el del presidente, que castraría el debate sobre los problemas municipales y departamentales, los cuales quedarían subsumidos en los temas nacionales?

En cuanto a la eliminación de la circunscripción nacional para Senado, es una iniciativa que va en contra de lo establecido en el Acuerdo de Paz:

“La construcción y la consolidación de la paz, en el marco del fin del conflicto, requiere de una ampliación democrática que permita que surjan nuevas fuerzas en el escenario político para enriquecer el debate y la deliberación alrededor de los grandes problemas nacionales y, de esa manera, fortalecer el pluralismo y por tanto la representación de las diferentes visiones e intereses de la sociedad, con las debidas garantías para la participación y la inclusión política. Es importante ampliar y cualificar la democracia como condición para lograr bases sólidas para forjar la paz”. (Punto 2) (Negrillas, mías)

La eliminación de la circunscripción nacional electoral para Senado reduce las posibilidades electorales de las minorías, de la oposición. Esta propuesta va en contravía de lo prescrito en el Acuerdo de Paz, pues para las minorías es indispensable sumar votos sin que las divisiones artificiales de nuestros departamentos den por resultado que tienen suficientes sufragios a nivel nacional para tener una determinada representación, pero se quedan sin ella por cuenta de no tenerlos concentrados en unos mismos departamentos. El voto de las minorías termina teniendo menos valor que el de las mayorías.

Debería el Gobierno pensar más bien en eliminar la medida antidemocrática del umbral, que impide, ella sí, que “surjan nuevas fuerzas en el escenario político”. Es que si, por ejemplo, hay 15 millones de votos válidos para Senado, el umbral equivale a 450.000. Si la lista del partido que surja de las FARC sólo tiene 445.000 votos, y el Polo Democrático, la Alianza Verde, Opción Ciudadana, MIRA, otro tanto, estos ciudadanos que pueden sumar 2.225.000 sufragios, en mi ejemplo se quedan sin representación en el Senado, lo que acrecienta la correspondiente a los grandes partidos. Es una norma para favorecer artificialmente a los partidos mayoritarios a costa de los valores democráticos que implican que, en la medida de lo posible, los votos pesen lo mismo en la configuración del poder político.

Me pregunto si la idea de otorgarle al Congreso el poder de elegir bajo el nombre de Designado al posible sucesor del presidente titular no obedece a la lógica clientelista del cambalache: Vótenme las reformas que les propongo a cambio de darles a ustedes la elección del Designado. Es que el clientelismo es un intercambio de favores entre el Gobierno y los congresistas del partido o de la coalición de Gobierno con repercusiones directas en el electorado, que conspira contra el derecho a la oposición, contra el presupuesto nacional y aun contra la Presidencia y el Congreso en tanto que instituciones. También contra el voto libre.

Los gobiernos se convierten, gracias a él, en administradores de prebendas: Puestos públicos, cupos indicativos, becas, contratos, publicidad, honores a cambio de aprobación de medidas, frecuentemente no por la bondad de las mismas sino de cuánta compensación se reciba por ella. Esto es lo que hay que eliminar. Las reformas se deben concentrar en combatir esta práctica del clientelismo si realmente queremos limpiar la política y combatir la corrupción.

Es que el clientelismo es la corrupción misma. Combatirlo debe ser el propósito nacional, el objeto de una verdadera reforma política.
Las propuestas del Gobierno, con excepción de la que se refiere a la lista cerrada y a la prohibición de la financiación privada de campañas, no hacen sino distraer la atención de la opinión pública del objetivo de combatir el clientelismo. Parecen encaminadas a cambiarlo todo para que todo siga igual, como diría Lampedusa.

Constituyente 91
Marzo, 2 de 2.017

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.