Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2015/12/09 18:00

¿Está sucediendo algo con la aviación privada en Colombia?

Los accidentes de aviones privados acontecidos en los últimos meses generaron una situación que inquieta y preocupa a toda la sociedad.

Miguel Jaramillo. Foto: Archivo Particular.

Los accidentes de aviones privados acontecidos en los últimos meses generaron una situación que inquieta y preocupa a toda la sociedad y a aquellos que hacemos parte de la familia de la aviación privada en Colombia. De igual manera, lamentamos y llevamos en nuestros corazones a cada una de las víctimas y sus familias.

En este momento, muchos que no conocen a profundidad el mundo de la aviación privada en nuestro país empezaron a cuestionar si la normatividad y si la regulación en materia de seguridad de este sector es la acertada, y están en lo correcto en pensarlo, es bueno hacerse estas preguntas, más aún cuando en estos tres meses se han presentado cinco lamentables accidentes.

Por esto es clave que se dé un debate sobre la seguridad en el sector de la aviación de una manera responsable, efectiva y eficiente, para evitar que las posiciones populistas encuentren eco al calor del debate y el desconocimiento de lo que en realidad sucede. De igual manera, entendemos la presión mediática a la que se ha sometido a la Aerocivil a raíz de los infortunados hechos de los últimos meses. Es clave dejar claro que la aviación nunca está exenta de accidentes, ni aun en los países más avanzados, finalmente hay más de 5.000 vuelos al mes en la aviación privada en Colombia, lo que hace parecer el porcentaje de accidentalidad bajo. Pero en seguridad ninguna cifra es baja, mucho menos en la seguridad de las personas.

Los miembros de la aviación privada en Colombia hemos sido los primeros interesados en llevar la seguridad de nuestra actividad a niveles de calidad óptimos, esto es una responsabilidad compartida entre las autoridades estatales y las organizaciones y personas vinculadas a esta actividad.

Pero primero hay que entender cómo está el sector en el país y un poco de su contexto. Colombia cuenta con una aviación privada importante, integrada en su mayoría por organizaciones y personas responsables que realizan su actividad dentro de los máximos parámetros de seguridad, rigor y exigencia ética y con equipos de vanguardia que se ajustan plenamente a todos los estándares internacionales en la materia.

La Asociación de Aviación General (AOPA) reúne y organiza a los pilotos y dueños de aviones privados en el mundo, promueve la actividad y principalmente la seguridad y las prácticas acorde con las normas establecidas o las mejoras que a ellas se puedan hacer. En Colombia congrega más de 200 propietarios y pilotos de aviones monomotores y bimotores privados, y más de 450.000 en el mundo. Algunos pertenecen a clubes privados como el Aeroclub de Colombia, el Aeroclub del Pacífico y el recién fundado Aeroclub de la Montaña en Antioquia, algunos de los cuales tienen una tradición de más de 65 años de trabajo y una historia sobresaliente de eficiencia y responsabilidad que incluye la formación y el entrenamiento de pilotos desde los albores de la aviación en Colombia.

Para entender la importancia de la aviación civil en Colombia y el mundo, es decir, la aviación no militar, es importante entender su funcionamiento. Hay una diferencia entre el transporte aéreo o comercial, que consiste en las compañías aéreas, ya sean grandes o pequeñas, dedicadas al transporte aéreo de personas y mercancías, con itinerario regular, y las aviaciones que no tienen estos fines, como la aviación privada, la aviación deportiva y la aviación con fines humanitarios, que interviene principalmente en catástrofes naturales y servicios voluntarios en los que, como la Patrulla Aérea Civil, ha atendido gratuitamente en los últimos 10 años más de 160.000 personas a nivel nacional.

La aviación privada agrupa los aviones cuyo principal usuario es su propietario; muchos de estos, además de destacarse por asegurarse del mantenimiento correcto de sus propias aeronaves cumpliendo los requerimientos de fabricantes y autoridades, se han destacado por la labor social que realizan a través de la Patrulla Aérea Civil Colombiana, la de Antioquia y la del Pacífico. La sola Patrulla Aérea Civil Colombiana atiende de manera gratuita más de 15.000 colombianos, realiza 20.000 atenciones de medicina especializada y mil cirugías al año, para personas en condiciones de pobreza extrema que viven en lugares donde sólo se puede acceder por vía aérea.

Hablar de seguridad, factor fundamental para la aviación

Aunque la aviación no es el medio de transporte público que genera más víctimas fatales ni en Colombia, ni en el mundo, es clave tener clara la situación seguridad en la aviación privada en nuestro país. Teniendo en cuenta lo acontecido en los últimos meses, es importante empezar por dejar claro que la seguridad aérea implica políticas estructurales y no a través de la implementación de iniciativas que se toman de manera intempestiva presionadas por la coyuntura. AOPA considera que los controles se deben realizar de manera selectiva y con base en perfiles de riesgo.

También es importante aclarar que no es cierto que la aviación privada sea la causa o el principal factor de inseguridad aérea en el país. Hoy en día muchas aeronaves en el país y en el mundo tienen varios años de uso, pero esto no implica que no sean aptas para volar o sean inseguras. La razón es simple: los parámetros y normas de horas de vida de sus motores y estructuras están claramente establecidos entre las autoridades de la Aerocivil, los fabricantes, talleres aprobados y los propietarios de aeronaves, lo que hace que los motores y/o sus partes se renueven o reemplacen con estrictos controles, que deben estar en los libros y bitácoras de los aviones.

Es cierto que en Colombia hay políticas fiscales y aduaneras que gravan de manera excesiva y onerosa la renovación de los equipos y de las aeronaves, pero de cara a esta situación, el sector procura la implementación de un estricto mantenimiento y de equipos de última generación con tecnología de punta.

De igual manera, en estos momentos de reflexión, también es importante considerar que la Aerocivil requiere el apoyo del Gobierno para actualizar o modernizar algunos de sus equipos y servicios en aspectos muy importantes, especialmente en el campo de las radioayudas y de los servicios de información meteorológica, factores que son esenciales para la seguridad aérea.

Cómo abordar el tema de la accidentalidad aérea

La situación de accidentalidad de los últimos meses representa una alarma y es una racha que debe alertarnos a todos, sin importar que las estadísticas no superen las de años anteriores, debemos disponernos a seguir colaborando con las autoridades en todo lo que sea menester para mejorar la seguridad aérea, y debemos conformar un comité de seguridad aérea en el que participen las autoridades regulatorias y representantes de la aviación privada.

Así mismo, la actual coyuntura ha puesto al descubierto algunos temas trascendentales. Por un lado, que la aviación civil no está conformada por un grupo homogéneo de propietarios ni de pilotos. Inquietan al respecto evidentes manifestaciones de informalidad en el uso de algunas aeronaves para transporte de pasajeros y para la realización de vuelos chárter fuera de los canales y procedimientos establecidos. Las investigaciones de algunos de los últimos accidentes aportarán valiosa información al respecto, que deben servir de base para efectuar correctivos drásticos y de fondo.

Por eso la Aerocivil y las autoridades no deberían adoptar medidas que no ayuden a dar una solución de fondo y que no hagan frente a los retos de una aviación segura. Para esto se requiere trabajar unidos, sobre todo con quienes apoyan la regulación acertada y estructural en materia de control y seguridad, como la AOPA y sus miembros. Se entiende que la Aerocivil tiene que cumplir su tarea y ejercer sus funciones a cabalidad, pero se debe hacer un llamado para que esas medidas no sean tomadas para mostrar gestión en vez que dar solución, al ser presionados por la exposición frente a la opinión pública.

Incentivar una mayor educación y concientización

Es cierto que en cualquier práctica que requiera seguridad, la educación, el entrenamiento y todo lo que se haga para concienciar a nuevos y actuales actores en la práctica es totalmente fundamental. Sin duda en la aviación privada esto está inventado, no sólo las cátedras de tierra que educan y entrenan en materias como mecánica especializada, meteorología, aerodinámica, estructuras y comunicaciones, entre otras, sino la práctica de emergencias, maniobras y procedimientos son parte del día a día y se realizan tanto en las propias aeronaves como en simuladores de vuelo con instructores especializados.

Un simulador de vuelo debe ser para un piloto como un gimnasio para un deportista de alto rendimiento, es entrenamiento, es calentamiento, es simular situaciones posibles tal como se realizaron estrictamente cuando se está en la escuela de aviación.

La educación y la concientización se deben lograr siempre con los pilotos y los agentes que intervienen en ella, incluidos también controladores aéreos y por supuesto con controles realizados de manera sensata, pero no con excesos y métodos invasivos que generen presiones generalizadas.

Por qué se accidentan los aviones

Los aviones pequeños y medianos usan principalmente motores de pistón que con un mantenimiento correcto y una operación correcta operan sin contratiempos durante su período de vida, que normalmente está entre 1.800 y 2.500 horas de vida de motor. Sin embargo, y aun con buen mantenimiento, los motores pueden presentar malfuncionamientos que requieran el manejo de una emergencia de parte de un piloto o pilotos al mando.

Los factores mecánicos son posiblemente los más comunes, aunque los factores meteorológicos como mal tiempo y falta de visibilidad también pueden generar riesgos, y son factores en los que los pilotos también se entrenan para sobrellevar y controlar.

Sin duda la práctica de la aviación privada de la mano de los desarrollos tecnológicos, la pericia y el entrenamiento correcto de todos los miembros de la aviación, sumados a la relación y la interacción con las autoridades tanto civiles como militares, seguirá siendo la fórmula correcta para mantener los estándares de seguridad y disminuir la accidentalidad en esta práctica que les ha traído desarrollo a las comunidades donde se practica.

*Presidente de la Asociación Aviación General (AOPA)
Aopacolombia@gmail.com

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