Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2012/07/23 00:00

    Balzac y la comedia humana

    Balzac se propuso reunir los vicios, las virtudes, las pasiones y los caracteres de la sociedad para llegar a escribir la historia descuidada por tantos historiadores: la de las costumbres.

COMPARTIR

En este julio, en Colombia, la guerra pisoteó otra vez la dignidad humana: lágrimas contenidas de los nobles combatientes y azotes a los insurgentes, son tan solo dos símbolos de una misma humillación. En cambio, el mundo conmemora ciento setenta años de La comedia humana de Honorato de Balzac. En julio de 1842, el novelista francés escribió el prólogo de la obra más ambiciosa de la literatura universal: sintetizar en 10.816 páginas todas las afecciones de la conducta humana. Quizá de ningún otro escritor haya posiciones tan contradictorias, como de Balzac. “Honorato podía dedicarse a cuanto quisiese excepto a la literatura”, dijo su padre. “Su obra, después de la de Shakespeare, es el más formidable archivo de documentos humanos”, dijo el crítico y filósofo francés Hipólito Adolfo Taine.
 
Balzac vino al mundo, en Tours, Francia, el 16 de mayo de 1799, día de San Honorato. En 1814 se trasladó con su familia a París, donde terminó sus estudios secundarios en 1816. En esa ciudad falleció en agosto de 1850. Por petición de su padre estudió derecho en la Sorbona y adelantó la práctica forense en el despacho de un abogado y en una notaría, concluyendo su formación en leyes a los 21 años. Fue entonces cuando le notificó a su padre que su realización personal no estaría en la abogacía sino en la literatura.
 
Por reveses económicos la familia de Balzac debió salir de París, pero él permaneció allí, en una buhardilla que alquiló su madre. Durante los cinco primeros años de su actividad escribió treinta volúmenes, que los consideró ensayos imperfectos, razón por la cual sólo publicó unos pocos, bajo seudónimo, porque Honorato no quería desprestigiar la estirpe Balzac que ya había sido célebre. Trabajó también para el teatro, destacándose solo la obra Dos filósofos. El fondo del drama es la vida de dos filósofos, que reniegan cada cual del mundo y sus ingratitudes, y cada uno, por su parte procura merecer sus favores a despecho del otro. Pero como el mundo los desprecia a ambos, estos se ponen de acuerdo para aborrecer y maldecir el mundo.
 
Con esas primeras experiencias inició su batalla por conquistar la cima, al igual que Napoleón lo había hecho con la guerra, instrumento sin el cual la política en la práctica no es nada. En ese batallar, entre 1827 y 1848 escribió 87 obras, reuniéndolas todas bajo el título La comedia humana, cuyo prólogo firmó en julio 1842, como ya se dijo. En ese introito critica a los escritores de la antigüedad –de Egipto, Persia, Grecia y Roma– por no haber dado a conocer la historia de las costumbres. También critica la escasez de personajes en los escritores modernos, aun en los más ingeniosos: “Hasta nuestra época, los más célebres escritores imaginativos emplearon su talento en crear uno o dos personajes típicos, pintando un aspecto de la vida”. Para suplir esa pobreza de protagonistas literarios se ilusiona con la idea de poner en escena los tres o cuatro mil personajes que vivían en la sociedad de su tiempo.
 
Haciendo énfasis en las deficiencias antiguas y modernas, Balzac concluye que su propósito es reunir los vicios, las virtudes, las pasiones y los caracteres de la sociedad para llegar “a escribir la historia descuidada por tantos historiadores: la de las costumbres”. Y agrega: “Con mucha paciencia y decisión, iba a realizar, sobre Francia del siglo XIX, ese libro que todos echamos de menos”. En parte logró su propósito, porque muchas obras pensadas se quedaron sin escribir. Fuera de los secretos que del corazón humano nos dejó, por medio de los dos mil y más personajes que creó, dos cosas tenemos que aprender de Balzac, en el momento en que la sociedad colombiana se despedaza frente a nuestros ojos: Su férrea disciplina en el trabajo –dieciocho horas diarias–, y su estoicismo para corregir: hasta doce veces una misma página.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.