Martes, 24 de enero de 2017

| 1984/07/16 00:00

BARCO Y EL OPUS DEI

BARCO Y EL OPUS DEI

Cuentan que en su lecho de muerte, un Papa exclamó: "Me llevo dos misterios a la tumba. El de la pobreza de los Jesuitas y el de qué es el Opus Dei"
Fuertemente controvertido de época en época, este movimiento, de trascendental influencia en 40 naciones del globo, lleva 54 años protegido por ese misterio que impide saber qué es el Opus Dei en realidad. Y aunque entre la gran mayoría de quienes no militan en sus filas el movimiento es mirado con tolerancia, existen muchos que lo atacan por su fuerte tufo de logia masónica o de "sagrada mafia", debido a que las instrucciones de su fundador, Monseñor José María De Escrivá y Balaguer, se mantienen en el más absoluto de los secretos, así como las motivaciones que agrupan a sus seguidores en la actualidad .
Nacido prácticamente de una disidencia promovida por Monseñor De Escrivá, como reacción a una Iglesia española dominada por los sacerdotes, su propósito fue el de permitir que también los laicos jugaran un importante papel en el interior de la Iglesia.
Pero más de 54 años de existencia del Opus Dei no han logrado resolver las contradicciones que encarna. Conformado por católicos bien educados, disciplinados y profundamente comprometidos, la función de cada uno de ellos consiste en santificar el mundo secular y sus respectivas profesiones, así como, según palabras de su actual prelado, Monseñor Alvaro del Portillo, "buscar y encontrar a Dios en los sucesos de la vida diaria".
Los miembros del Opus Dei se han caracterizado por el hermetismo sobre su afiliación y sobre muchos asuntos internos del movimiento. Estan divididos en categorlas: los "numerarios", que se comprometen de por vida con el celibato y la obediencia, viven en comunidades y estudian para ser sacerdotes aunque muy pocos llegan a ordenarse. Los "asociados", qué son tambien célibes, pero no viven en comunidades ni realizan avanzados estudios teológicos. Los "supernumerarios", que no son célibes y asumen compromisos moderados. Y los "cooperadores", que no son miembros sino simpatizantes.
Los"numerarios" practican la mortificacion corporal bajo la forma de ayunar y madrugar, y periódicamente participan en sesiones de autoflagelación.
A este modelo de agrupación social, que merece todo mi respeto--aunque no sin ciertas reservas--, le han salido versiones imperfectas en la política colombiana. La principal de ellas funciona actualmente en el Partido Liberal, en torno a la misteriosa figura de Virgilio Barco.
Su movimiento, también fuertemente controvertido de época en época, lleva varios años funcionando sin que nadie, verdaderamente, haya logrado explicarse qué es en realidad el barquismo.
Y aunque entre la mayorla de quienes no militan en sus filas el movimiento es mirado también con tolerancia, igualmente existen muchos que lo atacan por su fuerte tufo de logia masónica o de "mafia liberal", debido a que las instrucciones de su fundador, Virgilio Barco Vargas, se mantienen en el más absoluto de los secretos, así como las motivaciones que agrupan a sus seguidores en la actualidad.
Nacido prácticamente de una disidencia promovida por Barco, como reacción a un Partido Liberal dominado por los políticos, su propósito fue el de permitir que también los apolíticos jugaran un importante papel en el interior del Partido.
Pero más de diez años de existencia no han logrado resolver las contradicciones que el barquismo encarna. Conformado por ciudadanos bien educados, disciplinados y profundamente comprometidos, la función de cada uno de ellos consiste en buscar y encontrarle un lugar a Barco en los sucesos de la vida diaria.
Los miembros del barquismo se han caracterizado por su hermetismo sobre su filiación y sobre muchos otros asuntos internos de la organización. Están divididos en categorlas: los "numerarios", que se han comprometido de por vida con su candidatura y con la obediencia al candidato. viven en corrillos y practican para ser políticos, aunque muy pocos llegarán a ser ministros. Los "asociados", que también se han comprometido con su candidatura pero no viven en corrillos y no aspiran a ser políticos. Los "supernumerarios", que no se han comprometido ciegamente con su candidatura y por consiguiente asumen compromisos moderados con otros candidatos. Y los "cooperadores", que no son barquistas pero eventualmente serian simpatizantes.
Los "numerarios", siguiendo el ejemplo del propio Barco, practican la mortificación corporal, especialmente bajo la forma del voto de silencio. Y periódicamente son objeto de la flagelación verbal del resto de liberales, que no comprenden cómo puede aspirar a manejar el país un movimiento caracterizado por su reticencia a expresar opiniones sobre los problemas nacionales.
Por eso en el sillón en el que invierte sentado las horas de su retiro político, algún ex presidente comentaba en cierta oportunidad: "Tengo todo el tiempo del mundo, y no he podido absolver dos interrogantes., El primero: Si no es Barco, ¿quien? Y el segundo: ¿Barco? ¿Quién es? -

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