Lunes, 23 de enero de 2017

| 2010/08/07 00:00

¡Bienvenido, Juan Manuel!

Santos hizo su primer consejo de ministros en Anapoima, en un ambiente relajado, para que se desayunaran en pantaloneta y jugaran mímica por la noche.

¡Bienvenido, Juan Manuel!

Soy un ingenuo: cuando me dijeron que el presidente Uribe iba a entregar la banda presidencial el 7 de agosto, supuse que ese día, y con gran sentido patriótico, el mandatario saliente entregaría a las autoridades a Bernardo Moreno, a José Obdulio, a alias 'la Mechuda', a alias 'el Curita', a todos, a toda la banda que lo acompañó, mientras Carlos 'Ricostilla' Calero, micrófono en mano, narraba las deudas que cada uno tenía con la justicia, y el general Naranjo los subía en un camión, y los invitados internacionales aplaudían, y los niños vallenatos, disfrazados de paraquitos, cantaban "¡Ay, qué bonita es esta vida!".

Por tener esas expectativas casi no disfruto de la posesión de Juan Manuel. Al comienzo pensé que tomaría juramento ante los indígenas de la Sierra Nevada únicamente. Yo habría hecho eso. Si a mí me fuera a poner la banda Armandito Benedetti, yo me largo a la Sierra con los mamos. Me llevo a Angelino. Para que no se sienta menos, lo disfrazo de cacique. Pero de cacique pijao, con plumas en la cabeza, adornos en el belfo y el cuerpo desnudo, cubiertas apenas las vergüenzas por una mínima concha de nácar.

Sin embargo, reconozco que me gustó la ceremonia de la Plaza de Bolívar, y que respiré tranquilo al ver que nadie confundió a Juan Manuel con Cristina de Kirchner, que era mi principal temor.

Confieso que hasta hace unos días Santos me había decepcionado porque había hecho muy buenos nombramientos y para mi oficio era clave que se rodeara de gente folclórica y mediocre. En eso Uribe era un maestro. Sus ministros no parecían un gabinete sino una comparsa. Pero, gracias a Dios, el nuevo Presidente está reaccionando: ya nombró a Rodrigo Rivera en el Ministerio de Defensa, por ejemplo. Y suena 'el Pincher' Arias de embajador en Italia. Y dejó al señor del DAS. Y puso a Jairo Clopatofsky en Coldeportes, lo cual demuestra que tiene humor negro, y eso me gusta.

Desde entonces siento una simpatía creciente por Juan Manuel y aprendí a aceptarlo como es. Los invito a que lo hagan. Quiéranlo como es. Con esa cara inflamada, con ese leve gagueo. Él no es Uribe. No lo juzguen porque no se baña en los ríos -lampiño el pecho, la cabeza sin hundir- o porque no es un hombre agrícola, que castra y ensilla bestias y luego las ubica en puestos estatales.

No. Juan Manuel no sabrá de potras. Pero va mucho a Mesa de Yeguas, que ya es algo. Y tiene estilo propio: quizás no cargue peinilla en el bolsillo de atrás, como su antecesor. Pero también es vanidoso, y acude a la laca y a la inyección de bótox.

Lo importante es que ambos son amigos, y se quieren de verdad. Uribe le puso 'Camaleón' a una operación militar como homenaje a lo que ha sido la carrera política de Juan Manuel. Y a cambio, Juan Manuel juró sentársele a Uribe en los tres huevitos, por muy burdo que se vea todo.

Son amigos del alma, digo, y se parecen, si no en la forma, sí en el fondo: a los dos les gusta salir a los pueblos de la patria y ejercer su gobierno en tierra caliente, por ejemplo. Uribe, en todo municipio que tenga orinales rotos; Santos, en la humilde Anapoima, que fue, justamente, donde hizo su primer consejo de ministros, en un ambiente relajado para que los miembros del gobierno se fueran conociendo, desayunaran juntos en pantaloneta y jugaran mímica por la noche, aprovechando que Juan Camilo Restrepo tiene una célebre imitación de Angelino en la que echa para adelante la quijada, se soba la barriga y se escurre los pantalones hasta mostrar un par de centímetros de la raya.

Fue una buena reunión de ministros. Cada uno tuvo diez minutos para hacer una breve exposición de su cartera, incluida Tutina, que habló de una Louis Vuitton que estaba estrenando. Juan Manuel era muy estricto con el tiempo porque si alguno se explayaba no podrían aprovechar la piscina. La única nota odiosa fue que los traviesos hijos del Presidente le arrancaron la cola a Rodrigo Rivera, la cual siguió moviéndose por separado durante algunos minutos. En reprimenda, les quitaron el helicóptero durante todo el fin de semana.

¿Cómo habrá sido ese retiro? ¿J.J. llevaba una toga blanca y corta? ¿Quiénes se pelearon por untarle con las manos el bloqueador a Sandra Bessudo? ¿Es verdad que cuando se lo echaba Vargas Lleras ella amanecía con varios parches de piel ardida? No se conocen detalles. Solo se sabe que mandaba a Angelino todas las mañanas al pueblo, a que trajera el periódico.

Me gusta que Anapoima sea sede alterna del nuevo gobierno. Eso muestra un talante. Ojalá Juan Manuel atienda los reclamos del estrato seis y organice más consejos comunales en Mesa de Yeguas.

—Tiene la palabra José Gabriel Ortiz.

—Ala, chinito: ya no hay buenos caddies.

—Sí, Presidente -exclama 'la Chiqui' Echavarría-: y la gasolina de la lancha cada vez es más cara. Exigimos una exención de impuestos.

—Y el Country se está llenando de lobos -reclama Cristian.

—Y las muchachas del servicio, Memel -se queja doña Olga Duque-, cuando no son rateras, son brutas; y si no son brutas ni rateras, son sucias: ¡y hay que pagarles primas! ¡Y salen los domingos!

Se fue el capataz y llegó el dueño de la finca, como dicen algunos. Recen para que su gobierno no nos pegue muy duro. Al menos no en las partes bajas. O para que, cuando eso suceda, Angelino nos preste su concha de nácar.

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