Jueves, 27 de noviembre de 2014

| 2013/09/02 00:00

¡Bienvenidos al postconflicto!

Nos estamos engañado infantilmente con que luego de la paz que se firme con las FARC, fluirán ríos de leche y miel.

Diego Arias Foto: SEMANA

Un buen amigo, conocedor como pocos del conflicto y del pensamiento de las guerrillas, especialmente de las FARC, me llamó la atención sobre la facilidad e ignorancia con la que se viene escribiendo sobre el llamado postconflicto.

Su razonamiento a mí me parece absolutamente acertado y tiene que ver con que a diferencia de lo que todos anhelan y esperan luego de la firma eventual de un acuerdo de paz con las guerrillas, como un postconflicto en el que abundarán los buenos propósitos, la convivencia y la armonía, lo que tendremos es la exacerbación del conflicto social y político.

Nos estamos engañado infantilmente con que luego de la paz que se firme con las FARC en La Habana, y quién sabe dónde con el ELN, fluirán ríos de leche y miel. Si se quiere, una foto del postconflicto bien puede ser la del paro del Catatumbo o la del actual paro agrario. 

Y la razón es obvia pero para muchos es preferible mirar a otro lado: de las negociaciones con la guerrilla, producto de una realidad política y militar, surgirá una decisión de dejar las armas en un contexto de garantías políticas y jurídicas para la inserción política de excombatientes y un par de reformas importantes. 

Pero eso del “conflicto social y político” en el que insiste la guerrilla y eso de la construcción de una “paz estable y duradera” (en lo que coincidimos la mayoría, pero que no sale de una mesa de negociaciones) estará entonces por ser construida. Y dada la resistencia de las élites colombianas al cambio y las transformaciones, mucho temo entonces que será a partir de la política (incluidas las elecciones) y de una gran movilización social (incluidos paros como los actuales) que ello deberá tener lugar.

Aunque es de celebrar que hoy la guerrilla se haya movido de posiciones y postulados extremos hacia enunciados más democráticos (profundos y válidos) dudo mucho que, muy a pesar de un acuerdo de paz, renuncie a su proyecto estratégico de la toma del poder y tampoco a su visión política e ideológica ligada al comunismo, Marxista –Leninista o Socialismo del Siglo XXI, como forma de estado/sociedad. 

De manera que el llamado postconflicto podría estar determinado por un esfuerzo de permanecer en el statu-quo de  sectores de las élites mas conservadoras, oponiéndose a un proceso reformista agenciado incluso desde el gobierno y otra dinámica de sectores que reclamarán por una profundización de reformas sociales, políticas y económicas, unas de corte democrático y otras más radicales impulsadas por la guerrilla desmovilizada y sus sectores afines.

Lo deseable es encontrar en algún punto un acuerdo sobre una visión compartida de nación (¿Constituyente?). Pero mientras eso llega el espacio será para la confrontación social y política. 

Esto está bien que suceda pues este es el desafío de una democracia ancha y profunda… pero a condición que no prosperen el uso de la fuerza, ni la intimidación ni la violencia desde ninguno de los lados.

Diego Arias *Excombatiente del grupo M- 19 y analista político.

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