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Opinión

  • | 2010/10/04 00:00

    Bogotá al borde del abismo

    La crisis de movilidad en Bogotá combina ineptitud, improvisación e incapacidad del alcalde Samuel Moreno.

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En enero del 2009 el alcalde Samuel Moreno anunció con bombos y platillos un conjunto de medidas para hacerle frente a la difícil situación de Bogotá en temas de movilidad: aumento del pico y placa, reglamentación de la circulación del transporte de carga, reglamentación del uso de las bahías de estacionamiento, ciertas restricciones para el uso de motos, medidas para garantizar la seguridad de los niños, puesta en marcha del gerenciamiento en vía y la combinación de tecnología y cultura ciudadana. Hoy, un año después, no sólo las medidas no cumplieron su objetivo, sino que la ciudad se encuentra al borde del abismo.

Para entender los motivos de esta crisis es importante tener en cuenta que la política de movilidad impulsada por Moreno combina ineptitud, improvisación e incapacidad.

La promesa del metro para Bogotá terminó siendo utilizada como cortina de humo para justificar la ausencia de rumbo en las acciones del alcalde. Con la excusa de poner en marcha el sistema integrado de transporte, nos vendieron la idea de la modernización del sistema mientras Moreno se rendía ante la presión de los transportadores a costas de los bolsillos de los bogotanos. La inercia de Transmilenio lo llevó a dormirse en los laureles mientras su servicio se deterioraba a pasos agigantados. Frente a eso, el gobierno distrital se concentró en maquillar el sistema sin responder a los disgustos profundos de sus pasajeros.

Para completar, en lugar de ser el alcalde de Bogotá, Moreno parece el alcalde menor de la carrera séptima. Mientras la ciudad colapsa sin importar estrato o punto cardinal, la administración actual cree que logrará repuntar en favorabilidad o será juzgada de forma positiva por la historia si logra que los que se mueven por la séptima lo hagan rápido.

Si miramos la infraestructura vial, la situación es igual de preocupante. Las vías que tiene la ciudad no son suficientes si tenemos en cuenta el número de vehículos que circulan por Bogotá. Así mismo, muchas vías están rotas por falta de mantenimiento o por los innumerables frentes de obra que abrió el gobierno distrital. El más reciente anuncio sugiere que se está pensando en poner peajes urbanos en cambio del pico y placa, para desincentivar el uso del carro.

¿Es posible encontrar un camino? Claro que sí. Alrededor del mundo es posible encontrar innumerables soluciones técnicas. El exconcejal de Bogotá Juan Carlos Floréz, en su más reciente blog afirma: “La solución, para que sea acertada, debe sumar varios ingredientes, mejoras radicales a Transmilenio y al transporte público, la construcción de un sistema metro y el respaldo pleno al uso de la bicicleta. Y, además, un sistema que combine transparencia + eficiencia en la construcción de nuevas vías. Porque si se las entregamos a los contratistas modelo 26, terminamos con obras a medias, la ciudad quebrada y los contratistas ricos.

Finalmente, la ineptitud, la improvisación y la incapacidad del gobierno de Samuel Moreno llevaron a la ciudad a perder cuatro valiosos años de trabajo en la solución de los problemas de movilidad. Él se irá muy orondo y sacará pecho como supuesto “papá” del metro y del sistema integrado, sin reconocer que realmente fue él quien llevó a la ciudad al borde del abismo. Mientras tanto, los bogotanos quedaremos con el agua al cuello, atascados y sin plata para invertir en soluciones eficaces.
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