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Opinión

  • | 2011/06/21 00:00

    Bogotá: El alcalde perfecto…

    Se acerca el final de junio y tenemos el tiempo justo para ampliar la agenda de lo que se está discutiendo para esta ciudad donde vivimos casi uno de cada cinco colombianos.

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Se acerca el final de junio y tenemos el tiempo justo para ampliar la agenda de lo que se está discutiendo para esta ciudad donde vivimos casi uno de cada cinco colombianos. Hay propuestas interesantes, pero tal vez no una que permita dar “el próximo gran salto”.

La idea es la siguiente: Bogotá avanzó mucho en los últimos 20 años a partir de algunos “saltos” en la manera de gobernarla: Primero fue “orden en la casa”: más autonomía, más ingresos para la ciudad, menos poder para políticos en las empresas del Distrito (en la época de Jaime Castro). Luego “cultura ciudadana” (Mockus I), con lo que comenzó a sentirse orgullo de la ciudad. Luego “calidad de vida” (Peñalosa), con Transmilenio, parques, megabibliotecas accesibles a todos. Mockus II fue más una labor –muy necesaria- de terminar que venía, y de hecho la cultura ciudadana no se reforzó mucho en esa administración. En las sociedades, las conductas que no se refuerzan decaen.

Los comedores comunitarios y la atención a los más necesitados han sido importantes, pero no causaron tantas transformaciones. Dejamos de generar cosas nuevas y no mantuvimos algunas de las construidas (otra vez las cebras son invisibles, decenas de calles están como hace 13 años, cuando el nombre “la Atenas de América” se usaba para chistes).

Las ciudades no son empresas, pero igual que las empresas necesitan estrategias. Si una empresa no renueva sus productos tarde o temprano deja de crecer y comienza a empobrecerse. Para una ciudad con población que crece cada día, la necesidad de crear es aún mayor.

Por ahora escuchamos a los candidatos y la candidata proponiendo cosas necesarias: Poner orden está bien. Atacar la corrupción está bien. Generar más igualdad, sí, ¿pero cómo?. Más Transmilenio no basta. Ni siquiera una buena gerencia es suficiente. Como dice mi esposa, “no podemos votar por ellos sólo porque prometen lo que igual tienen que hacer”. Necesitamos una nueva estrategia que cree valor para la ciudad.

Un paso puede ser mirar hacia adentro, como propone Petro. Pero no sólo redensificar el centro. Una ciudad del tamaño de Bogotá debería tener políticas para sus muy diferentes “territorios”. ¿Cómo hacer que Tunjuelito sea más verde, cómo hacer que San Cristóbal sea más moderno?. Los niveles y tipos de empleo también son diferentes. ¿Cómo hacer que profesionales de alto nivel trabajen y vean crecer sus hijos en zonas que hoy son periferia?. La inmensa Bogotá que vive en obra negra es perfecta para generar igualdad.

Otra forma de sacar fuerzas de adentro es la participación. Esta fue uno de los fuertes de Mockus II, con mucho trabajo de planificación local. Pero podría hacerse masiva, en particular frente a la corrupción. ¿Cómo hacer que cientos, o miles de personas, ojalá muchos jóvenes, ayuden a monitorear posibles brotes de corrupción?. Porque cuando unos cuantos vigilan a otros cuantos esta es muy fácil.

¿Cómo organizar la tierra de manera diferente? ¿Cómo adaptarse de verdad a las sequías, lluvias, deslizamientos? Hace un tiempo Eduardo Posada escribió un artículo muy interesante sobre cómo Chicago hizo de su ribera sobre el Michigan una de sus fortalezas. ¿Hará algo realmente Bogotá con sus cerros orientales?. Ojalá los candidatos y la candidata presenten esas estrategias para vivir en una ciudad mejor.

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