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Opinión

  • | 2016/02/03 14:55

    Bogotá, ¿cultura ciudadana o maquillaje?

    En Bogotá se han fraguado apuestas creativas y culturales admirables: desde Ciudad Bolívar, pasando por Usme y llegando a Suba. El Distrito Capital, señor alcalde, no puede olvidar este camino recorrido.

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Bogotá ha sido una ciudad que logró construir acciones colectivas e intervenciones políticas desde una perspectiva estética y cultural. Bogotá demostró que puede que puede salvar vidas desde el poder del símbolo y convocando a la ciudadanía. Esta ciudad ha sido ejemplo de que se puede respetar y reconocer a una persona desconocida no desde el autoritarismo, sino desde la pedagogía. En Bogotá se han fraguado apuestas creativas y culturales admirables: desde Ciudad Bolívar, pasando por Usme y llegando a Suba. El Distrito Capital, señor alcalde, no puede olvidar este camino recorrido.

La cultura ciudadana puede ser una expresión que trasciende el cumplimiento de normas y se vuelve un asunto en el que la pedagogía rompe “las fronteras de la escuela”, el arte sale a la calle y la creatividad permea los diferentes “combos” a favor de un bien público o un derecho vulnerado. Bogotá, en últimas, puede ser un aula abierta donde estamos dispuestos a construir con el otro, sin agresiones. Este es para mí el principal reto que enfrenta Bogotá hoy en día, en términos de cultura ciudadana: que esta ciudad sea educadora, creativa y cargada de confianza. Las acciones de este mes de Enrique Peñalosa parecen opacar este reto.

Ha llegado una administración que el anterior discurso le parece poco “concreto”, que ha dado muestras que no quiere escuchar la voz de la gente y que no le interesa “construir sobre lo construido”, más bien al contrario.

Por ejemplo, Canal Capital probablemente termine administrado por un privado y el enfoque deliberativo que marcó una diferencia en la televisión de este país no seguirá ¿Qué sucederá con la Orquesta Filarmónica de Bogotá? En estos años, y de la mano de su ex-director (expulsado fulminantemente), esta institución se convirtió en un espacio de pedagogía y un motor de transformación cultural en las localidades de Bogotá y en los jóvenes. Tanto fue su impacto que el Distrito (exalcalde y anterior Concejo) decidió hacer un auditorio en un lote que ya se adquirió cerca al Campín. La actual administración ha decidido que esa construcción no es prioridad. No se construye sobre lo construido.

Estos mensajes frente a la cultura de la capital son preocupantes y generan una reflexión alrededor de la cultura ciudadana. Sin cultura y deliberación una sociedad no se sostiene, no se crea, no se reconoce y no se con-mueve. En otras palabras, no teje cultura ciudadana.

Por otro lado, la pedagogía, las manifestaciones artísticas y expresiones impredecibles que construyen ciudadanía y una nueva manera de habitar la ciudad es lo que hace de cultura ciudadana un enfoque de política pública innovador, cautivador y potente. Repito, acciones del alcalde Peñalosa han entrado en conflicto con esta apuesta

En las últimas semanas hemos escuchado y visto cómo muchas expresiones de esta ciudad que viven al límite han sido violentamente reprimidas: habitantes de calle desalojados de manera autoritaria, trabajadoras sexuales detenidas arbitrariamente y golpeadas en la plaza de las Mariposas, sindicalistas agredidos cuando marchaban por la calle, vendedores ambulantes que les han vulnerado su derecho a la integridad física y les han desconocido su realidad de desplazamiento, pobreza y desarraigo. Estas acciones merecen el rechazo social.

En conclusión, la cultura ciudadana en Bogotá puede ser o un mero maquillaje publicitario que no afecta los comportamientos y las formas de concebir y habitar nuestra ciudad, o ser un instrumento que trastoque, también desde el arte y la cultura, la fibra de los que vivimos en esta ciudad, promoviendo acuerdos basados en la mutua-confianza y escuchando las diversas expresiones de esta ciudad. La Bogotá mejor para todos (no para todas) parece que opta por la primera opción: por una Bogotá maquillada.

(*) Profesor de la Universidad de los Andes, investigador en cultura ciudadana.

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