Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1998/11/23 00:00

BOLA DE NIEVE

BOLA DE NIEVE

Me acorde de Bola de Nieve, el inolvidable bolerista cubano, porque el comienzo de la carta que publicaron los periódicos parecía una declaración de amor digna de figurar en un bolero suyo: "Usted sabe la estima que le profeso...". El asunto pintaba bueno de verdad, porque se trataba de una carta del ex presidente Alfonso López Michelsen, célebre por su galantería, a la bella senadora Viviane Morales. Y la cosa se ponía aún más interesante cuando a renglón seguido el ex mandatario liberal se disculpaba de antemano: "Por mi atrevimiento de sugerirle que considere la posibilidad de renunciar a la inviolabilidad que la cobija...". Yo había oído hablar de galanteos refinados, pero éste de López se lleva el campeonato mundial. Lástima que la carta pierda su rumbo inicial de bolero fino para acabar convertida en una simple propuesta política a la doctora Morales, pero tiene la virtud de ser el primer intento serio por atajar el proceso político-judicial entre la Cámara de Representantes y la Corte Suprema de Justicia, que a estas alturas está pasando de ser una bola de nieve para convertirse en una avalancha capaz de sepultar a muchos en su rodada.De momento se han dejado atrapar en forma torpe la Corte Suprema y la Cámara de Representantes. La Corte porque ha dejado claro que está haciendo política en contra de los parlamentarios que absolvieron a Ernesto Samper, y la Cámara porque ha resuelto defenderse de la salida de madre de la Corte con una actitud igual o peor. Varias veces he escrito aquí que la radicalización del debate político en Colombia tras el proceso contra Samper ha llegado al extremo de politizar la justicia en sus niveles más altos. La prueba más clara está en el hecho de que la Corte Suprema haya resuelto convertir a Colombia en una excepción mundial del principio de la inviolabilidad de los congresistas, por el simple hecho de que a sus magistrados no les gustó el resultado del juicio al entonces presidente. Está tan politizado el proceso en la Corte que uno de sus magistrados, Jorge Aníbal Gallego, al salir de la comisión de acusaciones, hizo la siguiente afirmación: "El país se vino abajo cuando sus líderes se congraciaron con el delito". Esta frase, viniendo de la boca de un magistrado que se supone que está investigando el comportamiento de los parlamentarios para emitir un veredicto, es el reconocimiento de que el proceso está montado para producir una venganza política. Estoy de acuerdo con él en eso de que el país se vino abajo cuando sus líderes se congraciaron con el delito, pero me parece que congraciarse con un nuevo delito, como lo están haciendo ahora los magistrados, es la peor manera de salir del atolladero.Lo de la Cámara de Representantes es una actitud que tampoco tiene nombre. Cuando habían logrado convocar la solidaridad internacional por la arbitrariedad de los jueces y tenía la posibilidad de trancar el asunto a través de la tutela que invocó la hoy senadora (y excelente senadora) Viviane Morales, resolvió hacerle a la Corte la llave que en lucha libre llaman la Doble Nelson, comisionando al más cuestionado de sus parlamentarios (que ya es mucho decir) para acusar a los magistrados ante la Cámara. Y mientras tanto los corifeos de los dos bandos atizan la hoguera. Los unos invocando justicia para los inmorales, sin importarles si por el camino se le tuerce el pescuezo a la justicia que invocan, y los otros recomendando aceptar la declaratoria de guerra y sugiriendo armas similares para librarla. Hace un par de años propuse en esta columna que empezáramos a pensar en una ley de punto final sobre el tema de la relación pecaminosa de nuestra sociedad con el narcotráfico. La idea se sustentaba en la tesis de que el poder corruptor del dinero de la droga ha sido tal en Colombia que es difícil que quede piedra sobre piedra si se castiga a todo aquel que haya recibido, en forma directa o indirecta, consciente o inconsciente, dinero de los narcos. Pero me llovió tal aguacero de insultos que desistí de la propuesta, como desisto ahora. Hay todavía mucha gente animando a la galería porque la purga se reduce a unos pocos políticos a sueldo de los narcos. Volveremos a conversar más tarde, cuando empiecen a meter a la cárcel a los banqueros que guardaron sus platas, a los medios que aceptaron sus cuñas publicitarias, a los supermercados donde compraron sus víveres, al Estado que avaló sus cheques y recibió el dinero de sus impuestos...De momento hay que tratar de trancar la avalancha que se viene encima, y la manera más sensata de hacerlo es pidiéndole prudencia a los actores, para bajarle el tono a la pelea, o apoyando actitudes audaces que la terminen del todo, como en el bolero del ex presidente López.

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