Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2007/03/10 00:00

¿Bush vino, vio, y…?

¿Si Colombia es el tubo de ensayo de la seguridad democrática, la breve visita de Bush es más una humillación que un homenaje?

¿Bush vino, vio, y…?

Amigos y enemigos del presidente Uribe han coincidido en torno a la misma pregunta: ¿para qué le servía a Colombia la venida de George W. Bush?

En primer lugar, lo que Bush ha podido hacer por Colombia ya lo ha hecho. Ni siquiera las relaciones de Andrés Pastrana con Clinton, que fueron muy buenas, equiparan las que el Presidente colombiano ha podido cultivar con Bush, quien le dice al nuestro "¡Uribe!" en un tono hasta más respetuoso que el "Uribe" que utiliza Chávez en los encuentros latinoamericanos en los que ese tratamiento le da cierto tono de liderazgo autoritario continental. El gringo, según me informan quienes lo conocen de cerca, y a pesar de su fama de disléxico y de bruto, es repentista, tiene mucho humor y es "menos bruto de lo que parece", cierro comillas y soy referente.

En todo caso, en Colombia su visita cayó gorda. Se prestó para que cientos de estudiantes encapuchados y armados de papas bomba ejercieran su instinto antiimperialista; nos cerraron una parte importante de la movilidad de la ciudad; prohibieron la ciclovía; interceptaron los celulares; impusieron la ley seca, perjudicando a cientos de restaurantes que abren los domingos. ¿A cambio de qué? De una visita flash del presidente Bush, lo que llevó a muchos a preguntarse: ¿esa presencia de escasas siete horas en Colombia, después de que ha dormido en todos los demás países visitados en su gira, no es más bien una humillación que un premio, teniendo en cuenta que Colombia es el tubo de ensayo de la inversión de Estados Unidos en la seguridad democrática?

O como quien dice: ¿nadie le aconsejó a Bush que el mejor favor que podía hacernos era seguir girándonos la ayuda sin necesidad de visitarnos?

Bueno. Para ser justos, no ha habido presidente de Estados Unidos, desde que yo recuerde, que haya dormido en Colombia.

Bush padre, cuando era vicepresidente de Ronald Reagan, vino escasas horas a Colombia para la posesión de Belisario Betancur. Después vino el propio Reagan, quien anunció desde su escala en Argentina que su siguiente destino era Bolivia -al que confundió con Colombia-. Y aquí casi no aterriza, porque le informaron que el presidente de entonces, BB, quien proporcionalmente era como el Chávez de ahora por su liderazgo latinoamericano, tenía un discurso muy fuerte contra Estados Unidos. Su canciller de la época, (q.e.p.d.), Rodrigo Lloreda, contaba que BB tuvo que cambiar su discurso para que Reagan aterrizara en Bogotá, pero tampoco durmió aquí.

Luego Bush padre volvió a Colombia como presidente a una cumbre antidrogas de Barco cuando el problema era tal, que aterrizó en Barranquilla, se fue en helicóptero a Cartagena donde su nave borró del mapa varias casas chécheres de los pobres que viven al lado del aeropuerto, y seis horas después ya estaba de salida. De ese viaje se cuenta anecdóticamente que a su regreso en el Air Force One les dijo a sus asesores que lo que había visto de Colombia lo obligaba a proponer en nuestro favor una preferencia arancelaria, de donde surgió el Adpa.

Después le tocó el turno a Andrés Pastrana con Bill Clinton, quien estuvo en Cartagena 10 horas, lo que fue mucha gracia, porque en principio sólo se quedaba seis. También hubo protestas estudiantiles y si mi memoria no me falla, dejaron dos muertos. ¿Para qué?

Escribiendo esta columna el viernes, y rogando para que no suceda nada trágico de aquí al lunes, se les puede dar parcialmente la razón a quienes concluyen que esta visita de Bush a Colombia no sirvió para nada, salvo para exacerbar los ánimos de la oposición política y los del estudiantado encapuchado, hasta el punto de tener que cerrar dos días las universidades, e incomodar a los bogotanos con una visita que por ser de horas se podría calificar de humillante, si se tiene en cuenta que Bush hasta dormirá en Guatemala, donde tiene planeado llevar a su señora Barbara de compras, lo que convierte de alguna manera su fugaz paso por Colombia en antiestratégico. Todo eso sin mencionar el oso del robo del gigantesco cuadro del maestro Alejandro Obregón, que indicó claramente, a horas de la visita de Bush a Colombia, que a la seguridad democrática todavía le falta ser implementada en el Palacio de Nariño.

A no ser que lo que dicen los conocedores sea cierto. Que la visita de Bush nos servirá a nosotros cuando el Presidente de Estados Unidos se enfrente a los demócratas con la autoridad para legitimar la lucha contra el narcotráfico, la guerrilla y el proceso paramilitar con un solo argumento que dicen que funciona: "sé de qué hablo, porque estuve allá".



ENTRETANTO… ¿Es tanto el entusiasmo de alias 'Rasguño' de que lo juzguen en Estados Unidos, que hasta lo invitarán a hacer una parada previa en Disneylandia?

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