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Opinión

  • | 2011/02/26 00:00

    Cadena de favores

    La reunión de activistas en Argentina coincide, particularmente, con la andanada de noticias que tratan de deslegitimar los duros golpes ocasionados a las Farc en el gobierno Uribe.

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Pasaron casi cinco años tras la desmovilización de la Compañía mixta “Cacica la Gaitana”, para que los enemigos de este proceso lanzaran una contraofensiva, no dirigida a los ex guerrilleros, sino al andamiaje de la política de Paz del gobierno de Álvaro Uribe. El 7 de Marzo de 2006, el país fue testigo de la primera desmovilización masiva de miembros de las FARC, a la que le han seguido casi 10.000 guerrilleros durante los últimos años. Varios episodios, particularmente de carácter mediático, con un marcado sesgo, han intentado desmentir la veracidad de este proceso.

Esta semana, algunos medios de comunicación, entre ellos la FM de RCN, hicieron eco de una denuncia que reposa en la Fiscalía General de la Nación. Según ese expediente, la desmovilización de 70 hombres pertenecientes a las FARC habría sido un montaje, orquestado por el ex Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, algunos miembros del Ejército Nacional y el detenido Raúl Agudelo, conocido como Olivo Saldaña, quien en su momento, fue un importante jefe de finanzas del grupo terrorista en el Tolima.

Los detalles de la desmovilización, desconocidos por la mayoría de los colombianos, dan cuenta de un proceso “sui generis”. No solo porque se trataba de la desmovilización masiva más importante de miembros de las FARC, sino también del inicio de una serie de revelaciones que algunos de los desmovilizados presentaron a las autoridades. Varias de ellas, hicieron referencia a la existencia de estructuras clandestinas de las Farc, hasta esos momentos poco conocidas, entre otras, el Partido Comunista Colombiano Clandestino (PC3), el Movimiento Bolivariano (MB) y el Movimiento Continental Bolivariano (MCB), así como la relación orgánica entre sindicatos, ONG y algunas figuras de la vida pública con la organización. Todo lo anterior, como parte de un proyecto estratégico, exitoso por cierto, que buscaba infiltrar todas las esferas del Estado.

Varios de estos testimonios dieron inicio al proceso conocido como la Farcpolítica. Así mismo, pusieron al descubierto el engranaje internacional de la agrupación terrorista, señalando de forma puntual personajes sobre quienes se establecieron nexos con la organización, como es el caso de la relación FARC - ETA. Algo difícil de entender, pues según los testigos del proceso que cursa en la Fiscalía, estos desmovilizados no eran guerrilleros, sino ñeros, vagos de barrio y desempleados, que recibieron en corto tiempo instrucción sobre la guerrilla, para “actuar” en el montaje.

No sabe uno cómo, por arte de magia, terminaron estos avezados “alumnos” conociendo en profundidad a las Farc, sus estatutos, su historia, los contenidos políticos de plenos y conferencias, el programa agrario, la organización de masas, el régimen de comando, el reglamento de régimen disciplinario, los principios del trabajo clandestino y otros temas. La preparación fue tan intensa, que varios “ñeros” asistieron como invitados a diversos foros, organizados por prestigiosas universidades e Institutos de Pensamiento Político. La verdad, quisiera conocer el modelo pedagógico empleado y la didáctica utilizada, por quienes hicieron el supuesto “montaje”, ya que un método de aprendizaje, tan eficaz, es digno de emular. Como no admirarse si los ñeros, en pocos meses, aprendieron lo que normalmente se tarda años, o eran ñeros con inteligencias privilegiadas o simplemente eran de la organización, me inclino por lo segundo.

Hay algo que llama la atención, en torno a la difusión de la noticia, y que ojalá sea motivo de reflexión por parte de comunicadores y periodistas. No sé en Colombia, pues aquí cada quién flexibiliza los códigos de ética según convenga, lo cierto es que en otros países está expresamente prohibido revelar los nombres de quienes trabajan en inteligencia, algo que aunque tiene lógica, aquí no se tiene en cuenta. En la “primicia” de la FM de RCN, se leyó el nombre completo de un Coronel activo de inteligencia, quien era el Director de la RIME 5, de la época. Con esta revelación, su familia tendrá que salir del país o recibir un esquema especial de protección, pues por cuenta de la noticia, el nombre del Oficial debe estar circulando en Frentes, Bloques, Columnas y redes urbanas de las Farc, quienes muy seguramente estarán discutiendo, con el rigor criminal que los caracteriza, quién será el encargado de asesinarlo, un riesgo innecesario que, con algo de prudencia, los medios podrían minimizar.

La ligereza con que se trató la información sobre la “Cacica Gaitana”, desde el comienzo, se evidencia en el programa “La Noche” de RCN, emitido el 15 de Marzo de 2006, presentado por Juan Pablo Vieri. Este novel comunicador, quien como tantos estaba desarrollando un tema del cual poco sabía, al abrir el programa anunció a un supuesto “agente de inteligencia” quien develaría el montaje de la Gaitana. Este personaje, de origen desconocido, con rostro oculto y voz distorsionada, dijo conocer a la perfección las estructuras del Tolima por haber estado “infiltrado” en ellas por año y medio. Según este falaz “espía”, ninguno de los desmovilizados era realmente de las Farc. En el afán por reafirmar su tesis, cometió toda suerte de imprecisiones que, para un estudioso del tema, son evidentes mas no para el presentador, quien en medio de su incapacidad para comprender lo escuchado, se tragó entero el libreto que le relató el “infiltrado”.

Este sujeto en algún momento del programa, habló de Biófilo el jefe político de la Compañía mixta “Cacica Gaitana”, aunque dijo desconocer quién era, si afirmó que se parecía a alias “Donald”, cuyo nombre real es Gustavo Bocanegra Ortegón. Comentó además, que el guerrillero era el encargado de las finanzas en el Tolima, que había desertado del grupo terrorista con varios millones de pesos, producto de un secuestro, aseverando que la organización lo estaba buscando para ajusticiarlo.

Fueron necesarios cinco años, para que cayese la máscara del falso “infiltrado” del programa “La Noche”, gracias a un episodio relacionado con una de las últimas liberaciones de secuestrados. La opinión pública, aun recuerda los momentos que se vivieron en la entrega del patrullero Carlos Alberto Ocampo en San José de las Hermosas, el pasado 13 de Febrero. En ella participaron tres cabecillas que aparecieron frente a las cámaras, pues bien, sorpresivamente y contrariando lo afirmado por el testigo estrella, vimos en las imágenes que presentaron en televisión al famoso “Donald”, haciendo parte del grupo que entregó al secuestrado. Este personaje de aspecto citadino, aparece con una barba incipiente, finos lentes y una boina roja.

Lo cierto es que este criminal jamás se desertó, mucho menos robó una gruesa suma de dinero, de haber sido así el fusilamiento habría dado cuenta de su osadía. Por el contrario, “Donald”, es hoy el hombre de confianza de Alfonso Cano en esa región, reconocido por la población como la persona que más amenaza e intimida, empresarios y comerciantes de Ibagué, Cajamarca, Chaparral, Rovira y otros municipios de Tolima. Esta imprecisión del “testigo estrella” del programa “La Noche” de RCN, deja al descubierto a un mitómano que, en su momento, cautivó a la audiencia con la firmeza de sus aserciones, con el único fin de deslegitimar el proceso lo cual genera varias preguntas ¿Quién era este personaje? ¿A qué organismo de seguridad pertenecía? si era un agente de inteligencia ¿Quién lo envió y con qué propósito? ¿Celos interinstitucionales? vaya uno a saber el motivo, eso quedó en el misterio. Lo cierto es que, en su momento, el embustero sembró una duda que hizo carrera con el tiempo.

Lo sucedido en esa época, se repite de nuevo en 2011, por cuenta de una investigación que inició tiempo atrás, en ella surge un nuevo testigo estrella, José Alfredo Pacheco Ramos. Este nuevo protagonista quien denuncia el aparente montaje, es un exguerrillero de las Farc, miembro de una familia bastante numerosa de tradición insurgente donde, según dicen, varios de sus miembros aun hacen parte de la organización. La única participación que tuvieron los Pacheco en la compañía mixta “Cacica la Gaitana”, fue a través de una menor de edad, hermana del denunciante, quien incluso protagonizó varios episodios de violencia en los centros del ICBF.

Pacheco, no participó en la desmovilización, pero acusa al Coronel de la Regional de Inteligencia No. 5, de ser uno de los participantes en el supuesto montaje. Sin embargo no da cuenta sobre el momento exacto en que hizo presencia. Según se sabe, el Coronel aparece el mismo día que lo hicieron otras instituciones del Estado, como parte del Comité Operativo para la Dejación de las Armas (CODA), no antes como lo afirma el denunciante.

El testigo afirma que la supuesta concentración de los desmovilizados, contó con la protección del Ejército Nacional y que soldados y mandos militares, estaban presentes en el área. Sin embargo sus temporalidades se contradicen, ya que los militares no se habían hecho presentes en la zona, hasta que la confirmación del alto gobierno se hizo, y el proceso estaba en firme con la participación de varias autoridades. Igualmente habla de meses de protección mientras supuestamente se realizaba el “entrenamiento para hacerlos pasar por guerrilleros”. No solo desconoce la historia de la zona, sino el momento particular para la época, en donde era permanente la presencia de la columna móvil Jacobo Prias Alape y del frente Tulio Varón, como lo denunció la comunidad el mismo día de la entrega de los guerrilleros, en la Tebaida, a escasos kilómetros de la Caima, centro de despliegue de esas estructuras guerrilleras.

El tema de las armas, es otro aspecto que ha generado serias dudas. Lo que inicialmente eran armas con los años se convirtieron en “palos”, surgiendo con el tiempo varias hipótesis sobre su origen. Un experto coleccionista, quién estudió en detalle los videos que se grabaron el día de la desmovilización, identificó las armas como verdaderas. Este tema es bien extraño, pues no se sabe por cuenta de quién a medida que pasaba el tiempo las armas sufrieron una especie de “mutación”, de armas de verdad, pasaron a hechizas, luego se transformaron en madera y ahora recuperaron su condición inicial, un fenómeno jamás visto, pero posible, como tantos otros, en Colombia.

En el aire queda otra pregunta, si la desmovilización fue una farsa, ¿porqué las Farc intervinieron el Comando Conjunto Central, del cual dependía la Compañía Cacica la Gaitana?. Se sabe que su cabecilla, Jerónimo Galeano, estuvo relegado un tiempo por cuenta de ese episodio, una acción que no tendría que haberse dado si finalmente todo era una farsa.

En este novelón surgen muchas preguntas, las cuales muy seguramente la fiscalía aclarará en su momento, pues es su tarea, una que ojalá desarrolle con lujo de detalles y sin desestimar ninguna versión o prueba documental.

Pero ahí no termina esto, lo más seguro es que aprovechando la coyuntura, los enemigos del proceso de desmovilización pretendan, como es costumbre, quemar algunos fusibles, léase militares, utilizando la estrategia conocida: endilgar responsabilidades sin que medie un fallo, presionar mediáticamente para buscar destituciones o llamamientos a calificar servicios, pues que mejor oportunidad de quitar del camino a esos hombres que los han enfrentado sin descanso. En esto, puede pensarse que los militares, como van, deberían declararse víctimas del conflicto armado, por esa “combinación de las formas de lucha” que deben enfrentar en solitario todos los días. Mientras ellos se debaten en el campo de batalla, en estrados judiciales y oficinas de los órganos de control, la clase política los observa con mirada pusilánime e indiferente, esa misma clase que hasta hace un tiempo, lanzaba vítores y proclamaba héroes a las tropas, pero que hoy por intereses políticos y una nueva agenda, escurre el bulto y deja a los soldados como siempre, solos, enfrentando una guerra que no es la suya, es decir, aquella que se libra en otros campos distintos del militar.

El montaje de una falsa desmovilización, es una acción que beneficia enormemente a las Farc, quien teme más que saquen hombres de sus filas a perderlos en combate, pues lo segundo pone en grave riesgo sus estructuras y planes criminales. El daño ya está hecho, pues si desmovilizar es un complique, la difusión y el peso de esta noticia lo harán aun mas difícil.

Si todos estos hechos se analizan, se puede pensar que la “primicia” sobre la falsa desmovilización, sumada al rumor sobre la operación Jaque y la presentación de Alfonso Cano, por algunos medios, como el hombre con quién se debe negociar, se convierten, aun sin pretenderlo, en una cadena de favores que refuerzan el nuevo juego del cabecilla de las Farc. Algo que concuerda con la reunión en Argentina, un mensaje que llega cuando la guerrillerada está en crisis convertida en una “Torre de Babel”, donde se desconocen autoridades y liderazgos, donde se hablan varios lenguajes especialmente el del narcotráfico.

No sabe uno cómo pretenden abrir espacios de paz al tiempo que siembran guerra. Parece ser que las Farc a través de un grupo de entusiastas, quieren vender una nueva imagen para hacer creer que llegó el momento de la paz, ellos saben cómo jugar con el más antiguo sueño de los colombianos, un sueño del que, por cuenta de sus acciones, despertamos cada mañana, para encontrar sangre a su alrededor.

* Historiador militar
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