Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2008/06/21 00:00

    Camarón que se duerme...

    Digo que Gaviria le apuesta a que Uribe no se presenta porque entiende que es prácticamente imposible que salga adelante el referendo.

COMPARTIR

Mientras la oposición avanza, con dificultades pero avanza, en la consolidación de una opción electoral conjunta, en el uribismo están todos pasmados.

César Gaviria, uno de los políticos finos del país, está en la tarea de construir una propuesta que acoja a toda la oposición. Capaz de ver más allá del horizonte, de oler los cambios en el humor de la opinión pública y de ajustarse a la coyuntura (basta ver la manera como cambió su discurso de dura oposición al presidente Uribe cuando vio que se estrellaba contra el muro de su popularidad), el ex presidente ha dado puntada tras puntada para tejer la red que le permita a la oposición ser una alternativa viable en 2010.

Yo no creo en el motivo alegado, pero no dudo de que es inteligente presentar los peligros para la democracia de una nueva reelección para concitar la unión que se necesita. Me explico: estoy convencido de que Gaviria sabe que Álvaro Uribe no va a presentarse a una nueva reelección. Y porque lo sabe, se echa al agua. Si no, si estuviera convencido de que el Presidente sí aspira, seguiría trabajando en armar una coalición que lo enfrentara, pero no sería él quien la encabeza. Conociendo como conoce a los electores, intuyo que está plenamente consciente de que aun la unidad de toda la oposición más la suma del uribismo no reeleccionista se estrellaría contra la popularidad del Presidente. En esas hipotéticas elecciones, Uribe barrería con todos (la última encuesta muestra que el 70 por ciento quisiera ver a Uribe ocupando de nuevo la Casa de Nariño). Y el jefe del partido Liberal no es un hombre que compita para perder.

Digo que Gaviria le apuesta a que Uribe no se presenta porque entiende que es prácticamente imposible que salga adelante el referendo propuesto para permitir un nuevo período presidencial.
 
Para empezar, será muy difícil que sea aprobado en un Congreso en el que dos de los partidos de la coalición de gobierno, Cambio Radical y el Conservatismo, quieren tener candidatos propios. Sin sus votos, la ley de referendo se hunde. Pero, aun suponiendo que el Parlamento le diera su visto bueno, la ley correspondiente tendría que pasar a su revisión automática por parte de la Corte Constitucional. Hay ahí un escollo enorme porque la Corte ha sostenido que una sola reelección no vulnera la estructura básica de la Constitución del 91 y que, en cambio, un tercer período sí sería una sustitución inaceptable.
 
De manera que se necesitaría que la Constitucional cambiara radicalmente de jurisprudencia para que la ley de referendo siguiera su tránsito (alguien dirá que el alto tribunal cambia con frecuencia de posición. Y es verdad. Pero en este caso el costo institucional sería enorme y, por tanto, el cambio es improbable. Puro instinto de supervivencia). Supongamos que, sin embargo, la Corte se da semejante lapo y expresa su beneplácito a la ley. En ese caso, hay que celebrar el referendo. Para que el mismo sea válido, se requeriría que votara al menos el 25 por ciento de los registrados en el censo electoral. Mal contados, se necesitan más de ocho millones de votos, 600.000 más que los que obtuviera el Presidente en 2006. Como la oposición y el uribismo no reeleccionista se abstendrían, sería dificilísimo conseguir semejante votación.

En fin, Gaviria sabe que mientras se siga por el camino del referendo, Uribe no va. Pero entiende bien que la posibilidad de una nueva reelección es el coco que requiere para que la oposición obtenga la unidad que necesita. Después de conversar con el ex presidente, Antanas Mockus pidió la renuncia del presidente Uribe; Sergio Fajardo se apartó del nuevo proyecto que impulsa Marta Lucía Ramírez que, de paso, habría dejado al ex alcalde más cerca del uribismo; Petro se movió hacia el centro (al menos para la foto de primera página en El Espectador); Lucho Garzón aceptó participar en una consulta auspiciada por el liberalismo, y Carlos Gaviria sumó al Polo a una alianza contra Uribe. Todo ello en cuatro semanas. No es poca cosa.

Mientras tanto, el uribismo, excepto por la figura misma de Uribe, está fracturado y es caníbal. Los odios entre los líderes de los diferentes movimientos de la coalición de gobierno son mucho más fuertes que los intereses y las afinidades ideológicas que los unen. Y los que pretenden la sucesión parecen dubitativos y temerosos. Aunque el Presidente ha enviado varios mensajes en el sentido de que no aspira, su sombra los inhibe. Como sigan a la espera de una señal más clara, se los llevará la corriente.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.