Sábado, 1 de noviembre de 2014

| 2013/02/23 00:00

Canciller, le pregunto

Hay varios temas que inquietan y una ministra muda a la que vendría bien respondernos

El silencio de María Ángela Holguín en las últimas semanas es elocuente. En el momento de escribir esta columna, la salomónica canciller no había dicho ni mu sobre la defensa de Colombia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por el caso del Palacio de Justicia y tampoco se había pronunciado frente al escándalo de una funcionaria de la embajada de Colombia en Estados Unidos. Me cuentan que en ambos casos su mutismo es deliberado.

Es consciente de que hizo cuanto pudo en lo del Palacio de Justicia. Existen más de cinco cartas que le envió a la Agencia de Defensa Jurídica del Estado advirtiendo sobre la urgencia de fijar una línea de argumentación sólida y la importancia de designar un agente que nos representara con lujo de competencia. Calla, sin embargo, para no exponerse a ‘preguntas necias’.

Frente a Angélica María Rico Sánchez, la colérica funcionaria de la embajada en EE. UU. que terminó en la Policía por su histeria con un taxista, nuestra ministra de Relaciones Exteriores aguarda los conceptos de la Policía diplomática para pronunciarse.

El problema es que no sólo esas declaraciones nos debe. Hay varios temas que inquietan y una ministra muda a la que vendría bien respondernos. Por eso, canciller, le pregunto:

¿En qué quedó la propuesta del presidente Santos de levantar la reserva de las actas de la comisión asesora de Relaciones Exteriores? Nos amenazaron con que “el pueblo juzgaría quién fue el responsable del fallo adverso de La Haya” y todavía estamos esperando que nos muestren la dichosa información. Canciller, le pregunto: ¿Fue que les dio miedo un ‘no’ rotundo de los miembros de la comisión, que son los que legalmente pueden decidir si levantan la reserva?

Y, a propósito de juicios históricos, canciller, le pregunto: ¿Es verdad que antes de conocerse el fallo a favor de Nicaragua, usted le propuso al presidente Santos levantar una bitácora para poner el foco en las actuaciones de Andrés Pastrana y Álvaro Uribe?

Canciller, le pregunto: En este mundo de la diplomacia en el que cada detalle cuenta, ¿es cierto que el ministerio a su cargo le hizo varios desplantes a los jueces de Brasil, Marruecos y Japón en la Corte Internacional de Justicia, que pudieron ‘alborotar’ su sensibilidad frente a Colombia? ¿También fue parte de la estrategia de Fernández de Soto y Londoño Paredes, o más bien sutilezas que se le escaparon a usted?

Canciller, le pregunto: ¿Es verdad que su explosivo amigo Juan Daniel Jaramillo quiere volver a asesorarla en este caso de Nicaragua y por eso le envió una carta al ministro del Interior, Fernando Carrillo, ofreciéndole excusas después de haberle achacado a él los motivos de su retiro? ¿Es eso serio?

Y en otro asunto, canciller, parece que fuera ayer que con gran dignidad le renunció al expresidente Uribe cuando estando al frente de la misión de Colombia ante la ONU le nombraron varios hijos y familiares de políticos cuyo único mérito era ese y usted no estuvo de acuerdo.

¿Dónde quedó la María Ángela Holguín que creía en la profesionalización del servicio exterior, al ver que en los últimos meses a la embajada de Colombia ante los gringos llegaron un hijo del representante a la Cámara Telésforo Pedraza y una sobrina del secretario general de la presidencia, Juan Mesa? 

Canciller, le pregunto: ¿No es ese roscograma igual de maluco al del hermano de la senadora Piedad Zuccardi que estaba listo para posesionarse?

Canciller, le pregunto: ¿Será que algún día nos va a contestar? 

Twitter: @JoseMAcevedo

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