Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2015/11/10 15:30

Infraestructura: la hora de Bogotá

El electorado que eligió el nuevo alcalde y muchos otros habitantes de la ciudad esperan que en este gobierno se desarrollen los proyectos de infraestructura que necesita Bogotá.

Carlos Medellín. Foto: SEMANA

Han pasado las elecciones y, después de una campaña electoral intensa en Bogotá, muchos de los bogotanos están esperanzados en que la administración entrante realice una buena labor para la capital. El electorado que eligió el nuevo alcalde, particularmente, y muchos otros habitantes de la ciudad, esperan que en este gobierno se desarrollen los proyectos de infraestructura que necesita Bogotá. Especialmente esperanzador resultó ver cómo, desde el primer día, el nuevo burgomaestre trabaja de la mano con el gobierno nacional para construir la confianza y articulación necesarias para el éxito de los nuevos proyectos.

Desde nuestra experiencia en la estructuración de grandes proyectos de infraestructura, vemos con optimismo que se están dando pasos importantes en la dirección correcta. En primer lugar, es evidente que existe voluntad política por parte del entrante gobierno distrital para desarrollar las obras que necesita la ciudad. Este, que puede parecer un asunto menor, pero en realidad resulta ser el primer gran paso para el éxito de los grandes proyectos. Los asuntos presupuestales, el desarrollo de estudios, los trámites ambientales, la adquisición predial y la articulación con las autoridades nacionales que tienen injerencia en los proyectos, dependen, en buena medida, de la voluntad del gobernante de turno para tramitar, impulsar y gestionar estos asuntos.

En segundo lugar, es evidente que el nuevo alcalde entiende la importancia de los proyectos de Asociación Público Privada de Iniciativa Privada -APPIP-, pues sus anuncios así lo evidencian. Ciertamente, Enrique Peñalosa, en diferentes escenarios y medios, ha señalado que varios de los proyectos de infraestructura de transporte que requiere la ciudad se estructurarán y contratarán como APPIP. Tal es el caso de la construcción y mejoramiento de las vías de ingreso a la ciudad. Proyectos que son de importancia capital para Bogotá si se quiere que la revolución que se vive en la construcción de autopistas nacionales impacte positivamente la ciudad. De poco servirá a la ciudad tener autopistas intermunicipales que la conecten si los ingresos se colapsan por el creciente tráfico.

Es innegable que durante todo el gobierno del presidente Santos y, especialmente en su segundo periodo, los proyectos de infraestructura han tenido un desarrollo como nunca antes en la historia del país. Esta historia de éxito inició con la creación de Agencia Nacional de Infraestructura –ANI-, por cuanto esta entidad se creó con un perfil técnico para gestionar proyectos de alta complejidad. Es posible que durante estos años de existencia de la ANI, el proceso de aprendizaje haya demandado ajustar algunos asuntos, sin embargo, en términos generales, la ANI cuenta con un personal que conoce el negocio concesional y que puede tener discusiones técnicas con los jugadores altamente especializados del mercado de las APPs. Seguramente este no es un proceso terminado y se debe continuar en la búsqueda de tecnificar y optimizar cada vez más el funcionamiento de ANI, pero, en líneas generales, la entidad ha cumplido el propósito para el cual fue creada.

Pues bien, esta experiencia nos enseña que una institución con objetivo y perfil similares debe ser creada en el distrito para atender las necesidades urbanas. En efecto, para que las APPIP cumplan con los propósitos de la contratación y sirvan para cumplir los fines estatales, la entidad contratante debe conocer perfectamente las necesidades de la ciudad, así como entender profundamente las particularidades de cada proyecto y ser capaz de evaluar y corregir una propuesta para que la misma cumpla los intereses de la ciudad. Por tal motivo, es muy alentador que se anuncie la creación una agencia distrital con un alto perfil técnico para atender este tipo de proyectos. Este es un paso fundamental para que las APPs sean efectivas en la búsqueda de fines estatales.

No obstante, la necesaria implementación de una entidad especializada es un proceso que va a tardar más de un año. Por ello, la urgencia de impulsar los primeros proyectos que ya tienen algún nivel de estructuración demanda encontrar una solución de corto plazo. Al respecto, se ha propuesto que aprovechando la experiencia de la ANI en este tipo de procesos, y toda vez que en la mayoría de estos proyectos tiene injerencia el gobierno nacional, sea esta entidad la que estructure y contrate los proyectos que ya están andando mientras entra en funcionamiento la agencia distrital. Esta resulta una iniciativa plausible que garantiza celeridad y eficiencia en el desarrollo de los proyectos que requiere Bogotá.

Ahora, debemos llamar la atención acerca del hecho de que las APPIP no agotan sus posibilidades en el desarrollo de obras de infraestructura de transporte. Estas herramientas pueden ser muy útiles en el desarrollo de infraestructura social y equipamiento urbano. Así, por ejemplo, el desarrollo de hospitales, centros deportivos o escenarios para espectáculos, pueden ser desarrollados por esta vía. Es evidente que Bogotá tiene una deuda pendiente con su equipamiento para la atención de espectáculos deportivos y artísticos masivos. Pues bien, con una estructuración audaz, las APPIP pueden servir para cubrir este déficit.
Confiamos, entonces, en que la voluntad del entrante alcalde y la nueva institucionalidad para la atención de las APPs permita que la ciudad logre aprovechar todo el potencial de esta figura y, de esta forma, la ciudad encuentre respuestas a muchas de sus necesidades de infraestructura de transporte, social y equipamiento urbano.

Socio Principal Medellín, Martínez y Durán Abogados.
@Carlosmedellinb

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