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Opinión

  • | 2011/03/19 00:00

    Carta abierta al embajador gringo

    Queremos saber qué experimento estaban haciendo con el cerebro de Noemí en los debates o cómo la CIA infiltró al sastre de Petro

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Apreciado Señor Embajador:

Le mando esta misiva con el general Naranjo, quien me comentó que lo visitaría esta tarde, para hacerle llegar una solicitud respetuosa.

Es esto, Señor Embajador: me suscribí a El Espectador cuando supe que publicaría los cables de WikiLeaks. Me acomodé al periódico con entusiasmo y una vez, incluso, leí hasta el final la columna de William Ospina. Recuerdo ese día. El Tiempo acababa de contratar como columnista a Rubén Blades y supuse que, en respuesta, El Espectador había fichado a Marco Antonio Solís. Pero era un engaño visual. 'El Buki' escribe menos largo. Y además tiene el pelo suelto. Y no habla todo el día sobre el atardecer tolimense.

El hecho es que desde entonces he seguido los informes de WikiLeaks, pero no hallo en ellos nada novedoso. Y yo esperaba que salieran a la luz datos que de verdad fueran importantes para la sociedad: la verdadera edad de Amparo Grisales, o la marca de la laca que usa el presidente Santos, o al menos la identidad de la persona que escondió el remedio de Mockus instantes antes de que diera el discurso de la primera vuelta: ¿fue J.J.? , ¿fue Peñalosa para congraciarse con Uribe?, ¿se lo bebió Luchito?

A cambio de ello, Su Excelencia, aparecen informes sobre las desmovilizaciones ficticias del excomisionado Restrepo, que, no nos engañemos, eran evidentes. No necesitábamos de WikiLeaks para saberlo. Todo era notoriamente falso. El líder de cuadrilla no parecía guerrillero, sino mesero de Andrés Carne de Res o, lo que es lo mismo, activista de la ola verde: era un muchacho de barba de tres días y pulseritas de moda al que solo le faltaba alzar como un zombi un girasol: ¿por qué son tan mediocres? ¿Cómo no acuden a un Edgardo Román, que hace rato no sale en ningún programa?

Hasta ahora, ningún cable ha revelado asuntos desconocidos. Ya sabíamos que en el pasado gobierno todos eran unos perfectos hipócritas o que Jaque podía ser un montaje. ¿Quién no sospechaba de José Obdulio, por culpa del cual el pobre Montesinos hoy soporta odiosas comparaciones? ¿Nadie de la alta sociedad dudó nunca de Byron López? ¡Si se llamaba Byron y tenía el pelo rojo! Aun el capítulo ya célebre en que Pachito le da quejas al embajador porque Uribe no oye sus advertencias sobre las 'chuzadas' era predecible: ¿quién podía tomarse en serio a Pachito?

Al sol de hoy, lo único que demuestran los cables es que los embajadores de su país sí trabajan. No se la pasan mamando gallo en almuerzos, como José Gabriel, que hace poco salió en unas sociales mostrándole el diseño de sonrisa a Carlos Slim. Gabo estaba hundido en un sofá. ¿No vale la pena que ya dejen tranquilo a García Márquez, que hace poco iba en carro hacia Acapulco y se devolvió porque se le vino a la cabeza, por segunda vez, la primera frase de Cien años de soledad? En estos momentos se encuentra escribiéndola de nuevo. Le está quedando idéntica. No lo saquen a más comidas. No le falten más al respeto.

Señor Embajador: usted ha visto todo lo que alcanza a suceder en Colombia en un mes. Un futbolista patea una lechuza. Jean-Claude Bessudo amenaza con actuar en una obra de teatro. Higuita se lanza a una alcaldía. Un liberado se baja de un helicóptero vestido con saco y corbata, como si fuera un alto comisionado, al tiempo que un ex alto comisionado reaparece en los medios con barba canosa y saco de lana, como si fuera un recién liberado.

Y, sin embargo, hay asuntos que nos reconcilian con lo que somos: esa bonita fiesta de quince años que organizó 'la Gata' a Wendy Vanesa, o como se llame su hijastra; o el video en que la contralora aclara que no es una depravada sexual. ¿Es normal un video semejante? ¿Sucede algo así en Uganda, en Bolivia? ¿O estamos, acaso, ante una hábil jugada política de la doctora Morelli? Yo creo que sí. Al decir que no es depravada sexual, la contralora está marcando distancia con la administración de Júnior Turbay. ¡Ah, vieja zorra! Lo digo, claro, en el sentido de que es curtida y sagaz.

Con todo, necesitamos que Su Excelencia nos permita acceder a cables que de verdad sean reveladores. Colombia tiene derecho a saber quién fue el médico que le hizo esa cirugía a María Mónica Urbina o si, como lo sospecho, fue ella misma; cuál experimento estaban haciendo ustedes con el cerebro de Noemí durante los debates presidenciales y de qué manera la CIA infiltró al sastre de Petro para desprestigiar a la izquierda.

Queremos saber si el exembajador Brownfield era en realidad un muñeco de ventrílocuo, como lo es Quini para Carlos Donoso o Edward Niño para el presidente Santos; si Riverita se depila las cejas o si es un efecto óptico; si Armandito Benedetti usa bótox, y si ha comprado bótox en Villavicencio.

Regálenos esos cables, Excelencia. Y permita que me ponga a las órdenes de Su Señoría para lo que pueda necesitar en Colombia: comprar esmeraldas, probar el ajiaco, ir al Balay. Con el general Naranjo le envié ayer mis datos por si me quiere llamar. Me gustaría visitarlo para comentarle unas informaciones que tengo. Puedo pegármele al general Naranjo en su visita de mañana. Conozco secretos interesantes no solo de nuestra clase dirigente, sino también de personas de bien. Usted sabe a qué me refiero. ¡Ah, viejo zorro!
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