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Opinión

  • | 2011/07/06 00:00

    Carta de Andrés Felipe Arias

    A propósito de la columna de María Jimena Duzán 'Poncio Arias'.

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Bogotá, julio 4 de 2011
 
Me refiero a la columna de María Jimena Duzán de la revista de esta semana. Las imprecisiones y distorsiones a la verdad vuelven a ser esencia de lo que escribe sobre el caso Agro Ingreso Seguro (AIS). En la columna Maria Jimena dice que estoy echando el agua sucia a todos los funcionarios del Ministerio de Agricultura y lavándome las manos. Me tilda de Pilatos.
 
Se basó en la lectura fraccionada y parcializada de una declaración mía en la Procuraduría General de la Nación. Una de dos: o Maria Jimena no leyó la totalidad de la declaración, o con mala intención únicamente rescató aquellos apartes que, tomados de manera aislada, le convenían para armar la espuria columna.
 
En la declaración objeto de la columna me refiero a varios hechos que han sido de interés para la Procuraduría, y a otros en los cuales diferentes funcionaros han mencionado mi nombre. En concreto, en dicha declaración hago un relato de los hechos sin inculpar a nadie.
 
Por supuesto, al hacerlo describo de manera fáctica cómo se hacían las cosas en el Ministerio. También me refiero a aquellos aspectos en los cuales yo participé directamente a la hora de tomar decisiones, especialmente la orientación conceptual de la política pública. Describo, además, aquellos elementos en los cuales no podía participar como Ministro, bien sea por falta de pericia o por las labores propias del cargo.
 
Describir los hechos y delinear los diferentes niveles y filtros técnicos y jurídicos del Ministerio no inculpa a nadie y no equivale a lavarse las manos. Pero no hacerlo sería faltar a la verdad.
 
Para ilustrar el punto pongo de presente un ejemplo. Supóngase que un Ministro de Defensa aprueba una estrategia militar concebida legítimamente con el apoyo de sus asesores. Sin embargo, al cabo del tiempo se descubre un falso positivo en una de las operaciones realizadas bajo dicha estrategia militar.
 
¿A alguien se le ocurre inculpar al Ministro de Defensa y a sus asesores, mientras queda en libertad la unidad que realmente concibió y ejecutó el falso positivo? A nadie. Pero en el imaginario de Maria Jimena el Ministro debe ser acusado. Peor aún, Maria Jimena lo termina tildando de Pilatos, simplemente por relatar cómo fue concebida una estrategia que él y todos consideraron, en su momento, legítima y valiosa. Concepción de la estrategia que nada tuvo que ver con el acto corrupto del falso positivo.
 
¿O será que Maria Jimena sólo acude a este ilógico y absurdo raciocinio cuando se trata de Andrés F. Arias?
 
Sobra recordar que en todas mis declaraciones, ante todos los entes de control y en todos los medios de comunicación, he sido reiterativo en defender las bondades del programa AIS, y en decir que siempre he confiado en todos los funcionarios que hoy están injustamente en la cárcel. Siempre los he defendido y lo seguiré haciendo porque confío en su honestidad, transparencia, capacidad y en lo que ellos, como funcionarios técnicos y jurídicos, hicieron apoyándome en mi desempeño como Ministro.
 
¿Por qué Maria Jimena, por ejemplo, no reconoce la férrea defensa que hice, en mi declaración ante la Procuraduría, de lo apropiado que fue la selección de la modalidad de ciencia y tecnología para los convenios celebrados con el IICA? ¿Olvida ella que esta es la razón por la cual los funcionarios están en la cárcel?
 
¿Por qué Maria Jimena no tuvo en cuenta en su columna la extensa presentación que hice, durante mi declaración ante la Procuraduría, de la enorme cantidad de convenios directos de ciencia y tecnología que el actual Ministro de Agricultura ha celebrado? Con ello pude demostrar que lo que mis funcionarios hicieron se adhirió estrictamente a las normas de contratación estatal. ¿Olvida Maria Jimena que esta es la razón por la cual los funcionarios están en la cárcel?
 
¿Por qué Maria Jimena no tiene en cuenta en su columna la firme defensa que incluí, en mi declaración ante la Procuraduría, de la política pública de AIS en la cual he creído y sigo creyendo firmemente?
 
En fin, una de dos: o Maria Jimena no leyó la totalidad de la declaración, o con mala intención únicamente rescató aquellos apartes que, tomados de manera aislada, le convenían para armar la espuria columna.
 
Aunque no comparto la estrategia de alguno(a) de acudir a columnistas como Maria Jimena para crear cizaña – ello probablemente debido al temor derivado de esta cruel e injusta persecución –, insisto y confío, como lo he venido diciendo, en la honestidad y transparencia de los funcionarios que me acompañaron en el Ministerio y que han sido injustamente encarcelados.
 
Ahora bien, la descripción de unos hechos no inculpa a nadie, pues el programa AIS se implementó, desde el Ministerio, de manera honorable y correcta. Pero ello no obsta para que yo deba describir los filtros técnicos y jurídicos y las responsabilidades, de manera fáctica y con apego a la verdad. Ello ayudará a demostrar la honorabilidad y transparencia con que siempre se actuó desde el Ministerio.
 
¿Cree acaso Maria Jimena que en el Ministerio de Agricultura lo que yo firmaba como Ministro no tenía vistos buenos jurídicos y técnicos? ¿Pretende ella que yo mienta y salga a decir lo contrario? ¿Cree ella que así se van a esclarecer los hechos?
 
¿Cree acaso Maria Jimena que el Ministro de Agricultura participaba en la identificación, selección, evaluación, puntuación, viabilización, adjudicación e interventoría de algún proyecto de riego de AIS en particular? ¿Pretende ella que yo mienta y salga a decir que sí lo hacía? ¿Cree ella que así se van a esclarecer los hechos?
 
¿Cree acaso Maria Jimena que el programa de riego de AIS lo concibió Andrés Felipe Arias a puerta cerrada y por arte de magia, y que no fue replicado de una Ley de Chile, estudiada juiciosamente por los técnicos del Ministerio? ¿Pretende ella que yo mienta y salga a decir que nunca se estudió el caso chileno? ¿Cree ella que recordar el origen verdadero de este programa que benefició a 33 mil familias (99% pequeñas y medianas) es inculpar a alguien?
 
Quiero plantearle, de manera cordial, un ejercicio a Maria Jimena. La invito a que pregunte, a cada uno de los 33 mil beneficiarios del programa de riego de AIS, si Andrés Felipe Arias los abordó, directamente o por interpuesta persona, durante el proceso de identificación, selección, evaluación, puntuación, viabilización, adjudicación o interventoría de su proyecto de riego, o si los buscó, directamente o a través de terceros, para pedirles algún tipo de beneficio personal o político a cambio del incentivo de riego que recibieron. Si nadie dice que así fue, esperaría que Maria Jimena rectifique lo que ha dicho en sus columnas.
 
Cómo será el sesgo de la prestigiosa columnista que, en otra columna reciente, inculpó a todos los funcionarios del Ministerio de Agricultura, excepto a unos pocos. Se iba lanza en ristre, por ejemplo, contra los dos viceministros. Ahora todo cambió y, excepto este servidor, todos los funcionarios del Ministerio (incluidos los que acusó hace poco) son víctimas en este injusto proceso.
 
Más aún, en un artículo de esta misma revista hace unas semanas se resaltaba que un ex director de la Unidad Coordinadora del IICA me mencionaba en varios correos electrónicos. En ese momento, para la revista, nadie estaba inculpando a nadie, el personaje no era ningún Pilatos, y yo me convertía en principal sospechoso. Afortunadamente, demostré que esas menciones no eran taxativas ni me inculpaban de nada.
 
Pero nótese el brutal sesgo en contra de Andrés Felipe Arias: cuando alguien me menciona a mí, inmediatamente la revista me convierte en principal sospechoso. Y cuando yo describo y explico los hechos de manera fáctica y con apego a la verdad, me convierto en un Pilatos.
 
Es decir, en esta revista Andrés Felipe Arias no tiene derecho a decir su verdad pues, haga lo que haga o diga lo que diga, es convertido en victimario. Si alguien lo menciona en alguna declaración, la revista lo condena. Si Andrés Felipe Arias explica los hechos en su declaración, incluido aquello por lo cual fue mencionado, se vuelve Pilatos.
 
Y como si esto fuera poco, también se cuestiona a mi abogado, un hombre probo, honesto, implacable y, quizá, uno de los más reputados y respetados profesionales en su campo. Un hombre que ha recorrido todo el camino en la rama judicial hasta llegar a la Presidencia de Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) durante la época del Proceso 8000, a la Presidencia de la CSJ posteriormente, y a integrar, hasta hace poco, la Comisión de la Verdad del Palacio de Justicia.
 
Ya que la columnista se atrevió a meterse en ese ámbito, la invitaría a que investigue algunas de las condenas proferidas por este hombre durante la época en que enfrentó a la mafia desde la CSJ. Encontrará coincidencias muy interesantes para la labor periodística.
 
Lástima que la revista ya se haya formado una opinión y esté, una vez más, presionando a la justicia. Qué triste favor le hacen a la profesión del periodismo, a la verdad y al Estado Social de Derecho.
 
No obstante, y tal como se lo he dicho a Usted Dr. Alejandro en tantas ocasiones, no renuncio a creer en la imparcialidad de la revista, dado el profesionalismo de los periodistas que trabajan para ella. Gracias por su atención.
 
Cordialmente
 
Andrés F. Arias
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