18 abril 2013

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Carta a los opositores del matrimonio igualitario

Por Mónica Herrera Irurita

OPINIÓNSi el deber del congreso es orientar a la sociedad colombiana, por favor oriéntenos hacia una cultura de paz y no hacia una cultura excluyente, individualista e indiferente.

Carta a los opositores del matrimonio igualitario. .

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Este escrito intentará ser un texto orientador o quizás iluminador dirigido a los opositores del matrimonio homosexual, el cual permita la comprensión de lo que significa trabajar por construir una cultura de paz y cómo sus acciones se alejan de este objetivo.

A mi no me resulta claro, ni comprendo cómo ante un proceso de paz, hay personas que se oponen a dinámicas, fenómenos y proyectos que apuestan por una cultura de paz, como lo es el matrimonio igualitario. Quizás es porque estas personas no han comprendido la importancia de la coherencia, y que hablar de paz significa abarcar las realidades del hoy, desde una perspectiva integral, comprensiva y sobre todo incluyente.

En este sentido quisiera exponer, que las amenazas más graves a la paz no se limitan a las guerras, la violencia que se asume desde determinadas formas; la opresión, la exclusión, entre otras, son elementos que fomentan culturas de violencia.

Ahora, quisiera hacer claro sobre todo a los opositores del proyecto que todo esfuerzo por alcanzar la paz debería ir dirigido al reconocimiento del otro, la comprensión y cooperación entre individuos. Lo que significa un fuerte trabajo por trasformar valores estancados y de un modo u otro socialmente impuestos. En efecto, la idea de paz como quehacer, comprende un profundo compromiso desde todos los sectores que contrarreste las desigualdades fomentadas por años en los distintos ámbitos.

Con esto quiero resaltar la importancia de las decisiones que se toman ahora, si el fin es lograr una cultura de paz a futuro, lo que implica el desenmascarar los mecanismos de dominación establecidos. En este sentido como lo menciona Vicenc Fisas y algunos estudiosos de la paz el desarrollo de ésta puede estar centrado en 4 des: Desarrollo, Derechos Humanos, Democracia y Desarme. En efecto esto significa, que estos cuatro elementos son fundamentales y esenciales en pro de alcanzar una cultura de paz, luego el punto de partida está en trabajar fuertemente por acabar con aquellos fenómenos que nieguen derechos y limiten potencialidades. La ausencia de algunas de esas D, es un factor de violencia. Lo que va haciendo evidente que oponerse al matrimonio igualitario implica oponerse a unas de esas D, y a una cultura de paz.

Se encuentra clave resaltar que la violencia no sólo se refiere a “hacer” ésta también va relacionada al “no dejar hacer”, lo que podría significar el no dejar ser.

En consecuencia el matrimonio igualitario, apuesta por una cultura de paz, como bien lo ha expuesto el senador Armando Benedetti, al afirmar que a través de este se están reivindicando los derechos que se han quitado a la comunidad LGTBI.

Opositores al proyecto creo que aún hay tiempo para reflexionar y pensar como articular los pensamientos y las acciones a favor de una verdadera cultura de paz. Pues es claro que el no reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo género, es discriminación por orientación sexual.
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