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Opinión

  • | 2012/07/19 00:00

    Cauca: Laboratorio de guerra de las Farc

    El Cauca, por cuenta de las Farc, ha sido convertido en un laboratorio de guerra en el cual, han tenido espacio todas las formas de lucha.

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El Cauca ha sido históricamente escenario de cruentas batallas. En el siglo XIX, en época de guerras civiles, fue protagonista de varias de ellas, particularmente en 1876 bajo el gobierno del liberal Aquileo Parra. En aquel tiempo, se desencadenó la llamada “Guerra de las Escuelas”, como respuesta conservadora al proyecto liberal de establecer un sistema de educación pública, que permitiera elegir entre educación laica o religiosa, a lo cual se opuso el gobierno del Estado del Cauca.

A inicios del siglo XX, entre 1914 y 1917, se presentaron choques con indígenas del norte del Cauca y sur de Tolima, liderados por Manuel Quintín Lame. El levantamiento tuvo su origen, en la exigencia de las comunidades, para evitar se reconocieran títulos de propiedad que no estuvieran en las cédulas reales pero que además, fueran ajenos al proceso de la ley 89 de 1890 que protegía a los indígenas.
 
La violencia de los años 50 fue recurrente en todo el territorio nacional y el Departamento no escapó a ella. Pero ha sido desde inicios de los años 60, que esa rica región ha vivido en permanente agitación, gracias a la presencia de las Farc y otros actores armados ilegales.
Además de intereses estratégicos, especialmente relacionados con narcotráfico, este territorio tiene para las Farc un fuerte significado simbólico, pues en límites con el Huila está ubicado Riochiquito, caserío al que llegó “Tirofijo” con sus hombres, luego de la operación que los desalojó de Marquetalia, en 1964, cuando la organización daba sus primeros pasos. Han sido 47 años de permanente actividad político - militar, que no puede ser subvalorada.
 
En los últimos años, pese al debilitamiento a que ha sido sometida la guerrilla por parte de las Fuerzas Militares, esta aun conserva algunas estructuras que registran permanente actividad. Tal es el caso del Comando Conjunto de Occidente (COC), creado en la Octava Conferencia de las Farc en 1993, como respuesta a la necesidad de regionalización, por causa del crecimiento sostenido de la organización y el avance en el control territorial.
 
Desde esa época, el Comando se encarga de orientar las “acciones de guerra” de los diferentes frentes y columnas que tienen presencia en el suroccidente colombiano, en los departamentos de Valle, Cauca, Nariño y la zona sur del Chocó, sirviendo como enlace con las estructuras de mando.
 
En una extensa área comprendida por los municipios de: Jambalò, Caloto, Corinto, Miranda, Toribìo y Caldono, hacen presencia insurgentes del Frente VI, la Columna Móvil “Jacobo Arenas”, la compañía “Ambrosio González” y algunas comisiones de la columna móvil “Gabriel Galvis”.
 
El hostigamiento sobre los resguardos indígenas, por parte de estas estructuras, ha sido permanente. Uno de los episodios que causó mayor rechazo en las comunidades, fue el asesinato cometido, en 2001, por milicianos del VI Frente de las Farc, contra el líder indígena paez Cristóbal Secue Tombé. Este hombre, quien fuera declarado maestro en sabiduría por la Unesco, había sido Gobernador de los resguardos de Toribìo y Corinto, presidente de la Asociación Nacional de Cabildos Indígenas y del Consejo Regional Indígena del Cauca. De su muerte, se responsabilizó al “Sargento Pascuas”, quien señaló a Secue, como elemento indeseable, no sin antes ordenar atentados contra él en dos ocasiones.
 
Pero si bien las estructuras farianas, han desplegado en el Cauca la guerra en todas sus formas, ha sido la compañía política “Ambrosio González” la que ha desarrollado un eficiente trabajo de reclutamiento, adoctrinamiento de masas y fortalecimiento de organizaciones, especialmente en municipios como Miranda, Corinto y Toribio. Esta particular estructura, es liderada por Luis Eliécer Rueda Vernaza, alias "Matías Aldecoa”, coordinador del Movimiento Bolivariano para el suroccidente del país.
 
El trabajo de este ingeniero químico, egresado de la Universidad del Valle, fue reconocido por 'Alfonso Cano' en 2008, al momento de lanzar el "Plan renacer revolucionario de las masas", donde hace especial mención de "Matías", por su ejemplar trabajo en Valle, Cauca y Nariño. Este ideólogo, con no pocos crímenes a cuestas y el manejo de un bajo perfil es responsable, en buena parte, del clima de zozobra que hoy vive la región. Lo anterior, sin pretender desconocer los problemas que históricamente han aquejado a las comunidades indígenas.
 
La estrategia planteada por “Pablo Catatumbo” y “Pacho chino”, ha sido desarrollada con eficiencia por “Matìas”, al punto de haber podido concentrar la atención de la opinión pública atacando los cascos urbanos, exponiendo al fuego cruzado a la población y promoviendo el levantamiento de instalaciones militares.
 
La pregunta es ¿por qué ahora y no antes? La respuesta se encuentra en la estrategia planteada por las Fuerzas Militares a través del plan “Espada de honor”. En su desarrollo, se ha logrado el control sobre corredores de movilidad que, en medio de caminos de tierra y agua, llegan hasta el Pacífico, facilitando el transporte de coca. Pero además las tropas han ocupado áreas base y de retaguardia de las Farc, lo cual las obliga a movilizarse permanentemente, perdiendo el apoyo de las redes más cercanas, exponiendo la seguridad de sus cabecillas, dificultando el apoyo logístico y las comunicaciones.

Pero quizá el mayor impacto que genera la presencia de los militares, es sobre el narcotráfico. Vale decir, que las continuas operaciones sobre bloques históricos en el manejo de la droga, como el Oriental, hizo que las Farc trasladaran los cultivos de coca al suroccidente, en buena parte, por una reducción del área sembrada en el oriente y sur del país.
 
Un departamento con una riqueza minera incalculable, que alberga una de las mayores fuentes hídricas del mundo, con corredores naturales estratégicos que comunican el centro del país con el pacífico, jamás será esquivo a intereses de grupos ilegales. Hoy son las Farc en asocio con carteles del narcotráfico, mañana pueden ser las mismas, convertidas en bandas criminales. El Estado debe entender que en el Cauca, no solo la presencia militar es suficiente, que debe existir compromiso político, no solo en épocas de coyuntura, por tanto el llamado es a la acción y a la interacción permanente con sus habitantes.
 
Lo cierto, es que todo este andamiaje, político y militar, estructurado por las Farc, da cuenta de cómo el Cauca ha sido el principal laboratorio de guerra de esa organización, uno donde todas las formas de lucha se han desarrollado. No en vano, Arquímedes Vitonás, exalcalde de Toribío, en entrevista concedida al sociòlogo Alfredo Molano, en julio de 2011, dijo en tono premonitorio “Si la guerrilla fuera derrotada en Colombia, este sería el último lugar en acabarse”.
 
* Historiador Militar
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