Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2000/10/16 00:00

Cero y van cinco

La reforma tributaria perpetúa un sistema tributario basado en el IVA como tributo principal, siendo este un impuesto que grava directamente a la población.

Cero y van cinco

Presidente Central Unitaria de Trabajadores de Colombia —CUT—





El proyecto de reforma tributaria que el gobierno acaba de presentar al Congreso es un acto que responde a las exigencias del Fondo Monetario Internacional —FMI—. Luego, no es un acto soberano porque responde a los intereses del capital transnacional.

El gobierno, al presentar esta reforma, está traicionando su palabra empeñada de no aumentar los impuestos, porque está gravando a más colombianos y está eliminando beneficios tributarios que beneficiaban a vastos sectores de la población. Además, es la quinta reforma tributaria en lo que va de esta administración.

Lo que se ha mencionado en los periódicos y lo que aparece en el proyecto indica que se cobrarán impuestos sobre los servicios públicos, tales como luz, agua y teléfono, y que se le cobrará IVA a un grupo importantes de bienes de la canasta familiar que estaban exentos.

La reforma tributaria perpetúa un sistema tributario basado en el IVA como tributo principal, siendo este un impuesto que grava directamente a la población. Es un tributo dirigido a castigar la capacidad de consumo de los colombianos y las colombianas, con el propósito de contribuir al ajuste macroeconómico que impone el capital financiero internacional para poder extraer más rentas financieras del país. Entre menos consuma la población queda un excedente exportable mayor y las divisas que se generan por este concepto se destinan a pagar las acreencias externas.

¿Dónde quedó la promesa de bajar el IVA al 12 por ciento? Los colombianos y colombianas no pueden dejar de recordar la promesa que en este sentido se hizo durante la campaña electoral en la que se eligió el presente gobierno, repetida constantemente en las cuñas de televisión.

Para juzgar la bondad de los nuevos recursos tributarios que se incorporan en el proyecto de reforma tributaria hay que mirar hacia qué gastos se orientan, cuáles son los gastos adicionales que demandan más fondos. Los gastos que más han crecido en el presupuesto nacional y que han desbalanceado las finanzas públicas son los de carácter financiero. Entre ellos se cuentan el servicio de la deuda, el rescate del sector financiero y el costo que se ha tenido que asumir por trasladar la seguridad social al sistema financiero privado. Además los ingresos de la Nación se han visto disminuidos por los costos que ha tenido que asumir el Banco de la República por remunerar el encaje al sector financiero y por defender la tasa de cambio, para evitar la pérdida de rentabilidad de los inversionistas que especulan dentro del país. Algunos analistas aseguran que estos conceptos han sobrepasado la mitad del presupuesto nacional.

De manera que es el capital financiero especulativo el que ha producido el desajuste fiscal y macroeconómico y ahora quiere imponernos una reforma tributaria para seguir pagando sus acreencias. Una prueba de que esta afirmación es correcta es lo consignado en el acuerdo con el FMI, el cual textualmente reza que "Para ayudar a alcanzar sus objetivos fiscales, el gobierno central ejercerá estricto control sobre sus gastos diferentes al pago de intereses" (p.14).

De manera que el ajuste del gasto público tiene como propósito reducir todos los demás gastos diferentes al pago de intereses para posibilitar el pago de los mismos, y con este propósito se deben aumentar los impuestos. En otras palabras, el aumento de los impuestos y el ajuste fiscal se hacen para que el capital financiero garantice la extracción de rentas del país.

En vez de gravar al capital financiero especulativo, que es una política que ha recomendado una franja creciente de la opinión mundial y nacional, se quiere trasladar el costo a la población cargándola con más impuestos. El capital financiero especulativo no genera riqueza, extrae rentas del país para trasladarla hacia los mercados financieros internacionales y está exento de impuestos.

La consigna del actual proyecto de reforma tributaria es: nada para los colombianos y colombianas, todo para el capital financiero.

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