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Opinión

  • | 1996/07/29 00:00

    CHARLAS DE TAXISTAS

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Hablar con un taxista argentino es tomar un curso intensivo de sociología, economía política y deporte, temas en los cuales son expertos reconocidos. Pero así como unos son hinchas del River y los otros del Boca, con el mismo fervor defienden o atacan la gestión del presidente Carlos Menem. Reproduzco, con la única ayuda de la memoria, lo que me dijeron sobre el tema dos taxistas, con una hora de diferencia entre la primera charla y la segunda. Taxista No. 1. La situación de Argentina no puede ser peor. El presidente Menem es el caso más espeluznante de traición. Toda la vida, el turco no hizo otra cosa que vender la imagen de un hombre del pueblo. De un político forjado y hecho dentro de la más pura esencia del peronismo. Como vos sabés, aquí no hay ni ha habido nadie más popular que el general Perón, y desde siempre muchos políticos han querido usar su nombre para llegar donde no podrían llegar por sí solos. Eso porque Perón era un hombre que pensaba en el pueblo, que hizo cosas para el pueblo y porque gobernó para el pueblo. Pero no todos los que usaron la bandera del peronismo lograron convencer a la gente de que eran, realmente, peronistas. Por eso se mantuvo siempre una especie de línea de sucesión de dirigentes auténticos del peronismo después del general Perón. Este Menem es un tipo vivísimo. A pesar de no ser peronista, logró convencer al pueblo de que sí lo era, y por eso votamos todos por él, cuando el país estaba metido en una situación que, hay que reconocerlo, era muy mala. Y solo fue que lo eligiéramos para que Menem mostrara su verdadera cara. Desde el primer día de su gobierno se ha dedicado a hacer todo lo contrario de lo que esperábamos de él, todo lo contrario de lo que hubiera hecho Perón, todo lo contrario del peronismo... Comenzó a vender todas las empresas que habían sido toda la vida del Estado, del pueblo: los teléfonos, los ferrocarriles, la energía, las carreteras... Desmanteló los sindicatos, echó atrás todo lo que los trabajadores habían logrado en años y años de lucha, justamente liderados por los ideales de Perón. La actitud frente a los gringos no puede ser más arrodillada, sometiendo al país a las condiciones que ha fijado Estados Unidos sin decirle no a nada. Y los beneficiados de todo esto han sido los ricos de este país, los verdaderamente ricos, quienes han concentrado en sus manos toda la riqueza. El resultado es lo que ya se sabe: los ricos se volvieron más ricos y los pobres más pobres. Hay un 20 por ciento de desempleo y todo el mundo sabe que va a haber más. Pero a él eso no le importa. El de Menem es, como te digo, un caso de traición. Taxista No. 2. Vos dirás que exagero, pero Menem es para nosotros como el Mesías. Cuando este tipo llegó a la Presidencia la situación no podía ser peor. Había una inflación del 200 por ciento; el precio de todo cambiaba varias veces en un mismo día; cuando alguien recibía un salario corría a cambiarlo en dólares en la calle porque no sabías si unas horas después ese iba a valer la mitad, o la tercera parte. El país estaba envejecido. Las carreteras llenas de huecos, no había obras públicas; para obtener una línea telefónica te demoraban dos años (si te la daban) y después no te servía. Las directivas de los sindicatos se robaban todo, la burocracia era corrupta...Y el argentino sabía que estaba en el país más caro del mundo y se preguntaba: ¿Qué tiene esto para ser el país más caro del mundo? Con Menem todo se volvió eficiente, nuevo y estable. Se rebajó muchísimo la corruptela, las carreteras son nuevas, las empresas de servicios públicos empezaron a funcionar: hoy tu pides una línea telefónica y lo haces por teléfono y a los dos días la tienes, sin moverte de la casa. Las cosas funcionan mejor, la gente ha cambiado de coche, ha habido obras, se siente la modernización. Con Menem entramos al Mercosur, hicimos los Juegos Panamericanos, trajimos la Fórmula 1. Pero lo más importante: sabemos qué va a pasar. Las cosas bajaron de precio y mantienen el mismo valor por mucho tiempo. Las cosas que compra el pueblo valen esto y al año siguiente o dos años siguen valiendo lo mismo. No hay angustia. Y, claro, Menem de idiota no tiene nada. Le hace el juego a los gringos, le hace el juego a los ricos, le hace el juego a los sindicatos, pero, en últimas, hace lo que le da la gana y las cosas le salen bien. ¿Que hay desempleo? Sí. Sí lo hay. Pero dónde no lo hay. A todos esos boludos que critican lo de hoy, yo les pregunto: Che, ¿querés que volvamos a lo de Alfonsín? Y ahí si todos se callan la boca. El turco, te lo digo, es el Mesías.
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