Lunes, 1 de septiembre de 2014

¡Chisme bomba! Foto: Guillermo Torres

| 2013/04/27 00:00

¡Chisme bomba!

por Daniel Samper Ospina

Acá los políticos son homofóbicos. El único matrimonio gay que aceptan es el de Pastrana y Uribe.

-Agárrate, Carlitos: te tengo detalles de la visita de Paris Hilton a Colombia. 

– No me digas que vino ¿Y dónde se quedó? ¿En el Hilton? 

– No: se iba a quedar en el Cosmos 100, que tiene tarifas más cómodas, pero te tengo el primer chisme bomba: parece que se hospedó en la casa de la contralora para que sus respectivos perritos chihuahuas se conocieran.


– (¡Ututui!)

– Pobres los vecinos: ¡cómo serían las fiestas de ellas dos juntas!

– Pues me cuentan mis chismosos que como la niña es de rumba pesada, alquilaron una chiva y la llevaran de paseo, óyeme esto, con Lucho Garzón, el senador Merlano y el Bolillo Gómez. 

– ¿Y con la contralora?

– ¡Claro! Dicen –me contaron– que las echaban de los bares cuando comenzaba a clarear, y que bordeaban el caño del Virrey, zigzagueantes y despelucadas, con el pintalabios corrido y un tacón roto, cada una cargando a su respectivo perrito. (Al de Paris, incluso, trataron de cruzarlo con Andrés Felipe Arias).


– (¡Ututui!)

– Y hay más, Carlitos: el procurador, que es amigo de la contralora, casi le organiza una fiesta de las suyas, porque a ella le encanta el derroche y el lujo. Pero cuando supo que se daba besos con las amigas abortó el plan.

– ¿El procurador abortando?

– Pero el plan. Al final la llevaron a Aguapanela’s con unos actores criollos, y como que quedó matada con el adolescente que hacía de Julius: intentó adoptarlo para llevárselo de regalo a Angelina Jolie y todo. También a Fernando Villate, el enanito de Te quiero Pecas, pero él no se dejó. La mordió.

– Han debido presentarle a Ramiro Meneses, que se sumó a la campaña de Adopta un caballo. 

– O al menos a los dos caballos que, en retribución, después adoptaron a Ramiro Meneses.

– Ay, mija, la verdad es que ella siempre me ha parecido una hijita de papi insoportable: la típica monita frívola que cree que puede hacer lo que se le dé la gana. 

– No hables así de la contralora, Carlitos. 

– Pero es la verdad. Ojalá su amistad con Paris Hilton le vuelva humilde… 

– ¿Amistad? Si me dicen algunos chismosos que en una fiesta ¡has-ta se-die-ron be-sos en la-bo-ca! 


– (¡Ututui!)

– ¡¿Cóóómmmooo?! 

– Pues ese es otro chisme bomba, Carlitos. Dicen. Me contaron.

– Pero si acá los políticos son homofóbicos: el único matrimonio gay que aceptan es entre Pastrana y Uribe, que es por conveniencia.

– Dicen –parece– que entre ellas dos la empatía fue total, porque, hasta que conoció a la doctora Morelli, Paris juraba que la única rubia que andaba con un chihuahua para todos lados y despilfarraba a manos llenas era ella: acá mismo almorzaba donde los Rausch y compraba ceniceros de plata en Eurolink; y la contralora, para no dejarse, arrendaba edificios, repartía contratos, mejor dicho, de todo.


– No te lo puedo creer: toda una diva…

– Me cuentan mis chismosos que Paris la invitó a montar en su avión privado, y, para no ser menos, la contralora alquiló un avión de la Policía para llevarla de paseo.

– Ay, no, el colmo: ojalá aprendieran de Gina Parody que, pudiendo ser otra hija de papi, renunció a un jugoso contrato para ser imagen de Ópticas Lafam y se fue a trabajar en el Estado. 

– Sí, Carlitos, pero acuérdate cómo la chiflaron en el discurso de posesión cuando dijo: “Marica, qué oso, yo juré que cuando el presidente me hablaba del Sena se refería al río y no a esta lobera a la que me mandaron”.


– Sí, es verdad; pero al menos no se emparrandó con semejante par.

– Claro que no todo fue rumba, Carlitos: como que Paris le enseñó a la contralora algunos truquitos de moda, al menos a no ponerse manga sisa de noche. Y, a cambio, la contralora le enseñó a Paris cómo utilizar nóminas pasarelas…

– ¡Consejitos entre modelos, mija! ¿Y la diva ya se fue?

– No, Carlitos, y ese es otro chisme bomba. Parece que hay un movimiento para que Paris Hilton reemplace a la doctora Morelli en la Contraloría. Seguiría el derroche y la actriz grabaría otro video negando que es una depravada sexual, pero sería menos déspota, no demandaría periodistas, toleraría la crítica.

– El lío es que Nicole Richie aguante ese cambio. Será esperar. 


– Esperar pero sentados, Carlitos, porque te traigo el último chisme bomba, el más grande  de todos, agárrate: adivina quién de nuestra farándula está embarazado… Parece. Dicen. 

– ¿Quién?

– ¡El presidente Santos!

– ¿Cóóómmoo?


– (¡Ututui!)

– Ay, Carlitos: ¿tú crees que la regla que intentó saltarse era la electoral? Si Santos nunca trataría la Constitución como una Stay Free, a diferencia de Uribe, que la acomodaba a sus periodos.

– ¿O sea que, cuando hablaba de asuntos del Estado, Santos se refería al estado gestacional?

– ¡Claro, Carlitos!

– Eso explica la retención de líquidos, los caprichitos…

– ¿Qué caprichitos? ¿Aspirar al Nobel de la Paz?

– No, mija: proponer reformas electorales, retirarlas, cosas así. ¿Y se sabe quién será el padrino?

– Pues parece –dicen– que el actor de Julius. O si no Fernando Villate. 

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