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Opinión

  • | 2011/05/21 00:00

    Colombia 2032: un sueño afrocolombiano

    Relato de cómo sería un día especial para la población negra si Colombia se acerca, con igualdad, a sus metas de crecimiento para el 2032.

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- En memoria de Guarino Caicedo, periodista salsómano de El Tiempo que oía a Tchaikovsky.

Aquella mañana del sábado 24 de julio del año 2032, la directora de noticias de uno de los cinco canales nacionales de televisión abierta, Klarem Valoyes, y el niño más inquieto de segundo primaria de la Normal Superior de Barbacoas, Nariño, sabían que tendrían un día importante.

Ella, somnolienta, movía las primeras páginas de los diarios en una superficie inteligente, sumando cuántos coincidían en el titular principal. Un informe de la OCDE había concluido que el país necesitaría ocho años más para alcanzar las metas de ingresos y de bienestar previstas para el 2032, lo que motivó un inusual debate de viernes en el Congreso.

El Gobierno argumentaba que Colombia ya tenía dos tercios de clases medias, pero un senador de la oposición, Antonio Copete, había logrado inspirar los titulares: “No es suficiente”.

El niño, alumno de pre-orquesta de Batuta, tenía, a sus 7 años, una decisión difícil al final de la mañana: violín o clarinete, porque no quería la guitarra o la percusión de sus compañeritos.

La periodista se alistaba para un sábado más intenso. A las 12 del día debía estar en el Monumento a Padilla en el Park Way, de Bogotá, para la ofrenda anual al héroe naval. Allí se encontraría con el Almirante Orobio, los generales Mena y Quiñonez, y con capitanes y mayores, cuyos nombres no recordaría bien.

El productor de otro canal recibiría la pregunta: “¿Cuántos están conectados viendo esto?” De los dos millones de seguidores en facebook reinventado, pasar del 5% siempre hacía sonreír. Pero ese 2032 la expectativa era mayor.

Al regresar a casa el niño con la decisión del violín, encontró a su hermano grande siguiendo una transmisión de gente quieta alrededor de una estatua elevada. La explicación, no obstante, le gustó: “El municipio que más vea esto gana cinco invitaciones con gastos pagos para ir al Festival Petronio Álvarez”.

En parte, era el milagro de la banda ancha y los computadores generalizados de un país pujante.

“Me parece bien que se den premios para ir a tomar arrechón en el Petronio, si eso ayuda a grabar en la memoria colectiva que Padilla tuvo que teñir de sangre el Lago de Maracaibo para asegurar la Independencia, pero, Klarem, ¿viste que en los listados de libros más vendidos, electrónicos y en papel, el de Mallarino no ha subido del cuarto lugar?

Que no digan nuestros dos tercios de clases medias negras que no tienen para comprar el libro de poesía de Luis Mallarino y, de paso, Levántate, mulato, de Manuel Zapata Olivella, con mi introducción. ¿Y qué tanto están pagando el último recital de Juan Esteban Angulo?”.

Será Manuela del Mar Gómez la que responda al descontento: “No te quejes, que el cuarto lugar es muy bueno, ¿o cuándo tuvimos algo así? Además, 40 mil hogares tienen los 99 títulos de nuestra Biblioteca. Sobre el recital de piano de Juan Esteban, pides demasiado; ya sabes, son más los que prefieren el piano de la selva, la marimba. Lo descargan legalmente, pagan con tarjeta de crédito en muchos pueblos, pero nada parecido al furor por lo último del Grupo Niche recargado con el veterano Jimmy Saa”.

Las mujeres estuvieron de acuerdo con Manuela, y con que el salón de belleza las esperaba porque la cena de gala lo ameritaba. Desde hacía 10 años, el informe de Estado de la población afrocolombiana se presentaba el 24 de julio. Solía asistir una parte significativa del liderazgo nacional, pero esta vez se usaría el salón más grande del club de siempre, El Nogal.

Todos asistirían, comenzando por el Presidente de la República, porque había una pareja de quilates invitada: el ex presidente Obama y su esposa Michelle, que por segunda vez venían en ese plan.

La Procuradora General, Angélica Mayolo, y el senador José Córdoba, serían los encargados de ayudarle al Presidente a presentarle a Obama, mesa por mesa, a los presentes.

Ellos lideraron entre el 2012 y el 2020 el control de la sociedad civil para que los cuantiosos recursos nuevos de las regalías mineras no fueran despilfarrados y ayudaran a cambiar la calidad de vida de la gente. En la década siguiente, los ciudadanos los eligieron para consolidar el progreso de sus ciudades y regiones. Aquí los arquitectos, premiados internacionalmente, que diseñaron la transformación urbanística de Buenaventura, Tumaco, Quibdó y Turbo, y las zonas deprimidas de Cali y Cartagena.

Estos son los líderes de los exportadores, que se asociaron con inversionistas afroamericanos, y crearon industrias de procesamiento de madera, pescado y frutas, que hoy ofrecen decenas de miles de empleos en el Pacífico. Al lado, gerentes y ejecutivos del sector privado, incluso de bancos.

Por aquí, Presidente, los 22 congresistas, de distintos partidos y departamentos, que fueron una fuerza clave en el aumento de la tributación progresiva para enfrentar la desigualdad y la pobreza. Acompañados por la Ministra de Salud, Tatiana Quiñonez; otros parlamentarios, y cinco gobernadores, que no querían perderse su visita.

Acá los rectores, decanos, escritores, artistas, columnistas, y allí Raúl Cuero, radicado en el país hace unos años, rodeado de otros científicos. Vayamos con nuestros medallistas olímpicos, los tenistas de mostrar, las glorias del fútbol y tres grandes maestros de ajedrez; el canoso es Miguel Mosquera.

No hagamos esperar a las exreinas de belleza. Hemos tenido 5 reinas nacionales en los últimos 20 años, y lo mejor es que se casan con tipos que pueden venir a estos encuentros.

Acá los artistas que hacen vibrar a nuestra nación. Los cantantes, músicos, actores de teatro y televisión; aquel está protagonizando una serie policial y no es el malo. Aquí los herederos de dos legendarios músicos folclóricos, Gualajo y Petrona Martínez. Allá, las estrellas del reggae de las islas de San Andrés, que ya no están en disputa con Nicaragua.

Estos jóvenes son los mejores 25 bachilleres, según las pruebas de Estado, la mayoría de municipios recónditos, con 5 docentes que representan el cambio espectacular logrado en las escuelas a jornada completa. Allá, líderes del movimiento social afro, que nos mantienen alertas contra la auto-complacencia.

Lo que no entendía el niño del violín en Barbacoas era por qué otra vez su hermano grande estaba viendo una transmisión aburrida, de gente quieta, aunque con cara feliz. Lo más impresionante era que cerca de 200 mil personas estaban conectadas en la web 7.0 .

Si este sueño parece deseable, debo añadir que la mayor parte de lo que están diciendo, no conduce a su realización. Las personas mencionadas existen. Son jóvenes enfocados en altas metas.

* Columnista de El Espectador, blogger de semana.com, directivo de la Fundación Color de Colombia.

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