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Opinión

  • | 2017/05/22 08:55

    Contra el tiempo para asumir responsabilidades

    Colombia no puede seguir quedando en la cola de los países tropicales que no asumen su parte del Acuerdo de Paris para asumir un cambio de civilización.

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Con el cambio presidencial en Francia, una de las expectativas políticas está en el seguimiento a los Acuerdos de Paris acordados por los gobiernos del mundo en la Conferencia de las Partes COP 21 en diciembre de 2016.

En el marco de las relaciones de Colombia con el nuevo gobierno del presidente Macron y con el próximo viaje del Presidente Santos a Paris, se abre una ventana política para dar el espaldarazo nacional al Acuerdo Mundial frente al Cambio y mover al Congreso Nacional a que lo ratifique. El tiempo corre y las políticas nacionales en este frente parecen dormidas, frente a la crisis climática nacional.

Los eventos extremos de Mayo 2017 son una oportunidad para darle un espacio preponderante a las retrasadas políticas de Adaptación y Mitigación que si bien están en el papel, aún no han salido a la luz pública de forma decidida y contundente, por estar apagando incendios y atajando desastres como el de Mocoa, Manizales y miles de pueblos flotando entre las aguas crecidas y la corrupción engendrada en obras civiles. Se espera entonces más recursos y más reflexión para entender que la Adaptación al Cambio Climático es una necesidad crítica y de cambios institucionales serios.

Este replanteamiento exige la inclusión de una educación ambiental actualizada en escuelas públicas, reciclar los batallones y cuerpos de Policía Ambiental, de carreteras y de movilidad urbana para que se pongan en práctica las sanciones a los contaminadores y se implemente el Acuerdo de Paris a nivel local, aun sin ratificación del Congreso.

Esta una invitación para que los batallones de policía entiendan las diferencias entre adaptación y mitigación, ejecuten sanciones ante todos los delitos de emisión tanto atmosférica como acuática y de suelos. Se trata de frenar las atrocidades contra la biodiversidad, fuente de nuestra vida nacional. Aun vemos en las calles de las ciudades a policías en moto vigilando detrás de camiones botando humo de diesel quemado. Ellos mismos siendo víctimas de la contaminación. Se tolera el delito y se permite la circulación contamínate por unos pesos que redondean el almuerzo y comida. Así a dónde vamos a parar con una acumulación progresiva de emisiones de gases a la atmosfera y vertimientos de residuos a las aguas que no desaparecerán ni del aire ni del agua en muchas décadas?

En el marco de las Jornadas Cruzadas Colombia Francia 2017 dos ONGs, Envol Vert y Eco Business, con el apoyo de la Agencia Francesa de Desarrollo, el SINCHI y Parques Nacionales, se discute oportunamente cómo estamos reduciendo y mitigando las emisiones de CO2 y de Gases de Efecto Invernadero GEI, y cómo se adelantan las políticas de Adaptación y de Mitigación en Colombia. Cómo nivel nacional como a nivel de las ciudades y de las regiones y quien ejecuta esas políticas. La discusión, desde el Departamento Nacional de Planeación esta aun muy cruda. Los POT modernos son aún un engendro de planeación ambiental que debe incorporar la adaptación al cambio climático.
Para ser claros, la adaptación no está ni en pañales, lo cual es muy preocupante frente al avance de eventos extremos y pronósticos del IDEAM.

De esta discusión sana y abierta, resultan varias reflexiones de carácter local: Porqué seguimos con una dicotomía institucional con entidades mandadas a reciclar hace rato, como son la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos, que apaga incendios y reparte kits y mercados después de cada tragedia, y porque el Fondo Nacional de Adaptación, que nació con el evento extremo de La Niña 2010-2011 no se ha acabado para replantear un Fondo que estudie y haga ejecutar las políticas de prevención en serio, a las CAR, las alcaldías y gobernaciones. La adaptación no es licitar obras civiles que tranquen inundaciones y deslizamientos sino recoger el conocimiento y las tecnologías adaptativas que ya existen en la investigación científica y en las prácticas de sostenibilidad ambiental de poblaciones locales. Estos conocimientos siguen siendo ignorados por las instituciones que atienden las emergencias pero que no están concebidas para planificar con antelación los riesgos que en este periodo de la humanidad, los científicos han llamado los cambios globales del Antropoceno.

La reciente declaratoria de los Derechos del rio Atrato es una maravillosa respuesta en Colombia para justificar el fin de un fondo de “mal-adaptación” y replantear el enfoque de la Adaptación al Cambio Climático, con base en el respeto a las distintas culturas y el conocimiento de la biodiversidad. Estas reformas institucionales no dan mas tiempo.

Estamos contra el tiempo para reducir emisiones tanto en el campo como en la ciudad y contribuir a las metas globales del Acuerdo de Paris. Sin embargo, mientras se pone en marcha a nivel local, a la vista tolerante de todos, circulan motos y camiones con chimeneas humeantes, como vehículos asesinos. Los millones de niños y niñas con problemas respiratorios deberían ser una razón contundente para que los congresistas más honrados ratifiquen el Acuerdo de París y obliguen al Sistema Nacional Ambiental en cabeza del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, al Ministerio de Agricultura, de Transporte, de Comunicaciones MINTIC y al de Salud, a tomar medidas severas y generar incentivos para frenar de tajo las emisiones vehiculares y las producidas por el sector agroindustrial, en especial el ganadero, tanto en la atmosfera como en las aguas. La ganadería, a pesar de tímidos avances en modelos agro-silvo-pastoriles en algunas regiones, sigue siendo una espantosa fuente de emisión de GEI. Lo peor, toda esa carga queda suspendida y no se puede remover en siglos de la atmosfera.

Como lo expresó el profesor Hervé Le Treut, físico y climatólogo francés en el Planetario Distrital en las jornadas de ColomBiodiversidad, el cambio climático nos obliga a un cambio de civilización con nuevos riesgos y desafíos. Cómo lo mencionó en su discurso de posesión el nuevo Presidente de Francia, la responsabilidad es de todas las élites económicas y es cierto que el desafío climático existe. Colombia no puede seguir quedando en la cola de los países tropicales que no asumen su parte del Acuerdo de Paris para asumir un cambio de civilización.

Margarita Pacheco Montes
@margamiel

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