Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1994/08/22 00:00

COLOMBIA, EN INTERINIDAD

Aunque es cierto que la guerrilla existe, y es poderosa, tampoco podemos pensar que al paìs se lo llevò el diablo., 23294

COLOMBIA, EN INTERINIDAD

QUE DIITAS LOS QUE HEMOS PASAdo. Con un gobierno que a veces parecería que ya hubiera terminado, y con otro que a veces parecería que jamás comenzará, los colombianos hemos visto desfilar ante nuestros ojos demasiados acontecimientos en los que no parece haber responsable conocido. Pero al cabo de todo lo que ha sucedido, son varias las conclusiones que pueden sacarse con el objeto de hacer claridad sobre los días que vienen:

1. No es bueno que los presidentes, recién electos pero a dos meses de posesionarse, nombren ministros. Se crean demasiadas expectativas sobre su responsabilidad en hechos que aún le corresponden a la órbita del gobierno saliente. Los nuevos gabinetes deberían anunciarse el día de la posesión del presidente electo, y así se evita que asuman responsabilidades prematuramente. En medio de todo el "despelote" guerrillero de los últimos días, y de todos los problemas políticos con EE.UU., y de todo el vaivén cafetero producido por las heladas del Brasil, hubo que consultar la opinión de dos gobiernos, el saliente y el entrante. Un gobierno saliente que está ya la mitad por fuera, y un gobierno entrante que apenas está la mitad por dentro. Eso creó una situación de interinidad, con titulares que eran y que no eran, con la consecuencia de que el gobierno Gaviria no quiso meterse del todo porque ya se va, pero los nuevos ministros del gobierno Samper tampoco, porque apenas llegan.

2. El nuevo gobierno debe cambiar la cantaleta de despreciar el poder desestabilizador de la guerrilla. No se trata de salir a hablar de cómo están de fuertes, de cómo es de moderno su armamento o de qué poder de intimidación ejercen sobre la ciudadanía. No. Pero tampoco se puede salir a engañar al país con partes militares de que la situación está controlada cuando no lo está, o de que la guerrilla está militarmente anulada cuando no lo está, o de que en el país no está pasando nada, cuando sí. Los hechos de los últimos días humillaron dolorosamente a nuestro Ejército. Hubo generales que salieron a justificar el bochornoso hecho de que a siete minutos de Bogotá hubo una toma guerrillera de seis horas sin un solo capturado, con argumentos como el de que en una toma del municipio de Bosa también tardaría dos horas como mínimo en llegar el Ejército, por los trancones de tráfico. También se argumenta que frente a la toma guerrillera de una población, no es prudente que el Ejército se apresure a llegar, por si lo emboscan. Por Dios. Precisamente se trata de que exista un Ejército capaz de defender a la población, y no sólo capaz de defenderse a sí mismo. Volviendo a la toma de La Calera, los soldados permanecieron cómodamente en sus camiones, mientras los periodistas trotaban cuesta arriba y llegaban al pueblo antes aue las autoridades. Ante eso se argumenta que "a los periodistas no los matan, y a los soldados sì". A lo cual yo respondería: los periodistas no van armados, y los soldados sí.

3. Aunque es cierto que la guerrilla existe, que es poderosa, que tiene armamento y capacidad de intimidación, tampoco debemos pensar que al país se lo llevó el diablo. Si la guerrilla pudiera tomarse el país, ya se lo habría tomado. Pero como no puede, se dedica a hacer "bulla" en momentos estratégicos de la vida nacional, como un cambio de gobierno, y a "restearse" en cuanto a presencia y armamento para hacerle creer al país que, o tienen el don de la ubicuidad, o es cierto que tienen huestes en todos lados del país. Es una lástima que la toma de La Calera hubiera terminado con la decisión de la guerrilla de irse, después de haber tomado gaseosa y comido chorizos. Si el Ejército hubiera llegado oportunamente, y por lo menos hubiera logrado dar de baja o capturar a algunos de los invasores, el país no tendría la zozobra que produce el pensar que si eso pasa a siete minutos de Bogotá, qué ocurrirá en el resto del territorio nacional...

4. Estados Unidos no es ni tan importante ni tan poco importante como uno (el gabierno saliente) y otro (el entrante) han pretendido que es. Me parece que durante cuatro años los consentimos demasiado, y cuando se produjeron las elecciones, Samper se pasó al otro extremo, más allá que el de dejarles de hacer venias. Hay que buscar un término medio, consistente en hacerles entender que somos sus aliados naturales, pero que no pueden despreciarnos ni hacernos los desplantes de los últimos días, porque es mejor una Colombia regularcita de amiga, que una Colombia perfecta de enemiga. La comisión del gobierno Samper que se prepara para viajar a EE.UU. no debe ir a "pedir cacao" sino a poner, con cordialidad y sentido futurista, los puntos sobre las íes. Ellos quieren que registremos las preocupaciones que existen sobre las futuras políticas frente al narcotráfico. Hagámoslo. Pero también expliquémosles la diferencia que hay entre dos gobiernos que se colaboran y dos que no.

5. Ojalá llegue rápido el 7 de agosto, para que el país recupere algún dueño.

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